«Los peor parados con la publicación de esta documentación clasificada no son los diplomáticos norteamericanos, (...) sino sus interlocutores, cuyo comportamiento lacayo expone a las claras quién manda en el mundo y quién obedece de manera genuflexa»Blog «Tierra de Nadie». Público, 01-12-2010
Juan Carlos Escudier dedicaba su comentario de ese día, lleno de sentido común como casi siempre, a «Wikileaks y el periodismo». Casi todas las frases que recoge, merecerían ser subrayadas. Entre ellas, cabe destacar la siguiente:
«Implícitamente [Wikileaks y su fundador Julian Assange] se burlan de esos grandes medios a los que facilitan los documentos, cuyo monopolio sobre la información es historia».
Pero nos vamos a fijar especialmente en lo que dice sobre nuestro país con respecto a esas revelaciones que están haciendo temblar las cancillerías de todo el mundo:
Escudier da de pleno en el centro de la diana, ya que el Gobierno que preside Zapatero tiene un doble vida. Una cosa es lo que dice y otra lo que hace.
Le produce «algunos accesos de vómito» que los ministros y determinados fiscales se hayan movido incansablemente para la Audiencia Nacional archivase el «caso Couso».
Recuerda lo que el PSOE de ZP hacía antes de reconquistar La Moncloa:
«(...) Desde la oposición pedía a Aznar que condenara los hechos e impulsara una investigación internacional sobre el ataque al hotel Palestina que acabó con su vida».