«Aznar fue el primer dirigente que llevó a la derecha al poder, sí; pero también el que la mandó al averno antes de tiempo»ElPlural.com, 14-12-2010
La frase lapidaria de Aznar recogida en uno de los infinitos cables que el embajador Eduardo Aguirre transmitió a sus jefes de Washington, centraba el artículo de ese día del polémico periodista.
«Sólo volveré a la política, dijo Aznar a su interlocutor, si veo a España desesperada...».
El controvertido comentarista burgalés, que ya prácticamente sólo escribe del ex presidente, de la familia de éste y del entorno que le rodeó y le rodea, aseguraba:
«Nunca agradeceremos lo suficiente a Wikileaks que podamos confirmar algo que todo el mundo sabía, pero que si lo difundimos cualquier de nosotros de los que somos libres del grillete aznarista pasamos directamente a la categoría de ‘resentidos', ‘renegaos', ‘traidores', ‘chantajistas' (...)».
Palomo se preguntas: «¿Está loco en trance?».
«Sólo un ex dirigente, al que su pueblo echó a patadas el 14-M (porque fue al que echaron no a Rajoy), que se considera ungido por Dios y por la Historia puede decir que sabe cuándo un país esta ‘desesperado' y mucho más que se considere así mismo como la ‘solución' a ese desespere».
Y concluye:
Efectivamente, José María Aznar pasara a la historia de la política española como el hombre que fue capaza de reorganizar el puzle de partidos de centro-derecha, montar una sólida y vigorosa que, tras mucho esfuerzo, no sólo consiguió llegar a La Moncloa en 1996, sino que repitió en 2000 con mayoría absoluta.
Los expertos aseguran que ese apoyo holgado fue de mortal necesidad. Su arrogancia y prepotencia, sobre todo en la segunda parte de la legislatura, le hicieron un daño de imagen al partido que aún lastra. No obstante, el PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, hubiera ganado las elecciones de no haberse producido los terribles atentados del 11-M.
Pero Aznar y sus ministros gestionaron fatal la crisis. No supieron hacerse con la oposición y ésta acaba convirtiendo una revuelta que hizo que hasta los antisistemas fueran a las urnas para echar a Aznar.