José Oneto, Periodista

Dudoso

«[La visita de Rubalcaba a Afganistán] es la consolidación de su estatus como sucesor y probablemente como futuro número uno»«Herrera en la Onda». Onda Cero, 21-12-2010

José Oneto

El viaje inesperado del vicepresidente primero del Gobierno a Afganistán para visitar a las tropas españolas y desearles una feliz Navidad ha sorprendido a propios y extraños. Alfredo Pérez Rubalcaba se desplazó a ese país sin la compañía siquiera de la ministra de Defensa, Carme Chacón.

José Oneto destacaba en la tertulia de Carlos Herrera que María Teresa Fernández de la Vega, su antecesora en ese cargo, «nunca fue a visitar las tropas a Afganistán».

En este sentido, añadió:

«Parece que ése es un privilegio de Su Majestad el Rey, el presidente, el ministro de Asuntos Exteriores y el ministro de Defensa. Y luego la normalidad de que la visita se ha producido sin la presencia de Carmen Chacón, que es la titular del Departamento».

Su interpretación tenía el siguiente colofón:

«Es la consolidación de su estatus como sucesor y probablemente como futuro número uno».

Probablemente, en circunstancias normales, este análisis sería certero. En el contexto político actual y teniendo en cuenta la mentalidad y el carácter del protagonista principal, José Luis Rodríguez Zapatero, una mínima prudencia recomienda, cuanto menos, calificar esta consideración de dudosa.

El periodista y escritor, José García Abad, nada sospechoso por sus preferencias políticas, definió en un reciente libro al número uno de los socialistas como «el Maquiavelo de León».

Efectivamente, Zapatero es un político enredador para el que la palabra dada no tiene ningún valor, con una larga experiencia de superviviente en la vida política de provincias y con un alto grado de consideración de sí mismo.

Quienes le conocen mucho porque le han visto actuar de cerca en la provincia leonesa, donde casi todos los fines de semana tenía que sofocar un motín o una rebelión, están convencido de que ZP no ha tirado la toalla.

Algunos de ellos se apuntan a la tesis, cada vez más extendida en Madrid, de que está utilizando a Rubalcaba para frenar el deterioro de su imagen y a partir de ahí comenzar su reconstrucción.

Incluso no falta quien dice que es posible que el químico omnipotente acabará humillado como Artur Mas. Quizá le haya prometido la sucesión, pero al final...