Juan Carlos Escudier, Periodista

Verdad

«(...) Este hombre [Rajoy] hizo bien en hacerse registrador de la propiedad porque como enterrador no hubiera tenido futuro»Blog «Tierra de Nadie». Público, 04-01-2011

Juan Carlos Escudier

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Juan Carlos Escudier escribe un comentario en su blog, en el que una vez más, con argumentos bien planteados y desarrollados, difiere de las tesisi casi unánimes.

En este caso, está en desacuerdo con la opinión prácticamente unánime de que el «no» del presidente de los populares a Cascos para que encabezara la candidatura del partido en Asturias sea «una consecuencia más del entierro ordenado del aznarismo que Rajoy lleva oficiando en el partido con esa pereza suya que algunos llaman prudencia».

Tras recordar que el gallego tiene en la primera línea del partido conspicuos aznaristas (Javier Arenas, Federico Trillo, Jaime Mayor Oreja, Cristóbal Montoro...) y que, últimamente, la ideas se las está suministrando el santuario del aznarismo, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), concluye:

«(...) Este hombre [Rajoy] hizo bien en hacerse registrador de la propiedad porque como enterrador no hubiera tenido futuro».

Ciertamente, Rajoy nunca ha sido un hombre partidario de estrategias radicales. Tenía razón José María García cuando declaraba que el líder de la oposición pasaba por los sitios sin limpiar, pero también sin manchar.

La candidatura de Cascos a la Presidencia de la Junta del Principado de Asturias era metafísicamente imposible. Mientras no cambie, nuestra democracia está basada en los partidos políticos y, concretamente, la organización asturiana ha sufrido mucho como consecuencia de decisiones, maniobras y conspiraciones de Cascos.

A Cascos no le quieren en el partido de Asturias. Recuerdan que le regaló la Presidencia al PSOE porque se peleó con Sergio Marqués, entonces al frente de esta Comunidad, por razones muy personales.

Además, Cascos no sólo quería ser candidato, quería hacerse cargo también del partido haciendo tabla rasa. Y, desde luego, no quería hacerlo a través de un congreso porque sabe que no tiene fuerza en el partido.

Incluso cuando tenía poder en Génova y era ministro, sus candidatos a las principales estructuras del partido fueron derrotados uno tras otro.

Lo que sí ha sabido Rajoy es manejar los tiempos. Ha tratado de aguantar sin comunicar la decisión con el fin de evitar que el ex secretario general tuviera mucho tiempo para organizarse por su cuenta.