«Como tampoco les gusta [a los de la derecha] que en el Senado quede claro que España es un país plural, critican el gasto, que tachan de despilfarro»Blog «Escolar.net». Público, 20-01-2011
Ignacio Escolar mantiene en su comentario -«Despilfarros y derechos»- que los del PP cuando no les gusta una institución, ministerio o acuerdo echan mano del argumento de la austeridad.
Asegura que eso hicieron los dirigentes del PP para «enterrar» el Ministerio de Igualdad y que ahora lo están repitiendo con el caso de las traducciones simultáneas en la Cámara Alta.
A partir de aquí, sigue un discurso superficial con aroma a demagogia:
«Ya tenemos un nuevo culpable de la crisis: los traductores del Senado. Que pasen al fondo junto a los funcionarios o los liberados sindicales, que seguro que habrá que hacer sitio para más gente».
Y, cómo no, entre sus razonamientos no falta el habitual del dinero de la Iglesia:
«La misma derecha que ve como algo de lo más normal que este Estado que se define como aconfesional financie con 6.000 millones de euros anuales a la Iglesia Católica se escandaliza después porque el Senado invierta 300.000 euros al año (menos del 1por ciento de su presupuesto) en permitir el uso de esas otras lenguas cooficiales que la Constitución también reconoce como propias».
El PP ha dado muestras de sobra de defender el sistema autonómico que emana de la Constitución de 1978. Y reconoce su pluralidad, incluida la lingüística.
Ése no es el problema. La aprobación de la traducción simultánea, siempre que el Gobierno no corra el riesgo de que le hagan una foto con los auriculares, como le ocurrió a Chaves en su día, es una muestra más del avance del nacionalismo.
Éstos lo venden a sus fieles como una conquista en pleno corazón del «Estado». El dinero es un argumento más, pero no confundamos.
Lo realmente importante es que con medidas como ésta, aparentemente insignificantes, estamos debilitando aún más la fortaleza del Estado.
Ése es el verdadero propósito de los nacionalistas, que llevados por su insaciabilidad reivindicativa, ahora intentarán machaconamente repetir la jugada en el Congreso de los Diputados.