Manuel Rico, Subdirector del diario "Público"

A medias

«Hay que ser muy insensible [el PP] para jugar con los muertos [del 11-M] con el único propósito de arañar unos votos o de seguirle el juego a un periodista [Pedrojota Ramírez]» Blog «La trinchera digital». Público, 27-01-2011

Manuel Rico

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Las declaraciones del presidente del PP en Andalucía y vicesecretario nacional en una entrevista con Pedrojota Ramírez en Veo 7, se han convertido en una polémica que ha disgustado bastante en el seno del partido que lidera Mariano Rajoy.

Javier Arenas, un hombre con peso en Génova, calle donde se encuentra la sede central del partido, llegó a decirl al director de El Mundo:

«Es prácticamente imposible que un terrorismo foráneo actúe en un país sin tener contacto con el terrorismo interno».

La izquierda no ha desperdiciado la oportunidad servida en bandeja de plata para «disparar» contra los populares y llevar el foco de atención pública hacia un terreno que le favorece más a las huestes de Zapatero.

El subdirector de Público escribía en su blog que esas manifestaciones habían despertado «pena y rabia en cualquier ciudadano decente».

Manuel Rico concluía en este sentido:

«Hay que ser muy insensible [el PP] para jugar con los muertos [del 11-M] con el único propósito de arañar unos votos o de seguirle el juego a un periodista [Pedrpjpta Ramírez] que se dedicó durante un par de años a vender periódicos manipulando el atentado».

Las controvertidas palabras del todopoderoso Arenas en ese canal de TDT no responden a una estrategia de su partido para resucitar la teoría de la conspiración del 11-M.

En el PP, están convencidos de que las cosas son mucho más sencillas de cómo las pintan Pedrojota Ramírez o Federico Jiménez Losantos.

Y, además, consideran que ese tema le puede resultar perjudicial en las urnas. Es más, incluso, puede servirle a la izquierda para movilizar a su electorado.

Las manifestaciones del ex vicepresidente del Gobierno con Aznar son el resultado de una encerrona que le planteó estupendamente Ramírez, de la tendencia de algunos dirigentes de la derecha a seguirle el juego al riojano y su propensión casi enfermiza de quedar bien con todo el mundo y decirle a su interlocutor lo que quiere oír.