«El caso es que nos encontramos ante el mejor Zapatero, capaz de sorprender con sus habilidades tácticas y de ponerlas al servicio de los objetivos de España»El País, 01-02-2011
Miguel Ángel Aguilar, que lleva meses anunciando la no comparecencia del actual presidente del Gobierno en las elecciones de 2011, escribió «Zapatero se despide de ustedes».
Un artículo laudatorio en el que hace hincapié en que a Zapatero le da igual que su credibilidad esté bajo mínimos porque:
«(...) su determinación es invariable, anclada en el convencimiento de estar haciendo lo que es necesario por encima de cualquier conveniencia personal o partidista».
El veterano periodista es contundente:
A continuación, enumera todos sus éxitos:
«El terrorismo etarra con la T-4 a las espaldas ha sido combatido hasta la extinción en que se encuentra. Los Presupuestos Generales del Estado, que parecían de aprobación imposible, lograron los votos necesarios. Se cernía sobre todos una huelga general en febrero y se ha concluido un acuerdo social con sindicatos y empresarios. La estabilidad parlamentaria se diría alcanzada, tras los acuerdos con PNV y Coalición Canaria. Otras reformas que se resistían, como la de las Cajas de Ahorro o el déficit de las Comunidades Autónomas, también encuentran su senda. Partíamos de una acumulación de recelos de los mercados sobre nuestra situación económica y los indicadores reflejan que estamos en acelerada recuperación de la confianza internacional, según han debido reconocer nuestros más severos críticos».
Pero se muestra extrañado de que, a pesar de todos estos aciertos, «la credibilidad de Zapatero siga inmutable, bajo mínimos».
Aguilar confunde en esta columna gestión de gobierno y marketing político. De todas las actuaciones que enumera sólo hay dos que correspondan a la primera: la lucha contra ETA y la reforma financiera.
La lucha contra la banda terrorista está dando frutos. Indiscutible, pero también es cierto que en las últimas semanas, tras la declaración de tregua, el mensaje del Gobierno en esta materia ha dejado de ser unívoco, ya que cada vez se abre más la puerta a que el brazo político de la banda esté en las elecciones municipales. Y eso está creando incertidumbre y desconfianza.
La reforma del sistema financiero, aparte de que la propuesta del Gobierno ha sido demolida por los expertos, es la enésima. Otro bandazo que proyecta una imagen de un presidente poco ducho en moverse en las procelosas aguas de una crisis económica. Por tanto, más desconfianza.
El problema es que las decisiones y las medidas del Gobierno socialista está careciendo del envoltorio del rigor y del convencimiento por parte de quien las toma. Ahí tiene Aguilar la explicación de por qué el leonés sigue a línea de suelo en las encuestas.
El Zapatero que ha aparecido es el de siempre pero en una inversión inferior. Ha reaparecido el Zapatero tactista, estratega, politiquero y maniobrero, pero con mucha menos fuerza que antaño.
Y, además, sigue sin aparecer el Zapatero gobernante.