Lucía Méndez, Periodista

A medias

«En los últimos meses, la dirección socialista intenta convencernos a todos de que nada es lo que parece y lo que parece es que el PSOE va directa e irremediablemente al suicidio político.»El Mundo, 12-03-2011

Lucía Méndez

Credibilidad5,2

Galería de Imágenes

Argumenta Lucía Méndez en El Mundo -Un partido triste y solo- que los socialistas parecen dispuestos a autodestruirse, electoralmente hablando, puesto que ha puesto bajo el foco todas las disensiones internas y los anhelos de determinados barones socialistas de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no aparezca ni por asomo durante los mítines de campaña.

Sostiene la periodista que:

El PSOE se encuentra en un estado de postración, abatimiento y pesimismo existencial muy parecido al que sufrió el PP durante la Guerra de Irak, cuando la gente les insultaba por la calle. Aquello también sucedió en vísperas de las elecciones municipales y autonómicas de 2003, y también los candidatos del PP creyeron que iban a pagar los pecados de Aznar en Las Azores. El resultado de aquellas elecciones no fue tan malo como esperaba la dirección del PP, lo cual permitió a Aznar sacar pecho ante sus órganos de dirección.

Cree que un comportamiento similar pudiera darse en las filas socialistas basado en el hecho de que a los conservadores les sucedió algo similar:

Tal vez José Blanco -la esperanza es lo último que se pierde- esté pensando en este precedente cuando resta importancia a la suspensión del mitin de Zapatero en Vistalegre y dice, muy ofendido, que la campaña la dirige él y que tiene una estrategia oculta. En los últimos meses, la dirección socialista intenta convencernos a todos de que nada es lo que parece. Y lo que parece es que el PSOE va directa e irremediablemente al suicidio político.

Méndez entiende que a Zapatero le preocupe más una intervención de la UE en la economía española que el resultado electoral:

Los partidos políticos españoles son así. No disponen de mecanismos internos eficaces para hacer entrar en razón a los líderes cuando éstos pierden el sentido de la realidad. Tenemos abundante material de gestos y declaraciones para llegar a la conclusión de que Zapatero sólo vive para los mercados, para la deuda, para la UE y para evitar a toda costa que la Historia le señale en las enciclopedias como el presidente bajo cuyo mandato la economía española fue intervenida. Un deshonor que Zapatero no quiere para el apellido familiar. Al presidente le parece un tema menor que José María Barreda pierda las elecciones, o que Jordi Hereu deje de ser alcalde de Barcelona.

En parte, tiene razón la articulista de El Mundo. El presidente del Gobierno optó por el recorte del 5% en el salario de los funcionarios, la congelación de las pensiones o la eliminación del cheque bebé porque desde la Unión Europea y el propio mandatario de los Estados Unidos, Barack Obama, le instaron a esa reducción de privilegios sociales -Pajín sale a la desesperada a defender el hachazo de ZP a los derechos sociales-

Sin embargo, electoralmente, Zapatero no se quiere desvincular de la campaña y estará presente en diversos actos de precampaña, aunque le hayan cancelado el mitin de Vistalegre. Es más, incluso estará en uno de los principales encuentros de Tomás Gómez -Zapatero acompañará a Tomás Gómez en un mitin el 10 de abril-, el candidato socialista a la Comunidad de Madrid, aunque fuese éste el que le echase un pulso cuando el aparato del partido quiso imponer por las bravas a la hoy ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez -Tomás Gómez derrota en las primarias del PSOE en Madrid a Trinidad Jiménez, la candidata del presidente Zapatero-.