«Almudena Grandes publica en El País una buena columna que constituye un infrecuente ejercicio en el columnismo español: razonar contra las posiciones propias»El Mundo, 21-03-2011
Santiago González, columnista de El Mundo, escribió el 21 de marzo en su artículo diario -Responsabilidad- una alabanza sobre una compañera de opinión de la competencia, en este caso Almudena Grandes, articulista de El País, por su pausada reflexión en torno a la crisis nuclear de Japón.
El periodista del diario de Unedisa destacaba que:
Hoy, Almudena Grandes publica en El País una buena columna que constituye un infrecuente ejercicio en el columnismo español: razonar contra las posiciones propias. La escritora ha sido criticada aquí en alguna ocasión por sectarismo. Hoy da una espléndida lección de lo contrario y es de justicia destacarlo. He aquí la yema del asunto:
No tengo ninguna simpatía por la energía nuclear. Pero la transparencia y la serenidad del Gobierno japonés me parecen mucho más respetables que el apresurado populismo electoral que algunos líderes occidentales intentan hacer pasar por responsabilidad. Para mí, en estos momentos, la imagen de la responsabilidad es Yukio Edano, con su expresión grave, su chaqueta azul y su apabullante dignidad.
Al mismo tiempo, Santiago González contrapone la opinión que tiene Grandes con la línea editorial de El País, mucho más encaminada al catastrofismo sin datos científicos que así lo avalen:
Hay que hacer una salvedad para destacar que el populismo al que se refiere Grandes en los líderes europeos no afecta al nuestro, que tuvo una actuación impecable. Hoy mismo, el editorial del diario se titulaba: "La opacidad de Japón", justo en la antítesis de de las muy razonables observaciones de Grandes:
La editorial del periódico de Prisa apuntaba que:
Otra de las reflexiones está relacionada con la información al público. Ha sido deficiente y tardía. Todos los organismos involucrados en el seguimiento del accidente, empezando por el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) o la Unión Europea, han señalado graves carencias al respecto. Por un lado, parece que la compañía propietaria de las plantas, Tepco, ha remoloneado en las informaciones que iba dando incluso al propio Gobierno japonés. Por el otro, está la excesiva prudencia con que el Gobierno ha tratado la información facilitada, seguramente con la intención de no crear una alarma injustificada. Esta forma de proceder coincide con lo que ha ocurrido en otros casos, incluyendo el accidente de Chernóbil, y siempre da lugar a lo contrario de lo que se persigue.
Evidentemente, la apreciación dada por González es verdadera porque Almudena Grandes -Responsabilidad- es capaz de oponerse a la unívoca línea de pensamiento de El País -La opacidad de Japón-. Mientras la escritora reclama tranquilidad y no crear un alarmismo sin datos que lo fundamenten, el criterio editorial es el de ver fantasmas manipuladores a la hora de proporcionar la información a los medios de comunicación y, lo que es más importante, a los propios ciudadanos.