«Los asesores [de los políticos] se devanan los sesos en redactar discursos elegantemente vacíos que no molesten a nadie» Público, 01-04-2011
El periodista Manolo Saco bosqueja en Público -Cosas de príncipes herederos- la visita a España del Príncipe heredero Carlos de Inglaterra y la sobriedad en los discursos que en estas visitas reales o regias suelen darse a los invitados, buscando que no hiera sensibilidades.
Todos son, a juicio del escritor, mensajes almibarados, con mucha loa, mucha pompa, pero vacíos de contenido.
Sostiene Saco que:
El éxito de los programas rosas de televisión y de las revistas de papel cuché es que existe un pacto no escrito entre prensa y lectores para que la realidad no se entrometa en la ficción. Como el pacto entre padres e hijos: porque si empezamos con la coña de que las brujas y los gnomos no existen, entonces resulta inútil continuar con el cuento. Es lo que nos ocurre cuando vemos a los reyes y a los príncipes inaugurando, asistiendo a comidas de gala, recibiendo a otros reyes y príncipes en largos besamanos, como si el trabajo de la realeza consistiese en servir de percha para la industria de la moda nacional.
Asegura que:
Como su trabajo precisamente es no hacer nada, los asesores se devanan los sesos en redactar discursos elegantemente vacíos que no molesten a nadie, ni a derecha ni a izquierda, ni a ateos ni a meapilas. Es un trabajo ingrato porque consiste en elevar a categoría de discurso inteligible la mejor colección de lugares comunes del armario de lo políticamente correcto. Y si no, intenta escribir un folio sin decir nada y verás de lo que hablo (yo lo hago a menudo, y es agotador).
Y dice que:
Muy de vez en cuando la regla se rompe y suena como un chasquido o como un trueno. Como aquel "¿por qué no te callas?" del rey a Hugo Chávez, o lo ocurrido ahora en la visita del príncipe Carlos de Inglaterra, ocioso por las calles de nuestro país. El redactor de los discursos principescos, a sugerencia del gobierno, aprovechó para recordarle al heredero británico, por boca del príncipe Felipe, que entre España y la Gran Bretaña todavía existe ese "contencioso" llamado Gibraltar. Una salida reivindicativa que fue muy elogiada después por el PP y UPyD, nuestros patriotas de guardia, sin percatarse de que quien aprueba y reescribe los discursos del heredero es en cierta medida... ¡oh cielos! el gobierno socialista.
El columnista de Público tiene razón en parte, pero el mismo se encarga de pisar su propia argumentación aludiendo a lo que ha pasado, precisamente, en la visita del Príncipe Carlos de Inglaterra y la reivindicación solapada de Gibraltar o la interrupción a las bravatas del presidente venezolano, Hugo Chávez, con aquel '¿por qué no te callas?' -El "¿Por qué no te callas?" del Rey revoluciona Internet-.
Es más, el mensaje de las pasadas Navidades pronunciado por el Rey generó una amplia polémica al entender que el PSOE había intentado sacar un rédito político de sus palabras -La izquierda utiliza al Rey-.
Por tanto, cierto es que hay ocasiones en la que los discursos puedan ser más huecos, pero en otras, queriendo o no, los asesores de la realeza pueden mostrar un lenguaje menos neutro.