«Jamás un presidente [Zapatero] ha trabajado tan bien para destrozar a su partido»ABC, 24-05-2011
La periodista Pilar Cernuda escribe en ABC -Un mapa azul- que la permanencia de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del PSOE, prolongada además por el proceso de primarias, y su negativa a adelantar las elecciones está motivando que el partido se rompa y dé muchas más facilidades al PP para que dentro de unos meses, en la elecciones generales, obtenga otro triunfo similar al del 22 de mayo.
Expone la columnista que:
Azul PP, así es hoy el mapa de España, ni siquiera León votó rojo socialista. Vaya papelón el de Rodríguez Zapatero, vaya fiasco, vaya roto le ha hecho a su partido. Se comprende que surjan voces del PSOE que, a cara descubierta, pidan adelanto electoral, candidato de consenso o reconsideración de unas primarias que provocarían aún más sangre en un partido que sangra por todas partes por la profundidad de sus heridas, por el dolor de unos resultados que ni en sus peores sueños podían prever quienes confiaban en la pujanza de unas siglas históricas que, creían, se impondrían al peor gobernante que ha habido en democracia.
Explica que
Rajoy tiene muchas razones para cantar victoria, el PP ha ganado en los bastiones socialistas y por solo un escaño o un concejal no gobernará en dos o tres de ellos, pero sí en todos los demás. Blanco confiaba en que Barreda resistiría en La Mancha y podría aliviar así el desastre poniendo altavoz a la derrota de la secretaria general del PP, pero Cospedal también cosechó triunfo y ha dejado al PSOE para el arrastre, sin un solo resultado positivo que echarse a la cara.
Subraya que
Zapatero insiste en mantenerse hasta el final de legislatura, piensa que así tendrá tiempo para remontar. ¿Con quién? ¿Qué socialista puede ganar terreno con Zapatero mandando en Moncloa? Jamás un presidente ha trabajado tan bien para destrozar su partido, laminar biografías importantes y allanar el camino a sus adversarios.
La exposición de Cernuda es verdadera. Los resultados obtenidos por el PSOE en estas elecciones han sido peor de lo imaginado y el único consuelo que le queda al socialismo es conservar, vía pacto, Extremadura, porque en las urnas la victoria fue para el PP. De los tres escenarios que se contemplan en la formación para intentar llegar en condiciones a las generales, el que menos probabilidades tiene de mantenerse en pie es el de las primarias, tal y como se recoge en un análisis realizado por Manuel Sández en el periódico El Mundo -¿Y cómo sale el PSOE de éste desastre electoral?-
Sánchez sostiene que hay tres escenarios y una sola realidad verdadera: las circunstancias políticas en la que están los socialistas son las peores imaginables. Estas son las tres posibilidades:
Como si no hubiera pasado nada, los socialistas podrían optar por el plan previsto antes de la hecatombe del 22-M. Es decir, abrir de forma inmediata el proceso de primarias para elegir un candidato antes del verano que se presente a las elecciones generales que no se adelantarían. Algunos dirigentes del PSOE creen que, después de lo que ha pasado, no sirven ya "sólo unas primarias" para afrontar la situación, y que sería "un parche" que sólo conduciría a la derrota.
La sgunda opción, el congreso extraordinario. Crece esta opción entre algunos dirigentes socialistas. Hay que recordar que un Congreso a partir de julio sería de carácter ordinario, no extraordinario, porque así lo permiten los estatutos socialistas entre el tercer y cuarto año desde la celebración del último encuentro. La diferencia es muy importante, porque el partido elegiría su líder que, a su vez, podría montar ya nueva Ejecutiva, su equipo y diseñar las nuevas líneas generales estratégicas del partido.
Si se diera la opción del adelanto electoral, que Zapatero descartó la noche del 22 de marzo de 2011, los socialistas sólo podrían ir a un proceso de primarias sin primarias, posiblemente con un solo candidato pactado previamente entre los máximos órganos del partido, que les diera garantías suficientes para mantener un suelo electoral digno. La mayoría de los dirigentes socialistas consultados creen que adelantar las elecciones sólo conlleva aspectos negativos para los intereses del PSOE, pero muchos temen que la presión mediática y social les va a hacer difícil aguantar hasta marzo.