Irene Lozano, Escritora y periodista

Verdad

«Algunos han tratado de encontrar en los carteles de Sol un programa, cuando lo que sale de allí es un aullido»El País, 24-05-2011

Irene Lozano

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La periodista Irene Lozano reflexiona en El País -¿Y quién administra la indignación?- que los miembros del llamado movimiento 15-M, lejos de pertenecer a una ideología política concreta, son un grupo heterogéneo, pero con un denominador común, la indignación ante la actual situación. Explica la también escritora que parte de votantes del PSOE les quieren responsabilizar por el batacazo electoral del 22 de mayo.

Bosqueja la columnista que:

Hay gente que se ha indignado con los indignados. Juzgan la protesta contraproducente porque el PP ha barrido en las elecciones, al tiempo que consideran desquiciado un país en el que la izquierda toma las calles, mientras la derecha llena las urnas. No han entendido nada. La protesta de los indignados no es la causa del batacazo del PSOE, sino la consecuencia. Situados ante la disyuntiva de ratificar las políticas antisociales del PSOE o las que hará el PP, los ciudadanos han contestado que un recorte es un recorte es un recorte...

Añade que:

Algunos potenciales votantes socialistas se han quedado en casa o se han decantado por otro partido (de ahí la subida de IU y UPyD) mientras los más animosos marchaban a la Puerta del Sol. El peor resultado de la historia del PSOE no se debe a un voto masivo al PP -que ha cosechado solo un tercio del millón y medio de sufragios perdido por el PSOE-, sino a que el amplio sector ciudadano con preocupaciones sociales ha visto cómo Zapatero desertaba de la inspiración socialdemócrata para encarrilarse por las vías del economicismo estrecho.

Entiende que:

El Movimiento 15-M, por el contrario, nos obliga a pensar políticamente, como quería Tony Judt. Algunos han tratado de encontrar en los miles de carteles de Sol un programa, cuando lo que sale de allí es un aullido. Es el grito de quienes ven encanijarse su condición de ciudadanos en una democracia autosatisfecha. Se trata de una realidad que discurría de forma subterránea y ha sacado a la luz el 15-M, pero que no se agota con estas elecciones ni lo hará con las del año que viene. Intuyo que estamos viviendo el inicio de una serie de revueltas que sacudirán toda Europa durante años.

Y sentencia que:

Mientras toda la ambición política de la izquierda oficial consista en hacer méritos con el déficit para parecerse a la derecha, sus votantes contestarán como lo han hecho en estas elecciones: no con mi voto. A menos que recupere y actualice -es decir, globalice- el discurso socialdemócrata, la derecha seguirá ganando en las urnas y las calles hervirán. Se cuestionará la propia democracia, como hemos visto, porque si no hay alternativas económicas, la elección que se ofrece a los ciudadanos es, en efecto, ficticia: una triquiñuela semejante a la que se le hace a un hijo adolescente cuando se le pregunta si quiere comer con los abuelos el sábado o el domingo, para que crea estar eligiendo algo, cuando en realidad le estamos imponiendo una pesada reunión familiar.

Tiene razón Irene Lozano cuando habla de que los reunidos en torno a la Puerta del Sol no están bajo el paraguas de ningún programa, sino que son una amalgama de personas de diferentes tendencias que claman por un cambio radical de la vida política española, de mirar más hacia los problemas de los ciudadanos y no enrocarse en la maraña del poder -Democracia Real: protestas... y propuestas- y -Me alegra el movimiento "Democracia Real Ya" o "15M"-.