«El 22 de mayo se produjo un alzamiento nacional»El Mundo, 30-05-2011
El escritor Fernando Sánchez Dragó expone en El Mundo -Cautivo y desarmado- que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sufrió en sus carnes la revancha que venía reclamando en nombre de la memoria histórica. Asegura que en esa jornada electoral se produjo un alzamiento nacional con el inapelable triunfo del Partido Popular.
Apunta el articulista que:
La memoria histórica es un boomerang. ¿No quería Zapatero la revancha? Pues revancha tiene. El 22 de mayo se produjo un alzamiento nacional. Medio país se sublevó frente a los desmanes de lesa patria perpetrados por los sucesores de quienes transformaron la tierra prometida de la Segunda República en infierno revolucionario y totalitario.
Precisa que:
El problema de España, desde hace un siglo, tiene siglas: las del Partido Obrero Socialista Español. Ya no es lo cuarto, ni lo tercero, ni lo segundo, pero sigue siendo lo primero: más partido que nunca, aunque esta vez por el eje. La pesadilla se acaba. Están ciegos. No se dan cuenta de que pronto serán pecios del naufragio de una ideología que ha dejado tras de sí, en todas partes, pobreza, opresión, mamandurria e injusticia.
Insiste en que:
Siguen discutiendo en sus toperas bizantinas acerca de quién será el Delfín de una dinastía estéril y vasectomizada, sin posible descendencia, mientras lo que ellos llaman fachas, falangistas, ultras, nostálgicos del franquismo y otras estupideces de igual jaez toman las calles de Madrid y de toda España, menos las dos regiones que no quieren serlo, al paso alegre de las urnas.
Y remacha que:
A Zapatero, Almanzor y Boabdil de la Alianza de Civilizaciones, ya no le queda ni la Guardia Mora de Moratinos. Su partido terminará como terminó el de Craxi. Será Rosa Díez quien ocupe el vacío dejado por la muerte del partido que le cerró sus puertas. ¿Marchando otra cita? Sea... En España empieza a amanecer.
Las palabras de Sánchez Dragó son una verdad a medias. Nadie pone en tela de juicio el triunfo obtenido por el Partido Popular en la cita del 22-M --, pero el mapa demoscópico es muy caprichoso y lo que ha sido una amplia victoria en las urnas municipales y autonómicas, puede revertirse en las generales. Es más, el PP ya sufrió en sus carnes, en 1993, una derrota inesperada ante un PSOE en sus horas más bajas y acuciado por innumerables casos de corrupción -El doberman como último recurso-.
De hecho, aunque la tradición dice que existe un precedente que no debiera olvidar el PP que, a pesar de haber ganado en 2007 los comicios municipales, en 2008 Zapatero repitió triunfo en las elecciones generales, incrementando además el número de escaños, con 169, seis más que en el año 2004. Y en 1995, con unos excelsos resultados para el Partido Popular en la cita local, estuvo a menos de punto y medio de caer en las urnas en las generales de 1996 ante Felipe González -El funeral de Ferraz-.