Alfonso Ussía, Escritor

A medias

«Algo tienen las casas de los socialistas que no se sienten cómodos entre sus paredes»La Razón, 31-05-2011

Alfonso Ussía

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El escritor Alfonso Ussia subraya en La Razón -Dimitir- que el varapalo electoral que se han llevado los socialistas no ha producido, al menos por el momento, ninguna dimisión. Focaliza este problema en el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que se mantiene en el cargo a pesar de haber anunciado que ya no va a presentarse a la reelección.

Asegura Ussía que:

La dimisión es una decisión voluntaria. El que dimite, se va porque así se lo recomienda su dignidad o porque le sale de las cocochas. El dimisionario que espera que su dimisión sea o no aceptada es un farsante. «He dimitido pero no me han aceptado la dimisión». Carece de sentido la frase y la actitud. Me ha divertido sobremanera la honda reflexión voceada de Jorge Alarte, el secretario general de los socialistas valencianos, gran cosechador de derrotas contundentes. «¿Dimitir? ¿Para qué, para irme a casa? No, lo que tengo que hacer es seguir».

Explica que:

El que dimite se va y no vuelve. Se va a su casa, o a sus asuntos particulares o se toma unas vacaciones de descanso. En el PSOE, después de los catastróficos resultados de las últimas elecciones, no abundan las dimisiones. Ahí radica el gran problema de la izquierda española. Necesitan de sus cargos para vivir bien y no ver menguado su nivel social. Para ellos, la política es su empresa, y fuera de la empresa, muchos de ellos no saben hacer ni la o con un canuto. Ignoro la profesión de Alarte, pero de tenerla, aún es joven para retomarla. Los resultados le obligan. Como a Gómez, como a Gorostiaga, como a Antich, como a todos los protagonistas de los últimos batacazos.

Destaca que:

Tampoco dimiten los principales responsables. No sólo eso. El primer responsable se aferra a su jardín monclovino, y el segundo se nombra a sí mismo sucesor del primero, con el babeante aplauso de todos los miembros de la Ejecutiva socialista, Chacón excluida. Y Bono agazapado, porque sabe que las cosas no van a salir como han diseñado los dos que mandan.

Y remacha que:

Pienso en Sonsoles. Meses atrás, se manifestó harta de La Moncloa, del cargo de su marido, de las obligaciones institucionales, de todo. Deseaba volver a ser un pájaro cantor en libertad, alejado de la jaula de oro. No entiendo que se haya callado. Ahora lo tiene más fácil que nunca. Su marido, aunque siga siendo el Presidente, ha dejado de serlo. Tiene una depresión de vaca lechera. Es el momento de empujarlo con la fuerza del amor. «Vamos, José Luis, que León nos espera». No es precisa ni la dimisión. Los españoles le han dicho que se vaya a su casa. Pero algo tienen las casas de los socialistas que no se sienten cómodos entre sus paredes. Vaya por Dios.

La opinión del columnista es una verdad a medias. Hay ejemplos que demuestrann que el PSOE, en una situación contraria, es decir ante una derrota electoral del adversario, se ha llegado a pedir que éste dimita. Lo que llama poderosamente la atención es que incluso antes de unos comicios, como los europeos de 2009, los socialistas anticipasen su deseo de que el líder de la oposición, Mariano Rajoy, presentase su dimisión por haber perdido dos elecciones generales -Juventudes Socialistas invita a Rajoy a dimitir por ser "campeón de derrotas electorales"-

Sin embargo, existe un ejemplo de dimisión en el seno de los socialistas y prácticamente en el acto, la de José Pérez Touriño, el ex presidente gallego y candidato del PSOE a las elecciones en 2009. La derrota frente al PP le forzó a marcharse de la dirección socialista horas después de contarse los votos de las urnas -Touriño se rinde tras el batacazo electoral-.