Rosa Montero, Periodista y escritora

Verdad

«El 15-M tiene que empezar por reinventarse a sí mismo»El País, 31-05-2011

Rosa Montero

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La periodista Rosa Montero reflexiona en El País -Reinvención- sobre la necesidad de que los integrantes del movimiento 15-M comiencen a buscar otras alternativas a sus protestas porque el impacto mediático y social que tuvo en su momento la acampada en la Puerta del Sol, en Madrid, y en otras ciudadades españolas corre el riesgo de ver como sus efectos se diluyen, se quedan en la nada.

Destaca Montero que:

La estupidez suele generar más estupidez, lo mismo que la violencia genera más violencia. Espoleados por la bárbara torpeza represiva de Barcelona, los del 15-M están cometiendo a su vez la torpeza de eternizarse en los campamentos. Electrizar a la sociedad, como ellos hicieron, y generar tanta esperanza y tanto apoyo, supone un capital social inmenso que deberían administrar con imaginación y mucho tiento. Quedarse plantados en Sol como cipreses solo puede traer hastío y decadencia. El paso del tiempo es abrasador y va corroyendo el ánimo de la gente; muchos se irán (o ya se han ido).

Detalla que:

Además, esta ofuscación en la permanencia les está enajenando el apoyo popular. Si antes suscitaban simpatía, respeto e interés por sus opiniones, ahora empiezan a ser vistos como unos cantamañanas (ay, así de fugitivo es el favor del público).

Y precisa que:

En fin, sería una pena desperdiciar el capital regenerador y social del 15-M. Comprendo que les entristezca dejar Sol: es muy emocionante sentirse el centro del mundo. Pero hay que irse justamente para poder seguir. Para organizar acciones concretas (yo también saqué ayer mis 150 euros del cajero) y/o asambleas periódicas. El 15-M tiene que empezar por reinventarse a sí mismo.

Tiene razón la articulista de El País. El movimiento del 15-M comienza a padecer los primeros síntomas de la excesiva quietud. La estampa diaria es la misma, las tiendas, las pancartas, los comunicados, pero no hay variedad y eso hace que las medidas emprendidas acaban por producir una monotonía insoportable.

De hecho, aunque no en un gran porcentaje, en la Puerta del Sol se están produciendo las primeras deserciones -Los «indignados» deciden mantener las acampadas en Madrid, Barcelona y Sevilla- y también las primeras discrepancias ente los propios acampados, puesto que hay quien ha propuesto un desplazamiento por barrios, no quedarse solo en la madrileña Puerta del Sol -Los acampados deciden continuar en la Puerta del Sol -.