Fermín Bocos, Periodista y escritor

Verdad

«En Podemos todo destila el aroma acre de las purgas en ciernes»Columna en 'Periodista Digital', 08-02-2017

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Revueltas bajan las aguas de Podemos. En la estela de tantos partidos de izquierdas como en el mundo han sido, se cumple en ellos el "fatum" de la división. La tentación cainita. Con aires ya de guerra abierta entre facciones y descalificaciones personales subidas de tono.

La eterna disputa por el poder. Por ganar posiciones o por retenerlas. Así que pasaron de la calle a la moqueta del Congreso y los ayuntamientos, la fraternidad de los primeros días dio paso a las ambiciones personales. Hay amistades de años que han quedado arruinadas. Lo advirtió Cioran cuando escribió que la primera preocupación de quien se adueña del poder es hacer desaparecer a sus amigos y a quienes han recorrido a su lado el mismo camino.

El nombre de Pablo Iglesias está en boca de todos, pero ha cedido en el corazón de muchos. El de Iñigo Errejón recibe puñaladas de pícaro de emboscados en el anonimato de las redes.

Todo destila el aroma acre de las purgas en ciernes. A Errejón, Iglesias le había ofrecido ser el candidato de Podemos a la alcaldía de Madrid en las elecciones del 2019 sustituyendo a Manuela Carmena.

Algunos de los fundadores del movimiento (Carolina Bescansa, Nacho Alvarez) han dado un paso a un lado. Otros (Luis Alegre) han denunciado con palabras de dureza extrema a la camarilla que según su decir tiene secuestrado al jefe a quien hasta ahora nadie discutía.

Podemos, que en la campaña de las pasadas elecciones eligió un corazón como expresión de fraternidad, se ha transformado en foso de gladiadores. Nadie habla bien de nadie. Lo que uno de ellos ha descrito como la "máquina del fango" funciona a tope pero esta vez la hormigonera no procede de medios de comunicación hostiles. Esta vez vomita desde dentro y hacia dentro del partido.

El mal rollo entre dirigentes lo impregna todo. Hasta tal punto que alguno de ellos (Antonio Montiel), líder de Podemos en Valencia, ha llegado a comparar a Pablo Iglesias nada menos que con Franco y Sadam Hussein. Leída, negro sobre blanco, tamaña barbaridad, Montiel ha rectificado, pero el daño está hecho y describe la tensión de vísperas que precede al congreso. Un Vistalegre II que va camino de ser Vistatriste I.