Jaime González, Periodista

Verdad

«En política, las cosas –injustamente a veces– son lo que parecen y no lo que pudieran ser»Columna en 'ABC', 25-04-2017

La opinión de los lectores

Votar

En política, las cosas –injustamente a veces– son lo que parecen y no lo que pudieran ser. Si el fiscal jefe Anticorrupción se opuso a que se practicara alguno de los registros llevados a cabo durante la operación Lezo, lo que parece –en virtud del relato de lo acontecido en los últimos días– es que Manuel Moix pretendió dificultar, en mayor o menor medida, el dispositivo que terminó con Ignacio González en la cárcel. Verde y con asas.

IGNACIO GIL El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, con Manuel Moix, fiscal jefe Anticorrupción, durante la visita que ayer realizó a este organismo

Podrán alegarse discrepancias «técnico-jurídicas», pero la mayoría de la opinión pública –injustamente a veces– construye su particular visión de los hechos en función de una inapelable relación causa-efecto que no se pierde en matices ni detalles. En consecuencia, la figura de Manuel Moix ha quedado maltrecha; el papel de implacabilidad que se le supone a quien ostenta el cargo de fiscal jefe contra la corrupción ha sido sencillamente demolido y triturado a las primeras de cambio. Verde y con asas.

A partir de ahora, arrastrará una permanente sombra de sospecha que no se borrará por mucho que la Fiscalía redacte mil comunicados subrayando que lo que ocurrió en realidad es que Moix y los dos fiscales adscritos al caso Lezo no compartían idéntico criterio sobre los registros que habrían de practicarse en función de la naturaleza de los delitos observados. Si en las conversaciones grabadas por la Guardia Civil se oye a Ignacio González y a Eduardo Zaplana hablar en términos elogiosos de Manuel Moix y se felicitan por su posible nombramiento como máximo responsable contra la corrupción, ¿quién va a creer que las órdenes dadas por este a los dos fiscales se enmarcan dentro de las habituales discrepancias «técnico-jurídicas» entre un jefe y sus subordinados? Nadie. Verde y con asas.

Por muy recta que haya podido ser su actuación, el cargo que ostenta Manuel Moix es de una naturaleza tan sensible, compleja y delicada que –con la que está cayendo– no admite tacha o duda alguna. El polémico proceder del fiscal jefe Anticorrupción ha provocado una apariencia de pérdida de imparcialidad tan incuestionable que su continuidad en el cargo dará alas a quienes ven en el caso Lezo una nueva oportunidad de llevarse al Gobierno de Mariano Rajoy por delante. Y no pararán.