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Florentino Pérez (REAL MADRID) y Julen Lopetegui. EP

Lo revela con todo detalle Rubén Cañizares en 'ABC' y si alguien sabe de qué van estas cosas es él, porque habitó durante muchos años en las entrñas del 'monstruo' futbolístico.

Miércoles 3 de octubre de 2018 (Real Madrid: El show de Vinicius en Melilla deja en mal lugar a Lopetegui).

24 horas después de la inesperada derrota en Moscú, comienza a dibujarse la ruptura entre Florentino Pérez y Julen Lopetegui.

El presidente invita a cenar al entrenador y el mandatario le da un ultimátum. Su mensaje, muy similar al del contundente comunicado del lunes en el que se hacía oficial su despido ('El Chiringuito': Josep Pedrerol y sus tertulianos se rinden en masa a Vinicius).

A ojos del presidente, el entrenador no estaba sacando de la plantilla el rendimiento esperado, además de considerar que se tenía a la gran mayoría de jugadores fuera de forma y que se les había concedido demasiado peso en la toma de decisiones.

No fue casualidad que el segundo partido de Champions en casa, ante el Viktoria Plzen, Lopetegui cambiara su hoja de ruta y sí convocara a su plantilla el día previo, algo que no sucedió en el duelo ante la Roma.

De aquella cena, Lopetegui salió sabedor de que contra el Alavés era la última oportunidad para ganarse la confianza de los mandatarios blancos. O ganaba o a la calle, y el Madrid cayó en Mendizorroza (1-0) con un gol en la prolongación.

Si el técnico vasco no cayó aquella tarde fue porque los jugadores y algunos directivos calmaron al presidente y le convencieron de que todo cambiaría tras el parón de selecciones. Pero se equivocaron.

Derrota en el Santiago Bernabéu contra el Levante (1-2), victoria europea con la soga al cuello frente al débil equipo checo (2-1) y humillación en el Camp Nou ante un Barcelona sin Messi (5-1).

Deportivamente hablando, el Madrid había tocado fondo. En Europa, pasándolas canutas para cerrar cuanto antes su pase a octavos, en un grupo donde el rival de mayor enjundia es la Roma, octavo de la Serie A a 13 puntos del líder, la Juventus.

En la Liga, cuatro derrotas en diez partidos, con un goal average de cero (14 tantos a favor, los mismos que en contra). Y el Barça, ya escapado, con siete puntos de ventaja. Para la planta noble, la situación era inadmisible y solo había un culpable: Julen Lopetegui.

En el club se tiene la convicción de que la marcha de Cristiano no justifica que el equipo haya perdido contra rivales de bastante menor potencial, ni tampoco creen que la plantilla haya sido debilitada como para mostrar la imagen que se dio en el Camp Nou.

De ahí que le recordaran a Lopetegui que en su equipo había ocho jugadores candidatos al Balón de Oro y que había una «gran desproporción entre la calidad de la plantilla y los resultados obtenidos», un mensaje de despedida que ha puesto en duda el señorío del club y que no ha gustado a una gran parte de la masa social.

Pero el motivo principal de ese duro comunicado del Real Madrid contra Lopetegui contenía un recado entre líneas.

Los 18 millones de euros de finiquito, la totalidad de su contrato, que ha exigido Julen al Real Madrid por su despido, cantidad que el club también cree «desproporcionada».