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Barras bravas RT

El histórico partido de fútbol que debían disputar en Argentina River Plate y Boca Juniors para definir al campeón de la Copa Libertadores de América se vio empañado por un hecho de violencia por el cual, ni la dirigencia política -más allá de la renuncia de un funcionario de Seguridad- ni la dirigencia del fútbol, se hicieron cargo, según recoge Emmanuel Gentile en rt.

Tras una serie de acusaciones cruzadas sobre las responsabilidades por los incidentes, la trascendente final entre los dos equipos más importantes del país sudamericano se disputará en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid el próximo domingo a las 20:30, hora de España, y 16:30, hora de Argentina. Como sea, la pelota debe seguir rodando.

Pero durante estos agitados días en Buenos Aires, que incluyeron el paso del G20, un tema que preocupa a toda la sociedad argentina ha sido nuevamente puesto en debate: qué hacer con la violencia en el fútbol en un país tan fervoroso por este deporte, y cuyas autoridades no pueden, o no quieren, erradicar a los 'ultras', bandas conocidas en la Argentina como 'barras bravas'.

El único detenido por las agresiones, un socio de River identificado como Matías Firpo, ya fue liberado, aunque pesa sobre él una condena a dos años y cuatro meses de prisión en suspenso. La Policía investiga ahora si Firpo pertenecía a 'La Banda del Oeste', una facción disidente de la barra brava 'oficial' del club, conocida como 'Los Borrachos del Tablón'.

"Hay una parte de la dirigencia que apaña estas cosas", sostuvo el presidente Mauricio Macri al referirse a los hechos de violencia antes del inicio del River-Boca. No aclaró si aludía a la dirigencia política o la que administra los clubes, pero quizás tenga que ver con que, en muchos casos, son piezas de un mismo entramado.

Una buena porción de estos grupos violentos organizados reciben el apoyo sistemático del poder político, que suele utilizarlos como fuerza de choque en actos y campañas. En muchos casos, el rastreo judicial de sus fuentes de financiamiento reveló vínculos con dirigentes gubernamentales y de las instituciones deportivas, entre los cuales también se pueden hallar estrechas relaciones.

Macri fue presidente del club Boca Juniors entre 1995 y 2007, con excelentes logros deportivos. Los resultados significaron el puntapié inicial para alcanzar un objetivo mayor: lanzar su carrera política. Primero fue legislador porteño en 2005, luego alcalde de la Ciudad de Buenos Aires entre 2007 y 2015, y en diciembre de ese mismo año fue elegido presidente del país tras vencer en un balotaje al candidato del kirchnerismo, Daniel Scioli.

Durante su gestión al frente de Boca, el actual mandatario argentino fue investigado por la Justicia por una supuesta connivencia entre la administración boquense y la barra brava del club en la venta de entradas falsificadas.

Asimismo, en el año 2013, ya con Macri en la Jefatura de Gobierno de la Capital Federal, el diario Sur Capitalino reveló que mediante un proyecto de viviendas sociales para vecinos del barrio de La Boca, la administración porteña otorgó la adjudicación de dichas viviendas a la sociedad civil Casa Amarilla, que designó discrecionalmente a los beneficiarios. Según la investigación, solo el 22 por ciento de la lista eran habitantes de la zona, y entre los nombres aparecían un barrabrava de Boca, Hernán Cantón, y Cynthia Soledad Lancry, la hija de otro miembro de 'La 12', Santiago 'El Gitano' Lancry, ambos detenidos -y liberados- por una causa que investigaba el alquiler de carnets apócrifos para ingresar al estadio 'La Bombonera'.

Rafael Di Zeo es uno de los hombres más poderosos que se puedan encontrar en una tribuna. Jefe de la barra brava de Boca desde 1996, se codea con gente del poder político, judicial y del fútbol. Es conocida su amistad con el fiscal Carlos Stornelli, exministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Daniel Scioli, y elegido por el actual presidente Daniel Angelici para hacerse cargo de la seguridad del club en el año 2012.

En una entrevista con el diario La Nación, en abril de 2017, Di Zeo reconoció también haber tenido relación con Alejandro Granados, ministro de Seguridad bonaerense entre 2013 y 2015. "Tenía ese vínculo porque te mandaba gente para saber cómo te ibas a manejar y evitar tener quilombos [líos] en las canchas. Eso lo hacen todos: kirchneristas, macristas, radicales", reveló el líder de la barra de Boca. Y se jactó: "Durante los cuatro años que estuve detenido hubo más muertes que cuando estaba en la calle".

A pesar de tener abiertas varias causas en la Justicia, 'Rafa' Di Zeo continúa ocupando el mismo lugar desde hace más de 20 años. El martes pasado, el jefe de 'La 12' custodió el autobús de los jugadores de Boca rumbo al aeropuerto de Ezeiza. Y un día después, recibió autorización de la Justicia para viajar a Madrid a presenciar el partido.

En 2007, Elisa Carrió, actual diputada de Cambiemos, el espacio que lidera Mauricio Macri, denunciaba esos vínculos: "Los barrabravas acompañan a los grandes políticos, y lo dice el presidente del club de fútbol mayor de la Argentina [por Macri]. Negocio, política, violencia... está todo mezclado y también está determinada una forma de carrera política. En un tiempo, ser militar era una forma de acceder a la Presidencia. Ahora, una forma de acceder es ser presidente de un club de fútbol, y esto marca la ligazón entre política y dinero".

Carrió está duramente enfrentada con el presidente de Boca, Daniel Angelici, un delfín de Macri a quien la legisladora considera "uno más en la larga tragedia nacional de operadores y vínculos promiscuos entre operadores políticos, la justicia, los servicios de inteligencia y los clubes de fútbol".

Las acusaciones de la diputada podrían aplicarse a otros dirigentes. Por caso, el vicepresidente tercero de Boca, Darío Richarte, fue subjefe de la extinguida Secretaría de Inteligencia argentina (SIDE) durante el gobierno de Fernando De la Rúa. Además, integra un reconocido estudio de abogados que defendió a ex funcionarios del gobierno de Cristina Kirchner, y es reconocido como un hombre influyente en la Justicia, al igual que su amigo Angelici.

La lista sigue: secretarios, vocales, y otros dirigentes tienen o han tenido cargos públicos en la Ciudad o en la Provincia de Buenos Aires.En River el vínculo entre la política y el fútbol no es menos notorio: uno de los vocales del club 'millonario' es Eugenio Burzaco, viceministro de Seguridad de la Nación, quien tuvo participación en el operativo fallido del River-Boca. Su hermano, Alejandro Burzaco, exCEO de la empresa productora de TV Torneos, está preso en los Estados Unidos por pagar coimas a dirigentes de fútbol, a raíz de la escandalosa megacausa conocida como FIFAGate.

A su vez, el prosecretario de River es Darío Santilli, hermano de Diego Santilli, vicejefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires que ahora, tras la renuncia de Martín Ocampo por los incidentes previos a la final, quedó a cargo del Ministerio de Seguridad porteño.

El 27 de noviembre último, la policía allanó el estadio de River Plate en el marco de una causa en la que se investiga la venta de tickets por parte de la barra brava del club. La fiscalía porteña a cargo del caso había incautado una semana antes 300 entradas originales, que no pueden provenir de otro lugar que no sea la administración de River.

Días atrás, desde la cárcel, Alan Schlenker, un ex cabecilla de la barra brava condenado a prisión perpetua por el crimen de otro barra de River, Gonzalo Acro, ocurrido en 2007, dijo al diario local Perfil: "Hace 11 años que la barra está currando [robando] con entradas".

En la entrevista, el hombre que lideró el grupo conocido como Los Borrachos del Tablón, vinculó directamente a la dirigencia, el poder político y la Policía.

Ya en el año 2014, José María Campagnoli, fiscal que investigó varias causas relacionadas a la violencia en River, entre ellas la de la reventa de entradas, dijo al diario deportivo Olé haber probado "las conexiones entre barras, dirigentes, policías y políticos". Campagnoli fue removido de la causa y su instrucción fue declarada nula.

Pablo Alabarces, Magíster en Sociología de la Cultura e integrante del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), estudió durante años el fenómeno de la violencia en el fútbol de Argentina y América Latina. En diálogo con RT, sostiene que "ya no se puede hablar de un doble discurso" de quienes representan al Estado y a los clubes, sino de "lisa y llana hipocresía".

"El nivel de hipocresía que hay en la dirigencia deportiva y política respecto a la cuestión de los barras es escandalosa. Esto ya lo detectó y lo delató el antropólogo José Garriga Zucal hace más de diez años, cuando vio que por un lado la dirigencia condenaba los hechos de violencia y las barras, y por el otro mantenía minuciosas, aceitadas y cordiales relaciones de complicidad", señaló el especialista.

Alabarces recordó que Macri, que durante 12 años fue presidente de Boca, sostuvo durante su mandato que en el club no había barra brava. "Cosa que solamente él creía", subrayó.

Para el autor de 'Crónicas del aguante', entre otros libros, lo que queda claro es que en la Argentina "nadie defiende los derechos de los hinchas". "Finalmente el partido se jugará en Madrid porque es una mercancía valiosa que fue vendida al mejor postor. No hay otra razón", analizó.

Juan Manuel Lugones es el titular de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APreViDe), un ente gubernamental de la Provincia de Buenos Aires que tiene nada menos que el desafío de erradicar a los violentos de los estadios. Si bien el organismo no tiene injerencia en lo que suceda en la Capital Federal, donde habitan River y Boca, el distrito bonaerense alberga el 40 por ciento de los clubes de fútbol del país.

Para Lugones, las barras en Argentina "funcionan como un refugio de la delincuencia". "Hoy no son una consecuencia directa del fútbol sino que usan el fútbol para delinquir fuera de las canchas. Ganar la tribuna les da poder para ganar territorio en las calles, en los barrios", describió.

Consultado por este medio en cuanto a a la posibilidad de que los dirigentes de fútbol puedan tener complicidad con los barras, el funcionario señaló: "Comprendemos a los que tienen temor y les damos apoyo y resguardo para que hagan la denuncia, y si no quieren denunciar, denunciamos nosotros. A los dirigentes que buscan un provecho personal en su relación con las barras bravas, los tratamos como barras".

Con respecto al accionar de la Justicia, Lugones prefiere ver el vaso medio lleno y afirma que "hay fiscales valientes que investigan y jueces que los avalan", y que gracias a eso "hoy varios jefes de barras en provincia de Buenos Aires están presos". Pero según el titular de la APreViDe, para que esto ocurra en todo el país, "es fundamental tener una justicia valiente y decidida".

El abogado y autor del libro 'Barras bravas para todos' asegura que cuenta con el apoyo de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, en la ardua tarea de combatir a estas "mafias". "Hoy, todas las primeras líneas de las barras bravas de nuestro distrito están presas o con prohibición para ingresar a los estadios", remarcó.

Boca y River son los clubes que más dinero, lícito e ilícito, generan en el fútbol argentino. Pero las estructuras que construyen en común 'ultras' y dirigentes pueden hallarse en otras instituciones importantes como Independiente, cuyo presidente actual es el líder del sindicato de Camioneros, Hugo Moyano. Su hermano Pablo, vice del club, es investigado por vínculos con la barra brava de 'Los Diablos Rojos'.

En San Lorenzo, por citar otro ejemplo, el exjefe de 'La Butteler', Claudio Moix, utilizó en noviembre de 2017 las instalaciones del club para celebrar su casamiento, con la venia del mandamás del 'Ciclón', Matías Lammens.

La semana pasada, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, declaró en una conferencia de prensa realizada en Buenos Aires que lo ocurrido tiene que marcar "un antes y un después" en las personas vinculadas al fútbol. ¿Será así?