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Arantxa RS

En 2010 Arantxa Sánchez Vicario decidió darles las Navidades a sus padres. Usamos la expresión coloquial para que entiendan lo que se vivió en casa de los Sánchez Vicario: a primeros de diciembre, una portada de Lecturas nos mostraba a la tenista con su familia, formada exclusivamente por su hija y su marido, Josep Santacana. La sesión de fotos, tomada en el suntuoso tríplex de Ciudad Diagonal -personal de servicio, ascensor, piscina- recreaban la vida feliz de un matrimonio cuyo amor había demostrado que los demás se equivocaban. Una portada, en fin, para callar bocas.

El 17 de diciembre sucedió lo realmente sangrante: Arantxa interpuso una querella criminal en el Principado de Andorra contra su padre; su hermano Javier; su abogado, Bonaventura Castellanos y su administrador, Francesc Oró, por los presuntos delitos de administración desleal y apropiación indebida. La noticia cayó como un obús sobre todos ellos. Una semana antes, Arantxa y Pep explicaban en la revista que pasarían las Navidades "en pequeña familia" (y tan pequeña) y que se irían fuera de España para recibir 2011, pero no mencionaban en ningún momento la primera de las andanadas que su vieja familia estaba a punto de recibir. La guerra estaba declarada.

Leo nació en noviembre, Arantxa hizo su exclusiva en ¡HOLA! y sus abuelos maternos lo conocieron impreso en papel cuché. No se esperaban lo que les deparaba 2012

En los meses sucesivos, revocados a su padre los poderes de administración, el matrimonio comenzó a desprenderse de algunas de las propiedades que Arantxa fue acumulando gracias a sus éxitos deportivos, tal como La Vanguardia explicaba ayer. Su familia, mientras, guardaba silencio. En general, 2011 fue un año relativamente tranquilo instalada una frialdad absoluta entre ambos bandos: Leo nació en noviembre, Arantxa hizo su exclusiva en ¡HOLA! y sus abuelos maternos lo conocieron impreso en papel cuché. No se esperaban lo que les deparaba 2012. En febrero de ese año Arantxa convocó una multitudinaria rueda de prensa para presentar su libro biográfico, ¡Vamos!, del que ya circulaban algunos extractos y un resumen en una sola frase: sus padres, quienes la controlaron toda su vida, la habían arruinado.

Unos días antes de la presentación del libro y sin saber aún el alcance real de lo que se les venía encima, Marisa hizo público un comunicado en el que se lamentaba de la actitud de su hija. Emilio sufría un agresivo cáncer intestinal y le habían detectado Alzhéimer, explicaba Marisa, para añadir lo siguiente: "Ya os podéis imaginar lo que todo esto conlleva. Personalmente intento sacar fuerzas de flaqueza y buscar el apoyo y consuelo que el resto de mis hijos y nietos me dan. En todo este tiempo no hemos recibido ni una sola visita de nuestra hija Arantxa. Ni un mínimo atisbo de preocupación. Ni un ‘¿cómo estáis?". El comunicado, previo a la presentación del libro, no ablandó un ápice a la tenista. Antes bien al contrario; en aquella rueda de prensa sin preguntas, abrió las puertas del infierno: acusó a sus padres de haberla anulado psicológicamente y expoliado en lo económico merced a una administrador negligente y/o fraudulenta de la fortuna acumulada durante su carrera deportiva. En la primera fila la observaba Elvira Vázquez, quien fuera estrecha colaboradora de la tenista. "¿Alguien puede imaginar que no intenté resolverlo dentro de la familia? Lo he intentado con todas mis fuerzas. ¿Pueden mis hermanos o mis padres determinar con quién debo compartir mi vida? ¿Acaso todo ellos no han decidido por sí mismos? ¿Por qué hay que buscar culpables en todas mis decisiones?", sollozaba Arantxa sobre la tarima.

Fuente original: Andrés Guerra,La Vanguardia/Leer más

VÍDEO DESTACADO: Arantxa Sánchez Vicario en el Australian Open 2016