Trabajó 32 años en Exxon

La aperreada vida de Miguel Bezos, el padre cubano del hombre más rico del mundo

Mike emigró como un adolescente solo durante la Operación Peter Pan, cuando muchas familias sacaron a sus hijos de la Cuba revolucionaria

La aperreada vida de Miguel Bezos, el padre cubano del hombre más rico del mundo
El dureño de Amazon Jeff Bezos, con sus padres Mike y Jackie. EP

Madre no hay más que una, como dice el refrán, pero padres puede tener uno bastante. No es el caso (Bezos vs. Rockefeller: ¿Sabes cuál de los dos es realmente el hombre más rico de la historia moderna?).

«Mi papá es mi papá verdadero, no mi papá biológico. Su nombre es Mike. Es un inmigrante cubano. Llegó aquí como parte de la Operación Pedro Pan».

Así presentó Jeff Bezos a su padre, Miguel Bezos, durante su diálogo con el multimillonario y filántropo David Rubenstein en el encuentro anual del Club Económico de Washington DC (Así vive y trabaja Jeff Bezos, según él mismo).

En el público, con relata Infobae este 19 de septiembre de 2018, Mike y Jackie Bezos lo escucharon contar ante 1.400 personas -más las decenas de miles que vieron videos de la charla- que siempre se supo un hijo amado «incondicionalmente».

Lo cual tuvo valor extra dadas las circunstancias en las que el fundador y CEO de Amazon comenzó su vida en 1964:

«Fue bastante duro para ellos».

Narró, brevemente, que su madre era una estudiante de secundaria de 16 años, en Nuevo México, cuando quedó embarazada. Bezos no habló de su padre biológico, Ted Jorgensen, quien tenía 18 años, trabajaba en una tienda, montaba en uniciclo y bebía mucho. Aunque se casaron, los jóvenes no armaron un hogar: Jorgensen se marchó y Jackie obtuvo su divorcio cuando su hijo Jeffrey tenía 17 meses.

Mientras tanto, en la costa este de los Estados Unidos, Miguel Bezos había llegado desde Cuba a Miami como parte de la Operación Peter Pan, que entre diciembre de 1960 y octubre de 1962 sacó a 14.048 niños de la isla en la que Fidel Castro y el Movimiento 26 de Julio habían derrocado a Fulgencio Batista.

Ante la inclinación de los guerrilleros hacia el socialismo, muchas familias prefirieron otro futuro para sus hijos.
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Con la intervención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, la Iglesia Católica en Miami y algunos exiliados, la operación facilitó visas para que los menores salieran solos de la isla. Muchos, como el padre de Jeff Bezos, no conocían a nadie en su nuevo destino y ni siquiera hablaban inglés.

Esperaban reunirse pronto; sin embargo, la Guerra Fría terminó por eliminar todos los intercambios a los dos lados del Estrecho de la Florida. Muchos chicos pasaron años separados de su familia. Entre ellos, el padre de quien hoy es el hombre más rico del mundo.

Los Bezos, una familia de Santiago de Cuba, acompañaron al menor de sus tres hijos hasta La Habana. «No les permitieron entrar conmigo al aeropuerto, así que solamente me dejaron. Entré, hice el check-in, y me fui. Aterricé en Miami, solo», recordó Mike Bezos en 2015, en conversación con Walter Isaacson durante la celebración del Día de la Libertad en el National Constitution Center.

«Me fui en julio de 1962 -dijo-. Y en octubre de 1962 fue la Crisis de los Misiles. Yo no pude regresar a Cuba y mis padres no pudieron salir. No nos vimos durante varios años».

Luego de tres semanas en el Campamento Matecumbe, el recién llegado fue convocado por las autoridades de la Operación Peter Pan. «Estoy en problemas», pensó al ver su maleta y un boleto de avión. Iba a Wilmington, en Delaware, con una beca para una escuela secundaria.

Cuando terminó la escuela pensó que era todo lo que necesitaba; pero un par de años de trabajos duros le hicieron reconsiderar el valor de la educación. Viajó, entonces, con otra beca para refugiados cubanos, a Albuquerque, Nuevo México, donde lo esperaba mucho más de lo que creía.

Mike Bezos es, desde entonces, un defensor de la escuela pública. La educación es el objetivo principal de la Fundación Familia Bezos, que desde 2000 dirige junto con su esposa, y apunta a niños «entre 0 y 18 años, con gran énfasis en 0 a cinco».

«La educación es algo que, una vez que se posee, nadie nos puede quitar. Nos pueden quitar la propiedad, nos pueden quitar el auto, nos pueden quitar un negocio, pero la educación es nuestra, para que hagamos lo que queramos y para utilizarla».

Fue, cree, la clave de su vida.

«Durante muchos años antes del ascenso de Castro al poder, había existido en Cuba una gran actividad para derrocar a Batista. Mucho antes de que Fidel entrara en escena, había muchos tiroteos y actos de violencia contra el gobierno local».

Eso contó en 2017 al Museo Nacional de Historia de los Estados Unidos. Cuando el 26 de julio de 1953 Castro y sus seguidores atacan el Moncada, los grandes acontecimientos rozan la vida de los Bezos: el cuartel quedaba cerca de su casa.

Los abuelos de Jeff Bezos, el dueño de un aserradero y un ama de casa que vendía ropa de bebés, apoyaron inicialmente a los revolucionarios triunfantes el 1 de enero de 1959.

«Había poca gente en Cuba que no apoyara a Castro entonces», escribió Mike Bezos.

«La amplia mayoría quería deshacerse de Batista y restablecer un gobierno por elecciones».

Pero esas elecciones se postergaron, y el gobierno nacionalizó las empresas extranjeras y expropió a los dueños de las locales, como el aserradero.

«Yo estaba en la oficina con él cuando llegó el ejército con los documentos que decían que ellos se harían cargo del negocio».

Los Bezos decidieron que su hijo emigrara y comenzaron los trámites que duraron un año.

«No previeron que sería una decisión definitiva. Creyeron que era una decisión temporal, de unos pocos meses o años, y que luego yo podría regresar, y nos reuniríamos».

A medida que se comprobaba que no sería el caso, los niños cubanos solos en Miami comenzaron a ser ubicados en distintos puntos del país. Mike Bezos y su primo Ángel fueron a Delaware, donde encontraron a otros 16 becados como ellos.

«Uno de mis amigos era el único cubano en el equipo de fútbol de la escuela, y tenía un montón de amigos estadounidenses. Era nuestro infiltrado, y nos enseñó mucho sobre el estilo de vida americano».

Luego de compartir un pequeño apartamento con otros dos primos en Washington DC y trabajar, volvió a estudiar. En la Universidad de Albuquerque cursó ingeniería mecánica, con mucho de matemática y física.

Tantos que, cuando ya llevaba cuatro años y se había casado con Jackie y adoptado a su hijo, que cambió su nombre a Jeffrey Bezos, comprendió que le faltaría un año más para terminar ingeniería.

En cambio, había completado la carrera de Ciencias de la Computación: se quedó con ella para conseguir empleo.

En 1968 comenzó a trabajar para Exxon en Houston, Texas.

«Pronto tuvimos otros dos chicos para completar la familia y comenzamos nuestra vida nómade. Con Exxon nos mudamos de un lugar a otro«, reconstruyó. Pasó 32 años en esa empresa. Por ese trabajo se encontraba en América del Sur en 1994 cuando recibió una llamada de su hijo mayor:

«Estoy pensando en abrir una librería en internet, y necesito un poco de dinero».

«Él tenía un trabajo muy, muy bueno en Wall Street», recordó en 2015. La llamada lo desconcertó: «¿Por qué?», le preguntó a Jeff Bezos sobre su iniciativa.

«¿Y qué es internet?».

A su lado, su esposa también se preocupó:

«¿Puedes hacer esto los fines de semana y a la noche? No renuncies a tu empleo», le dijo a su hijo, que no le hizo caso y hoy es también fundador de Blue Origin y dueño del diario The Washington Post.

Así se convirtieron en inversores ángeles de Amazon. En 1995 Mike compró 582.528 acciones y Jackie, 847.716 acciones. Esa decisión les dio un rendimiento del 12.000.000%, aproximadamente.

«Las acciones no han sido divulgadas públicamente desde finales de 1999», según Bloomberg. «Si bien no está claro cuánto aún poseen, el hecho de continuar con las donaciones de acciones de Amazon a sus fundaciones benéficas sugiere que todavía controlan una porción saludable de la segunda compañía más valiosa del mundo».

Mike Bezos nunca regresó a su país natal. Se convirtió en estadounidense, sin perder nunca «el orgullo de ser cubano».

Aunque la lengua del hogar fue el inglés, Jackie aprendió a hablar castellano -«quería saber qué decía mi madre sobre ella, y descubrió que la adoraba»- y los tres hijos lo practicaron en las reuniones con la familia de Cuba.

En la isla queda muy poca familia, según el diario puertorriqueño El Nuevo Día, que entrevistó a un primo segundo, Rolando Bezos Secades, un octogenario que participó en la lucha contra Batista junto con José Antonio Echeverría y Frank País y trabajó en el Ministerio del Interior revolucionario, hasta su jubilación.

«El origen del apellido es de España, de donde vinieron a Cuba mis antepasados, entre ellos mi bisabuelo Bernardo Bezos Riego, que vino como soldado y peleó aquí en la guerra y después se quedó viviendo en Guáimaro.

Y murió de tuberculosis en Topes de Collantes, en la antigua provincia de Las Villas», dijo en la entrevista, realizada en su casa del barrio de Miramar, en La Habana.

«A él lo reconoció el rey de España por su actitud en la guerra y ahí está ese documento», señaló un pergamino.

Luego de una vida entera en los Estados Unidos -regresó un tiempo a Miami, donde Jeff Bezos estudió la escuela secundaria en Palmetto Senior-, Mike Bezos miró con escepticismo el deshielo en las relaciones entre Washington y La Habana que iniciaron Barack Obama y Raúl Castro a finales de 2014. Sus hijos fueron los primeros en preguntarle qué pensaba.

«Es demasiado pronto. No hemos visto nada del otro lado».

Consideró que el acercamiento, olvidado desde la asunción de Donald Trump en la Casa Blanca, era «unilateral», el deseo de apertura del lado de los Estados Unidos. Agregó que había que esperar a ver qué hacían las autoridades cubanas y por qué lo hacían:

«No se debería hacer nada con el fin de llevar turistas estadounidenses a Cuba, para que fumen cigarros y beban ron y bailen. La razón debería ser crear un camino mejor para esa gente que todavía sigue excluida».

Además de ocuparse de los distintos programas de la Fundación Familia Bezos -propios y en colaboración, como Vroom o Students Rebuild, locales o globales-, por la cual recibió en España la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, Mike Bezos dedica tiempo a su familia, en particular a sus nietos.

Como muchos de los emigrados durante la Operación Pedro Pan, sufrió la falta del núcleo cercano:

«Cuando estaba solo, no tenía a mis padres para que me dijeran qué hacer, yo recordaba y decía ‘¿Qué me dirían que hiciera?'», comentó en 2015.

«Sobre todo estoy orgulloso de mi familia», escribió.

«Los tres hijos que tuvimos se casaron con gente fantástica y hemos recibido el regalo de 11 nietos. Cuando pienso en mi familia de origen, estoy sumamente orgulloso de mi historia, de mi herencia».

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