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Hispanos: Migrantes centroamericanos en México, camino de EEUU. EP

La policía mexicana y los agentes de inmigración detuvieron a cientos de migrantes centroamericanos este 22 de abril de 2019 (La hija de Joe Giudice, 'estrella' de TV', llama a Donald Trump para que no deporte a su papá).

Es la mayor redada en una caravana de migrantes desde que los grupos comenzaron a moverse a través de México el año pasado (El gran 'error' que podría dejar a Donad Trump fuera de las elecciones presidencial de 2020).

La policía detuvo a grupos aislados que viajaban en la retaguardia de una caravana de 3,000 migrantes o se detenían a descansar, la mayoría de Centroamérica.

Estas personas se dirigen hacia Estados Unidos, donde la mayoría espera solicitar asilo.

Actualmente, los migrantes están cruzando el estado de Chiapas, en la frontera sur de México, a más de mil kilómetros (600 millas) de la frontera con Estados Unidos.

Mientras los migrantes se reunían en lugares a la sombra, la policía federal y los agentes pasaban con camiones y furgonetas de la policía y echaban a la fuerza a los migrantes en los camiones.

Las camionetas los llevaron a los autobuses, presumiblemente para llevarlos a la estación de inmigración más cercana y comenzar los procedimientos para deportarlos. Hasta 500 migrantes pudieron haber sido recogidos en la redada.

Algunas de las mujeres y los niños en la caravana lloraban y gritaban durante las detenciones en el costado de una carretera.

México recibió a las primeras caravanas el año pasado, pero la recepción se ha vuelto más fría ya que decenas de miles de migrantes abrumaron los cruces fronterizos de los Estados Unidos, causando retrasos en la frontera y enojo entre los residentes mexicanos.

"Pensé que en el camino me iban a ayudar con el bebé, mi tía me había dicho que la gente ayudaba a las mujeres", indicó Mendoza, de 22 años y quien huyó hace dos semanas de Tegucigalpa prácticamente sin dinero ante las amenazas del padre de su hijo, un policía en activo.

Sin embargo, la ayuda no llegó.

La solidaridad masiva que recibieron previas caravanas de migrantes centroamericanos al cruzar México con destino al norte ahora son apoyos con cuentagotas, bien por el cansancio de los pobladores o, como señalan algunos expertos, porque se ha divulgado un discurso que aviva los prejuicios en su contra.

Atrás quedó la ayuda de iglesias, particulares y organizaciones locales que ofrecían comida o transporte gratuito en plataformas de tráileres, camiones o vehículos pequeños para aligerar la travesía que ahora solo tienen lugar de forma muy esporádica. Y todo eso ha incrementado la frustración de muchos de aquellos que huyen de la pobreza o la violencia en Centroamérica.

"Lo que más me angustia es que el bebé me pide comida y ha habido días que no pude darle", lamentó Mendoza, que el sábado llegó a Mapastepec, una localidad un poco más al norte de Escuintla pero todavía en el estado de Chiapas.

En tanto, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador que prometió en un principio dar libre paso a los migrantes, en las últimas semanas ha reanudado en los hechos la política de deportaciones de la anterior administración.

En enero y febrero de este año, el Gobierno mexicano expulsó a 13,450 centroamericanos a sus países, un promedio de 227 por día; la mayoría son hondureños y 1,876 son menores de 12 años, según los datos de la Secretaría de Gobernación.

La crisis va en aumento, según reporta la revista Proceso, ya que desde el 16 de abril, el Instituto Nacional de Inmigración ha deportado a 4,102 hondureños, 273 por día.