PD América
El líder del PSOE, Pedro Sánchez. EP

Es lo que te puede pasar si te vas a un país hermano, que habla tu lengua, comparte tu Historia, tiene élites muy bien educadas y un periodismo de nivel, y los tratas como si acabaran de salir de la selva y fueran analfabetos (La 'podemitis' de Pedro Sánchez: se niega a llamar "dictador" a Maduro pero no deja de hablar de Franco).

Nada le gustaría más a Pedro Sánchez que quitarse la etiqueta de presidente que ha llegado a La Moncloa sin haber pasado antes por las urnas.

Creía haberlo conseguido, al menos fuera de nuestras fronteras, cuando en una reunión con el presidente de Canadá, Justin Trudeau, éste felicitó al socialista por su "fuerte victoria", como si hubiera ganado unas elecciones. Pero durante su gira latinoamericana se ha dado cuenta de que no.

A su paso por Chile, el socialista Sánchez concedió una entrevista a El Mercurio, el periódico más leído del país. Pensaba el presidente español que iba a ser un amable masaje, y se topó con que allí están muy al día de la política doméstica española: que él aterrizó en La Moncloa mediante una moción de censura, que tiene detrás un grupo parlamentario raquítico y que piensa agotar la legislatura, contrariamente a lo dicho inicialmente.

Y hasta que gobierna "por decreto", como le preguntó la periodista Erika Lüters nada más empezar la entrevista, al referirse a sus primeros tres meses de gobierno.

Se defendió como pudo Sánchez:

"Creo que si hay algo urgente -que es lo que significa la figura del decreto- es la recuperación de universalidad de la sanidad pública, que fue quebrada en la anterior administración. La exigencia es la que nos lleva a esa urgencia. Es la exigencia de tener la universalidad de la sanidad, la exigencia de que no haya mausoleos a dictadores en la democracia, lo que nos lleva a actuar con la suficiente urgencia".

La entrevistadora volvió a la carga, cuestionando que vaya a sacar algún acuerdo adelante en el Congreso con tan pocos escaños (Venezuela: el socialista Pedro Sanchez oxigena la dictadura del chavista Maduro).

"Usted gobierna en minoría en el Parlamento (84 escaños de 350 en la Cámara Baja). ¿Cree que logrará conseguir apoyo para algún proyecto relevante en el Congreso?".

Se ve que al socialista no le gustó que metiera el dedo en esa herida, porque le respondió con sorna:

"En los casi tres meses que llevo con una minoría parlamentaria, como usted bien me ha recordado...".

Pero la redactora, tocando otro de los puntos sensibles, no le dejó ni respirar:

"¿Era necesaria la exhumación de Franco?", insistió la redactora . "¿Va a completar la legislatura hasta 2020 o convocará elecciones anticipadas?".

De esto intentón Sánchez escabullirse haciendo trampas:

"Por supuesto que mi aspiración es esa, y lo dije además en la moción de censura (...). Desde entonces, la hoja de ruta que yo he planteado es la de recuperar la estabilidad, en tres dimensiones: económica, política y social. Una vez que se logren esas tres estabilidades serán llamados a las urnas los españoles y mi horizonte, lógicamente, es el 2020".

La última parte reseñable llegó cuando Sánchez evitó hablar de dictadura en Venezuela.

"Yo diría que no es una democracia, es evidente".

"¿Es una dictadura entonces?", repreguntó la periodista: "No es una democracia cuando hay presos políticos".

Ahí se quedó.