PD América
Colectivos chavistas

Las imágenes son escalofriantes. Varios sujetos juguetean con dos cabezas humanas mientras se burlan de su víctima. Aunque se pudiera pensar que son terroristas del ISIS o sicarios de los cárteles de la droga mexicana, en realidad se trata de un grupo criminal en Venezuela: Los famosos colectivos chavistas que se encargan de mantener con violencia el control callejero y a Nicolás Maduro en el poder. ( Los tiros de los colectivos chavistas para recibir la ayuda humanitaria en Venezuela )

La grabación, que se ha ‘filtrado' a través de las redes sociales, se puede observar cómo los paramilitares chavistas acusan a su víctima de apoyar al presidente interino Juan Guaidó. Una grabación que ha buscado intimidar a los seguidores del líder de la oposición y que se conoce a los pocos días de que miembros del ELN hicieron pintadas en las fachadas de las casas y amenazaron de muerte a quienes estaban dispuestos a manifestar en contra del dictador Nicolás Maduro. (John Bolton: "Maduro está incorporando terroristas extranjeros y armando 'colectivos' para debilitar al Ejército")

Ahora bien, no se trata de la única vez que los colectivos chavistas han demostrado la total impunidad con la que operan en Venezuela. Las redes sociales están inundadas de vídeos en los que se les observa ejecutar a personas en plena luz del día, ya sea dentro o fuera de las manifestaciones de la oposición. Incluso, existen grabaciones donde quedan en evidencia la inacción de los cuerpos policiales ante los crímenes cometidos por los colectivos. ( Vídeo: El chavista Diosdado Cabello entrega armas de guerra y entrena a los colectivos asesinos)

Éstos son sólo algunas de las imágenes que permiten conocer mejor cómo funcionan los famosos colectivos chavistas. El grupo paramilitar que aterroriza a la población venezolana y que se ha convertido en la primera línea de choque del chavismo contra toda manifestación pacífica. En otras palabras, el equivalente moderno a las camisas pardas del nazismo y a las camisas negras del fascismo.