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La inundación costera prevista para las Carolinas es de tres pies; Maryland y el Distrito de Columbia también se han declarado en emergencia.

El Centro de Huracanes elevó en la tarde del 11 de septiembre de 2018 su pronóstico de lluvia de 15 a 25 pulgadas, con hasta 35 en zonas aisladas. Sin embargo, la simulación conocida como modelo europeo prevé hasta 45 pulgadas en algunas áreas. Hace un año, este mismo modelo pronosticó (y acertó) 60 pulgadas en Houston, que se inundó con la llegada del huracán Harvey.

"Se parece un poco a Harvey en el sentido de que se acerca como una poderosa tormenta hacia la costa, pero después se detendrá", explica Kerry Emanuel, profesor de meteorología para el MIT y experto en huracanes.

"No es un buen panorama".

Como explica Bruno G. Gallo  en Telemundo, Florence es una tormenta inusual debido a que viene del este. Habitualmente, las tormentas se acercan a Carolina del Norte y del Sur desde el sur, y usualmente cambian de dirección y regresan al océano.

Sin embargo, una formación meteorológica conocida como zona de alta presión está estacionada sobre la costa Este, lo que evita que Florence haga ese giro, según Brian McNoldy, experto en huracanes de la Universidad de Miami.

Una vez que Florence toque tierra, ese sistema (que actualmente está sobre Washington y Nueva York) se moverá hacia el este, pero será reemplazado por otro que se está formando sobre los Grandes Lagos, lo que mantendrá varada a Florence, según McNoldy.

El trayecto de Florence continúa siendo incierto. Se podría mover un poco al norte hacia Virginia o un poco al sur hacia Carolina del Sur. Pero es una tormenta tan grande que la lluvia seguirá cayendo sobre la región sin importar hacia dónde se dirija. Los expertos temen que, con las montañas de los Apalaches al oeste, podría provocar inundaciones y aludes.

El gran tamaño de Florence (con vientos de fuerza de tormenta tropical que se extienden 170 millas) implica que su furia llegue mucho antes de que el ojo del huracán toque tierra, según Graham.

Parte del comportamiento de Florence, de lo que se ha visto hasta ahora y de lo que los expertos pronostican, muestra la influencia del cambio climático.

La posibilidad de que se mantenga estacionaria se está convirtiendo en algo más regular y es un resultado del cambio climático, explica Jim Kossin, climatólogo de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).

Las aguas sobre las que Florence se mueve se encuentran 13 grados Fahrenheit más cálidas de lo normal, según McNoldy. Incluso la temperatura habitual del océano es lo suficientemente cálida para que se forme una tormenta, pero esto se suma a la fuerza del huracán y a las lluvias que provocará. El aire contiene ahora un 10% más agua que puede caer como lluvia.

En cuanto a la marejada ciclónica, que podría ser de hasta 12 pies en algunas partes, se presentará sobre el aumento en el nivel del mar causado por el cambio climático. Por ejemplo, las aguas frente a la costa de Wilmington, en Carolina del Norte, han aumentado casi 7,5 pulgadas desde 1935, según la NOAA.