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China es un caso trágico en cuanto a derecho de los trabajadores. Una empresa de renovación de viviendas tuvieron que beber orina, comer cucarachas y ser azotados con un cinturón. Todo por no haber cumplido con los objetivos que les había fijado la compañía. (¿Sabías que los ladrillos del futuro se podrían fabricar con orina humana?)

Otros tuvieron que afeitarse la cabeza o beber agua del inodoro. Además, sus salarios fueron retenidos por un mes, según imágenes y videos que circulan desde hace semanas en las redes sociales chinas, citados por los medios estatales.

Todos los castigos se impusieron públicamente en presencia de otros miembros del personal. Trabajadores que habían renunciado a la empresa ubicada en la provincia de Guizhou, en el suroeste del país, relataron la pesadilla ante la prensa.

Los empleados olvidadizos, que no llevaban zapatos de cuero para trabajar o que no se presentaban con un atuendo formal, recibían multas de 50 yuanes (7,20 dólares). Todas estas faltas menores eran debidamente registradas en pequeños papeles blancos.


Según los reportes de los medios estatales, los barbáricos castigos comenzaron este año. A pesar de la brutalidad sufrida, la mayor parte del personal optó por quedarse en la empresa. (Un trabajador de una planta de procesamiento de carne orina sobre la línea de trabajo)

Tres directivos de la compañía fueron encarcelados de cinco a diez días por el cargo de humillar a otros. La noticia fue confirmada en las redes sociales por el Departamento de Seguridad Pública local.


Las condiciones laborales en China a menudo han sido descritas por los activistas como duras e implacables, ya que los trabajadores tienen que trabajar horas excesivas y vivir en lugares reducidos, con salarios escasos.