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Rescate del empresario español secuestrado en Venezuela

Un empresario español vivió de primera persona el terror de la delincuencia en Venezuela. Primero pidieron por él 10.000 dólares. Luego bajaron a 5.000.

Al final, con el paso de los días, rebajaron notablemente sus exigencias: bastarían 800 dólares y «una caja de licor». (La periodista Luisa Salomón cuenta todos los detalles de su secuestro en Venezuela)

Se acordó el pago, pero al final la cosa se complicó porque los secuestradores intentaron subir la apuesta y, ya metidos en faena, raptar también a los propios negociadores enviados a la selva, con el rescate, por la Policía Bolivariana.

Se armó una balacera en la que murió uno de los delincuentes y, finalmente, tras cinco días raptado en Venezuela, el nacional español Valentín García fue liberado sin un rasguño, gracias a la estrecha colaboración entre la Policía venezolana y la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil española. Sucedió, el desenlace, el pasado 1 de noviembre. García, empresario madrileño de 82 años de viaje de trabajo por el país, llevaba secuestrado desde el 28 de octubre.

La peripecia arranca, según datos del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana a los que ha tenido acceso EL MUNDO, cuando García sale en taxi, acompañado del conductor y de una ciudadana venezolana, de Caracas a Estado Bolívar, al sur del país, ese domingo 28 de octubre.


Obstáculo en la carretera

En torno a las 21.00 horas, en un lugar indeterminado de la ruta, el vehículo, un Ford Focus plateado de 2006, se encuentra un obstáculo delante: una operativa relativamente habitual en un país que, según las últimas cifras conocidas, registró 440 víctimas de secuestro en 2016.

Los tres integrantes del vehículo fueron invitados a bajar y conducidos a la selva, donde iniciaron su cautiverio. La primera noticia del secuestro, según datos de la Policía venezolana, la recibe una sobrina del octogenario español, que se comunica con la mujer del secuestrado, que estaba en ese momento en España.

Es ella la que se dirige a las autoridades españolas, y la UCO activa al agregado español en Caracas, que a su vez comienza a trabajar codo con codo con la Policía Bolivariana. La Guardia Civil asesora a los familiares de García, y les alecciona sobre cómo tratar con los secuestradores, que van rebajando progresivamente sus exigencias. (Captan el secuestro de un niño a solo 10 metros de su padre)

Al final, la Policía Bolivariana envía a un «equipo de seguridad» para canjear rescate por rehenes, pero los dos «cobradores» intentan igualmente raptarlos. Se produce un tiroteo. Uno de los cobradores muere, el otro se da a la fuga y las autoridades venezolanas lanzan una operación de rescate en plena selva con 200 efectivos.

Rápidamente localizan el Ford Focus plateado, calcinado, y no lejos de allí encuentran a los tres secuestrados, que no han sufrido daño alguno. Los conducen a las dependencias policiales y se sacan todos ellos la foto que ilustra esta información. «Estamos intentando identificar al grupo que actuó», explica a este diario el comisario venezolano Carlos García. Y enfatiza: «Sin la colaboración y la humanidad de la Guardia Civil española no habría sido posible».