PD América
Violación, violencia, abuso sexual. EP

Un espanto el que ha pasado y sigue pasando Yanelli (Segunda madre mexicana detenida por grabar la violación de su hija: su cómplice se suicidó).

La chcia, que acaba de cumplir 27 años, ha relatado a un medio mexicano cómo fue violada hasta en dos ocasiones, quedando en la segunda de ellas marcada con la palabra «Puta» en su pecho.

En 2016, la joven, cansada de esperar al transporte público, se subió a un taxi colectivo. Poco después se subieron otros dos hombres, que amenazaron al chofer con un arma de fuego y agredieron sexualmente a la mujer, madre de una niña de cinco años y licenciada en enfermería y en danza clásica.

Ese mismo día acudió al Hospital General de Huauchinango, en Puebla (México) y, posteriormente, a denunciar los hechos. Según « Periódico Central», la joven no quería denunciar, pero fue su madre quien la convenció.

Días después, tras sufrir un cuadro de ansiedad, la mujer acudió a terapia, donde le fue asignado un tratamiento. Yanelli relata al medio que trató de quitarse la vida dos veces con esos medicamentos.

«¡Ya Erick, me toca!»

Un mes después, mientras la joven y su hermana esperaban el transporte público, pasó una patrulla con dos hombres detenidos. Yanelli reconoció a uno de ellos como su agresor.

«Uno de ellos se llama Erick, no sé su apellido pero es Erick».

Sabía el nombre porque recordó que, mientras era violada, uno de los hombres dijo:

«¡Ya Erick, me toca!».

Tras la detención de Erick, sus familiares comenzaron a amenazar por teléfono a la mujer:

«Perra, te vas a morir, ¿no fue suficiente lo que te pasó? Quita la denuncia».

A pesar de que las autoridades le habían concedido una orden de protección, en octubre de 2017 dos hombres asaltaron su domicilio, la inmovilizaron, la golpearon y la violaron de nuevo frente a su hija, a la que también golpearon.

Antes de marcharse, le escribieron la palabra «puta» en el pecho con una navaja, diciéndole que era «para que nunca se le olvidara lo que era».

Charlas en escuelas

En julio de 2018, la Justicia condenó a Erick a 10 años de prisión por un delito de violación. Según «Periódico Central», la Fiscalía general del Estado comunicó a Yanelli que «perdió» el expediente de su segunda violación, por lo que no se realizó ninguna investigación al respecto.

La joven, que perdió casi la totalidad de la vista en su ojo izquierdo debido a los golpes recibidos, continúa con su terapia psiquiátrica y, en la actualidad, imparte algunas charlas en colegios sobre prevención y qué hacer en caso de ser víctima de violación.

Según el medio mexicano, Yanelli agradece todos los días el estar viva, el ser afortunada por contar con el apoyo de sus hermanos y el poder tener a su hija, quien es su principal motivación para seguir adelante.