Alfonso Rojo

Alfonso Rojo (Ponferrada 1951), fundador, director y principal accionista de Periodista Digital, es licenciado en Derecho y en Ciencias de la Información. Inició su carrera en 1976, como fotógrafo de Diario 16, formó parte del equipo fundacional de El Mundo y hasta optar definitivamente por el periodismo en Internet, trabajó como enviado especial, corresponsal en el extranjero y reportero de guerra. Es autor de 11 libros.

La Mujer del Zar (XLX)

La Mujer del Zar (XLX)

Indiferente a los formalismos y a las cortesías protocolarias, Yeltsin ni siquiera esperó a que Gorbachov hiciera la mudanza. El atribulado ex presidente soviético, agotado por su larga y desesperada
La sentencia de Alma Ata (XLVII)

La sentencia de Alma Ata (XLVII)

Yeltsin, que se disponía a viajar a Roma para entrevistarse con el Papa Juan Pablo II, declaró el miércoles 18 de diciembre de 1991 que acudía con frecuencia a misa y aprovechó para sacudirle de nuevo
Cortejando al kazako (XLV)

Cortejando al kazako (XLV)

Gorbachov acostumbraba llegar a su despacho alrededor de las diez de la mañana, pero el lunes, 9 de diciembre de 1991, todavía no había amanecido cuando la larga comitiva de Chaikas y ZIL negros entró
Moscú: las Navidades del hambre (XLIII)

Moscú: las Navidades del hambre (XLIII)

Calle Michurinski. La miseria tiritaba pegada a la pared de Produkti, un destartalado almacén donde tres días antes habían anunciado la llegada de un cargamento de vodka. Habían empezado a helarse las oscuras aguas del Moskova y el termómetro, que aquel día de diciembre de 1991 marcaba 9 grados bajo cero, galopaba hacia el menos 25, pero la gente montaba guardia día y noche frente al oxidado
La URSS: El antiguo arte de envolver (XLII)

La URSS: El antiguo arte de envolver (XLII)

Lo tradicional ha sido siempre la avoska, esa bolsa de red que todo ciudadano soviético, de cualquier edad o condición, llevaba permanentemente en el bolsillo. Que en el almacén de la esquina había patatas, pues se llenaba la avoska. Que ocurría el milagro de cruzar frente a una tienda donde en ese instante vendían tocino, salchichas, arenques o nabos, lo mismo, y si en casa no hacían falta
La Mafia nuestra de cada día (XLI)

La Mafia nuestra de cada día (XLI)

La obsesión por los asaltos, las cerraduras, las puertas blindadas y la seguridad que dominaba Moscú en los meses posteriores al desmoronamiento de la URSS, recordaba la paranoia que se abatía sobre Nueva York, cuando desembarqué en la ciudad de los rascacielos a mediados de 1983. En Nueva York, todo estaba plagado de unos espejos cóncavos o convexos, similares a los que instalan en las rampas
El Ángel Exterminador (XL)

El Ángel Exterminador (XL)

Tras el fracaso del golpe comunista de agosto de 1991, cuando la fiebre privatizadora se convirtió en una verdadera epidemia y el mercado libre era visto como la varita mágica capaz de resolver ipso facto todos los problemas, Boris Yeltsin abrió la espita para que la gente pudiera convertirse en propietaria legal de sus míseras viviendas estatales. Desde entonces, bastaba rellenar un formulario
El pisito soviético (XXXIX)

El pisito soviético (XXXIX)

En ‘Crimen y castigo’, la magistral novela de Fiodor Dostoyevski, hay una escena en la que el atormentado Raskolnikov, el estudiante que ha asesinado con un hacha a la vieja usurera, decide encararse con el comisario Porfiri Petrovich y se presenta a verle. En los prolegómenos de la conversación, el policía manifiesta ser propietario de «habitaciones particulares», aunque temporalmente, debido
Las alegres chicas de la noche moscovita (XXXVIII)

Las alegres chicas de la noche moscovita (XXXVIII)

Hace cincuenta años, cuando Televisión Española sólo emitía en blanco y negro y en provincias había que trepar periódicamente al tejado para orientar unas aparatosas antenas que parecían tendederos de ropa, hizo furor en España un engolado artista llamado Míchel. Miguel Samper Peiró, conocido artísticamente como «Míchel», Era un tipo alto, vestido de rigurosa etiqueta, con espeso peluquín
Un milagro llamado bistec (XXXVII)

Un milagro llamado bistec (XXXVII)

El día del invierno de 1991 que visitamos la Escuela Técnica Profesional número 41, donde 600 rusos se preparaban para ser ‘restauradores’, la lección en la clase de cocina era algo que la inmensa mayoría de los habitantes del ex Imperio Soviético sólo habían visto en el cine el ‘Steak Strogonof’. La profesora, una matrona gorda con mofletes relucientes y gafas de presbicia, permanecía
Los microbios capitalistas (XXXVI)

Los microbios capitalistas (XXXVI)

Apenas nos dimos cuenta, pero más que la trepidante música de las bandas de rock o los engolados discursos de los políticos, la prueba evidente del vertiginoso cambio que se operaba en la URSS estaba en los periódicos. No en las críticas portadas, los descarnados editoriales o los acerados comentarios de los columnistas, envalentonados tras el fracaso del golpe neocomunista, sino en el interior,
Lituania: Música y Cicatrices (XXXV)

Lituania: Música y Cicatrices (XXXV)

Arturas Zuokas mostraba orgulloso el recuadro en letra negrita publicado en la primera página de Respublica, el combativo diario lituano. «¡Veintinueve estados!», decía esbozando una sonrisa deslumbrante. «Ya nos han reconocido diplomáticamente veintinueve estados.» En la lista, para hacer bulto, junto a países del peso internacional de Dinamarca, Suecia y Argentina, los no excesivamente escrupulosos
Letonia: el primer embajador (XXXIV)

Letonia: el primer embajador (XXXIV)

El pequeño embajador ladeó ligeramente la cabeza y pausadamente, con una voz demasiado grave para su menudo cuerpo, dijo: «Le traigo a usted y al pueblo de Letonia los mejores saludos de la reina Margarita II de Dinamarca.» El presidente letón, Anatolias Gorbunovs, alargó el brazo para recoger el documento que le mostraba el danés Otto Borch. Después, henchido de satisfacción, enseñando más
Estonios de ida y vuelta (XXXIII)

Estonios de ida y vuelta (XXXIII)

Con las heroicas imágenes del Parlamento ruso todavía palpitando frescas en la retina, esperábamos hallar en Tallín, la capital de Estonia, un hervidero de pasiones nacionalistas y nos dimos de bruces, en aquel otoño de 1991, con una ciudad apacible, con rótulos escritos en alfabeto latino en lugar de cirílico, donde los nombres parecían finlandeses, abundaban las iglesias protestantes y, a
La bigotuda de Intourist (XXXII)

La bigotuda de Intourist (XXXII)

La empleada de Intourist fruncía los morros y negaba enfáticamente con la cabeza: "Para viajar a Estonia necesita usted visado. No le podemos facilitar billetes ni para el avión... ni para el tren». De nada servía argumentar con cara de santo que en 1991 todo estaba cambiando rápidamente en la URSS, que el Imperio Soviético se desplomaba o que hasta el mismísimo Yeltsin había calificado, unos
El Nacimiento de una Nación (XXXI)

El Nacimiento de una Nación (XXXI)

Boris Yeltsin, el «gran libertador», el héroe de las jornadas de agosto de 1991, fue a la postre una mera figura de transición. No hay hechos inevitables en la Historia, pero el presidente ruso resultó devorado por los acontecimientos, como lo fue su rival Gorbachov, quien inconscientemente hizo bastante más que Yeltsin para destruir el monolítico sistema comunista. Sin mucha facilidad de palabra,
Rabo de toro y hernia discal (XXX)

Rabo de toro y hernia discal (XXX)

La agonía política de Boris Yeltsin duró un año, 1988, en el que todos, desde la cúpula soviética a los dirigentes occidentales lo ignoraban o lo calificaban de payaso. En honor a la verdad es necesario recalcar que el presidente ruso contribuyó, con ese populismo hortera que en Europa resulta algo ingenuo, a difundir esa imagen de bufón irresponsable. Su visita a España en abril de 1990 es
Un chapuzón en el Moskova (XXIX)

Un chapuzón en el Moskova (XXIX)

En mil años de Historia sólo ha habido tres caminos para convertirse en zar de todas las Rusias: heredar legítimamente el cargo, asesinar vilmente al antecesor o usurpar arteramente el trono. A la luz de lo que presenciamos los últimos días de agosto de 1991, la apabullante conclusión es que los 73 años de paréntesis comunista, durante los que Rusia estuvo disuelta en una entidad más amplia,
Los defensores de la Bastilla (XXVIII)

Los defensores de la Bastilla (XXVIII)

Dos semanas después de los tumultuosos incidentes del 19, 20, 21 y 22 de agosto de 1991, todavía permanecían en Bulvarnoya Kolsto los restos de las barricadas. En el húmedo asfalto, entre las flores, alguien había plantado una pancarta estremecedora: "¡Paseante! No olvides jamás que estos 16 jóvenes han muerto por ti y que tú no estabas aquí para ayudarles". El cartel, los fragmentos de trolebús
La captura del elefante blanco (XXVII)

La captura del elefante blanco (XXVII)

El cerebro del fracasado golpe, el misterioso 'elefante blanco' que el sábado 17 de agosto de 1991 dio su beneplácito a la conjura comunista, tardó en caer. Anatoh Lukianov, presidente del Soviet Supremo y amigo íntimo de Gorbachov desde que ambos eran compañeros de universidad, fue arrestado el viernes 30 de agosto, en su propio despacho del Kremlin. Le quitaron el cinturón, los cordones de
Pepinillos, tinta y miedo (XXVI)

Pepinillos, tinta y miedo (XXVI)

La ceremonia, una extraña mezcla de bautizo y funeral, comenzó a las 20.10 de la tarde, cuando un viejo obrero que parecía sacado de un fotograma de la película 'Acorazado Potemkin', subió hasta el piso octavo, donde esperaban ansiosos los redactores, con el primer ejemplar del «Nuevo Pravda». A las 20.15, sobre la enorme mesa de la sala de juntas, ya no quedaba ni rastro de los desangelados
El misterio de Argentina y los caraduras peronistas

El misterio de Argentina y los caraduras peronistas

El fracaso de Argentina como nación es el mayor misterio político del siglo XX». Yo diría que también del siglo XXI, porque la frase, con la que el semanario «New Statesman» abría su portada hace cuatro décadas, sigue plenamente vigente. Leyendo hoy, en estas mismas páginas, la descripción que los compañeros de PD América hacen de la situación en el país austral, me entran escalofríos.
Se cumplen 74 años de la Bomba de Hiroshima: el día que se cayó el sol y las pieles se desprendieron como cáscaras de mandarinas

Se cumplen 74 años de la Bomba de Hiroshima: el día que se cayó el sol y las pieles se desprendieron como cáscaras de mandarinas

A las 8.15 del 6 de agosto de 1945, hace exactamente hoy 74 años, el Enola Gay arrojó su "Little Boy" sobre la ciudad nipona de Hiroshima, causando 100 mil muertes en nueve segundos. Japón aceptó firmar su rendición incondicional y así se puso fin a la II Guerra Mundial. De todos los periodistas de la época, el candidato menos probable a una distinción como corresponsal de guerra era un redactor
Quasimodo en Moscú (XXV)

Quasimodo en Moscú (XXV)

Fue una fiesta ‘colonial’. Había pasado la vorágine del frustrado golpe de Estado, los que escribíamos desde Moscú ya no accedíamos automáticamente a las primeras páginas de los diarios y a Paolo, el brillante y divertido corresponsal de un respetable rotativo italiano, se le ocurrió organizar un guateque de relajación en uno de los apartamentos del ghetto. En la Edad Media, en la zona
El suicidio del mariscal Ajroméyev (XXIV)

El suicidio del mariscal Ajroméyev (XXIV)

Un oscuro conserje del Kremlin encontró el fin de semana, balanceándose al extremo de una soga, el cuerpo inerte del mariscal Serguéi Fiódorovich Ajroméyev. Jefe del Estado Mayor soviético entre 1984 y 1988, Ajroméyev había participado en el intento de golpe de Estado que a punto estuvo de llevar a Rusia a la guerra civil. Hombre clave en la negociación de las reducción del número de armas
Españoles en el Purgatorio (XXIII)

Españoles en el Purgatorio (XXIII)

¡No! ¡No ha habido ni un solo español implicado en la intentona golpista!». Cristóbal García, el presidente del Centro Español en Moscú en agosto de 1991, negaba enfáticamente con la cabeza. García, un ingeniero egresado de una Universidad soviética que una semana antes, cuando le llamaron de la Voz de Asturias, hizo piruetas dialécticas para evitar pronunciarse sobre el golpe, señalaba
 ‘Pravda’ encadenado (XXII)

 ‘Pravda’ encadenado (XXII)

En el vestíbulo del diario Pravda -'La Verdad'- había un policía con gorra de plato y un gigantesco Lenin de mármol blanco. El agente, un tipo hosco con nariz de boxeador, constitución de albañil y ojos de juez, requería la documentación a los visitantes. Lenin se limitaba a mirar severamente, con el ceño de piedra fruncido, a todos los que entraban. El sábado, 24 de agosto de 1991, ambos
Donald Trump amenaza a Irán tras el derribo de un dron estadounidense en Ormuz: “¡Ha cometido un gran error!"

Donald Trump amenaza a Irán tras el derribo de un dron estadounidense en Ormuz: “¡Ha cometido un gran error!»

La amenaza no va en detalle pero llega vía Twitter y es directa y fulminante: "¡Irán ha cometido un gran error!". Donald Trump ha escrito este enigmático tuit en el que amenaza a Irán por el reciente derribo de un dron que sobrevolaba territorio del país. El aparato se dedicaba a realizar operaciones de espionaje, cerca del estrecho de Ormuz, donde se registraron varios incidentes en el último
Moscú si cree en las lágrimas (XXI)

Moscú si cree en las lágrimas (XXI)

Nunca en la historia de la Unión Soviética un secretario general del Partido Comunista se había dignado a intervenir en un acto multitudinario convocado por los anticomunistas. El sábado 24 de agosto de 1991 lo hizo Gorbachov. Tampoco, desde el triunfo de los bolcheviques en 1917, un embajador norteamericano, el representante de la potencia capitalista por excelencia, había sido invitado a dirigirse
El hotel de las pesadillas (XX)

El hotel de las pesadillas (XX)

Los hoteles de «lujo» soviéticos solían ser establecimientos de pesadilla. Al inicio de la década del ‘90’, eran monstruosos: tenían centenares de habitaciones, cuartelillo del KGB camuflado en el interior, cucarachas a manta y no ofrecían servicio alguno, como no fuera un nutrido contingente de hermosas putas en el bar, una cabina en el vestíbulo desde la que teóricamente se podía poner
La expropiación del PCUS (XIX)

La expropiación del PCUS (XIX)

La función recordaba tenuemente las fascinantes polémicas de los portugueses en la Plaza del Rossio, al inicio de la «Revolución de los Claveles», los sesudos debates que entablaban los berlineses del este en Alexander Platz y las interminables discusiones de los estudiantes de Praga, en la Plaza Wenceslao, durante el turbulento otoño de 1989. Los protagonistas, en esta ocasión, eran los cada
KGB, servicio de pulido y limpieza (XVIII)

KGB, servicio de pulido y limpieza (XVIII)

Después se recuperaron, pero a los aviesos funcionarios de la Lubianka les aleteaba el miedo en el estómago y desde el fracaso de la intentona golpista, preferían utilizar la discreta puerta trasera o los túneles secretos para entrar y salir del edificio. Al mediodía del 23 de agosto de 1991, cuando subieron peligrosamente de tono los gritos de los manifestantes, congregados en torno al pedestal
Gorbachov: El Hombre de La Mancha (XVII)

Gorbachov: El Hombre de La Mancha (XVII)

Al mediodía del jueves 22 de agosto de 1991, encerrado en su despacho, abrumado por las dudas y las sospechas, Gorbachov debió escuchar nítidamente los vítores que más de 100 000 personas dedicaban a Boris Yeltsin a menos de un kilómetro de distancia. A la misma hora en la que al otro extremo de la avenida Kaliniski los asistentes al «Mitin de los Vencedores» aplaudían a rabiar al presidente
La segunda muerte de Félix de 'Hierro' (XVI)

La segunda muerte de Félix de ‘Hierro’ (XVI)

El borracho se dejaba conducir sin forcejear demasiado, pero cada dos pasos frenaba, daba media vuelta, hacía ademán de retornar hacia el muro de la sede central del KGB y se echaba mano a la bragueta. «A mi padre lo tuvieron ahí quince días y veinte años después de la muerte de Stalin bastaba que alguien susurrara en su oído la palabra Lubianka para que se cagase en los pantalones», balbuceaba
Pilotos y marinos contra infantes (XV)

Pilotos y marinos contra infantes (XV)

La cadena de mando militar se resquebrajaba y con ella las posibilidades de los golpistas. La reunión de generales convocada a las 07.00 de la mañana del miércoles en el Ministerio de Defensa, degeneró en un agrio intercambio de insultos y recriminaciones entre los partidarios de la «mano dura» y los que consideraban el golpe una insensatez. La Marina se alineaba descaradamente con Shaposhnikov
La Noche de los Generales (XIV)

La Noche de los Generales (XIV)

Los dos «ángeles guardianes» de Rostropovich no hubieran dormido tan apaciblemente de haber sabido lo que se cocía desde hacía veinticuatro horas en el Kremlin. A pesar de las llamadas a la cordura de los golpistas «moderados», Kriuchkov había conseguido imponer su criterio al resto del Comité de Emergencia. «¡Basta ya de contemplaciones!», concluyó rotundo el director del KGB, entre los
Sangre en el asfalto (XIII)

Sangre en el asfalto (XIII)

El oficial debía llevar la pistola Makarov en la mano y montada, porque en cuanto vio al hombre encaramarse al blindado y prender la mecha de tela del cóctel Molotov, le descerró un balazo en el pecho. El civil, un veterano de la guerra de Afganistán, dio un traspié, se tambaleó y fue a caer de bruces, boqueando como un pez, sobre la chapa metálica. Fue entonces cuando se desato el pánico.
Pan, gas y mortadela (XII)

Pan, gas y mortadela (XII)

El sombrío comunicado advertía que la Policía y el Ejército arrestarían a todo ciudadano que fuera sorprendido en la calle entre las 11 de la noche y las 5 de la mañana. Ya vigente el toque de queda, por las elegantes galerías del Metro moscovita, además de las inevitables parejas de borrachos llorosos, circulaban adolescentes entusiasmados, que esperaban la llegada de los trenes, formando
Pánico en las barricadas (XI)

Pánico en las barricadas (XI)

El rumor recorría como un soplo helado los pasillos de la Casa Blanca y saltaba en susurros de una a otra barricada. «¡A las cuatro de la tarde van a asaltar el Parlamento!» La gente juraba haber visto detener a unos agentes del KGB vestidos de civil, que intentaban introducirse subrepticiamente en la «fortaleza». Era falso, pero estalló la histeria contagiando hasta a los más estoicos. El
Sadam Husein y la salud de Mijail Gorbachov (X)

Sadam Husein y la salud de Mijail Gorbachov (X)

En el Kremlin, los desorientados golpistas seguían sin saber qué hacer. Uno de los escasos telegramas de felicitación recibidos hasta el momento llevaba la inconfundible firma de Sadam Husein y se apresuraron a enviar al dictador iraquí un cariñoso mensaje de respuesta. Yazov, el ministro de Defensa, nunca había ocultado su disgusto por la forma en que Gorbachov condujo la política soviética
La fortaleza del zar Yeltsin (IX)

La fortaleza del zar Yeltsin (IX)

Al alba del martes 20 de agosto de 1991, el asediado Yeltsin convocó a sus ayudantes a la desordenada habitación de la tercera planta del Parlamento, donde estaba instalado el «centro de mando» antigolpista. La situación era preocupante. La empapada y exhausta multitud comenzaba a disiparse. Apenas quedaban unos centenares de «defensores», intentando hervir agua para preparar té, izando un
Boris 'El Grande' (VIII)

Boris ‘El Grande’ (VIII)

Cuando los rusos hablaban embelesados de las facultades «prodigiosas» de Boris Yeltsin, solían poner como ejemplo la rocambolesca anécdota que dio origen a su nombre de pila. Los Yeltsin, una pobre familia campesina originaria de Butka, una aldea de los Urales cercana a Ekaterimburgo, donde en 1918 los bolcheviques fusilaron al zar Nicolás II y a toda su familia, nunca habían pensado llamar Boris
La 'Casa Blanca' de Moscú (VII)

La ‘Casa Blanca’ de Moscú (VII)

Uno de los principales factores que los golpistas olvidaron tomar en consideración fue Boris Yeltsin: el presidente de Rusia y el político más popular de la nación. Inexplicablemente, nadie se preocupó de cortar las líneas telefónicas de su casa o de rodearla. A las 05.00 de la madrugada, un amigo del presidente ruso llamó por teléfono y le alertó de lo que acaecía. Yeltsin se sentía cansado
Militares al ataque, con folletos turísticos (VI)

Militares al ataque, con folletos turísticos (VI)

A las 04.00 de la madrugada del 19 de agosto, cuando en Madrid todavía eran las 02.00 y no se sabía nada, el vicepresidente Gennady Yanaev declaró con voz trémula el estado de emergencia en la URSS y asumió plenos poderes. El mensaje oficial fue muy escueto: «La medida ha sido adoptada ante la incapacidad de Mijail Serguevitch Gorbachov, debido a razones de salud, para cumplir sus funciones como
Tres días que conmocionaron al Mundo (V)

Tres días que conmocionaron al Mundo (V)

En Madrid, la primera noticia del golpe la escuchamos en la radio, al alba del lunes, pero la maquinación había arrancado bastante antes. A las 10.00 en punto de la mañana del domingo 18 de agosto de 1991, Kriuchkov había puesto ya en alerta el KGB. Los altos oficiales fueron convocados a la Lubianka, la sede central, y se suspendieron sin explicación alguna vacaciones y permisos. En uno de los
El A,B,C... de un golpe de Estado (IV)

El A,B,C… de un golpe de Estado (IV)

Lo más destacable del golpe de Estado del 19 de agosto de 1991 no fue que tuviera lugar. A fin de cuentas, la toma del poder en la URSS y los cambios en la cúpula comunista rara vez han sido algo democrático o pacífico y los anales de la vieja Rusia está repleta de complots, derrocamientos, impostores y asesinatos. Lo que de verdad resultó llamativo en la intentona fue que fracasara tan lamentablemente.