La moral no puede estar por los suelos. Precisamos darle valor y valía, ante la multitud de realidades y hechos bochornosos que nos llevan a un desequilibrio total, con un aluvión de incertidumbres y contiendas verdaderamente destructivas. Para empezar, la inhumanidad y la ceguera del espíritu deshumanizante socava los derechos humanos y la cohesión social. Las consecuencias de esta pasividad e
El mundo está revuelto, nos falla el entendernos y el atendernos recíprocamente, para poder salir de estos bríos deshumanizadores e inhumanos, con consecuencias económicas y medioambientales a nivel global, además de un coste en vidas humanas que nos dejan sin palabras. Los bombardeos lo único que hacen es avivar los incendios de la selva, no extinguirlos, y repercutir en todos los horizontes
Debemos calmar los ánimos y colmarnos de paciencia, con lenguajes de concordia y abecedarios de apaciguamiento, para poder desarmarnos y tejer otro porvenir más armónico, con un quehacer además desprendido y un obrar clarividente. Hoy más que nunca, tenemos que ganar quietud en nuestro propio fuero interno y trabajar la transparencia del cantar de la vida, si en verdad queremos encender los corazones
La humanidad necesita abrirse y reabrirse a una nueva existencia más poética que política, que sea como flores silvestres en medio de un mundo en el que todo lo campestre o natural suele destruirse, obviando que son los recursos de esta bucólica savia, la que nos sustenta y nos da vigor. De ahí que todos debamos trabajar unidos, al menos para asegurarnos, que la mística de los ecosistemas nos
Necesitamos movernos y removernos, pasar a la acción y no quedarnos pasivos ante un futuro que nos pertenece reconstruirlo y que depende de nuestro compromiso conjunto, para defender los derechos de cada ciudadano, en todas partes. La tarea no es fácil, pero tampoco nunca lo ha sido, lo que debe hacernos meditar en ese reencuentro de uno consigo mismo, junto a los demás, tomando la orientación
A estas alturas existenciales no es fácil resistirlo todo, nadie está graduado en la cátedra viviente, pues la sorpresa siempre está ahí, con su aluvión de aguijones e impidiéndonos alzar el vuelo sin vacíos ni vicios. Los venenos nos acosan, en cualquier esquina, a la espera de nuestra debilidad. Por tanto, es fácil correr riesgos siguiendo los criterios del mundo, sustentados en el apego
La vida, por sí misma, es un itinerario de apego a compartir con todo lo que nos rodea y hacia todo. Ojalá recobremos este impulso donante, sin interés alguno, con docilidad y sentimiento auténtico. Lo sustancial es sustraerse de lo maligno para volver al espacio del verso que somos; si en verdad queremos retornar al torno de la quietud y crecer corazón a corazón, acrecentando los vínculos místicos,
Es cierto que quien espera, puede caer en la desesperación; pero siempre es mejor viajar lleno de sueños, aunque sea un riesgo que hemos de correr, que caminar sin ansia, pues sería como morirse en espíritu. Lo sustancial radica en activar los latidos, convirtiendo el pulso en una comunión de sinceros abrazos, para poder transformar las ofensas en clemencia, el sufrimiento en consolación y los
Toca hacer propósito de enmienda y transformación honda. El mundo está siendo atravesado por un creciente número de conflictos; que, en lugar de cesar, toman más fortaleza; minando el espíritu armónico y la seguridad internacionales, los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Indudablemente, la propagación del extremismo violento ha agravado aún más la crisis humanitaria, que ya sobrepasa
Hay que bajarse de los pedestales mundanos, si en verdad queremos ascender, purificarnos y transformarnos; sustentando y sosteniendo ese inherente poema perfecto, que todos añoramos mar adentro. La cuestión no es nada fácil, es cierto; requiere de nosotros un espíritu de servicio, a través del cultivo de los frutos del verso y la palabra, que salen del corazón y no tanto de los labios. Quizás
La situación no es fácil, tampoco nunca lo ha sido, lo importante radica en saber reconducirse y en reorientarse para reconstruir nuestros propios andares vivenciales, con el estímulo de la esperanza, fruto del ejercicio continuo, situado en un buen hacer y en un mejor obrar cada amanecer. Indudablemente, somos seres de acción y reacción, en busca de un horizonte que nos cristalice humanamente.
La realidad nos sobrecoge, unidos internamente podemos marcar las diferencias y remarcar las semejanzas, comenzando por un itinerario anímico de formación, que tiene su naciente en nuestros propios pulsos y pausas. Tenemos que retomar el camino del corazón, pues es la mejor guía para saber cómo morar y vivir en el discernimiento permanente. Resulta muy valioso despojarse de vicios y vacíos, para
En este momento, en el que proliferan multitud de angustias e incertidumbres, nos toca poner calma y acoger el don de la esperanza en nuestro vivir existencial. Estos síntomas de desorden revelan una enfermedad social en un mundo globalizado que demanda el deber de consideración, sobre todo en aquellos seres más indefensos, entre los que están los niños a los que hay que proteger contra el maltrato,
Cada criatura es única y distintiva, ya no sólo por sus rasgos, también por nuestros propios pensamientos, que han de moverse libres de imposiciones; pues todo lo que convenimos, quizás sea el resultado de lo que hemos reflexionado, sustentado todo ello, en nuestras corrientes y sostenido por nuestros juicios. Desde luego, somos una especie pensante, con una vocación insustituible e incomparable,
El cambio está cada vez más orientado hacia la especulación financiera y menos hacia la creación de capacidades, con conciencia crítica y humanitaria, que tengan presente a todo ser humano en toda su integridad, sobre todo en el uso de las realidades terrenas, lo que nos demanda otras leyes morales y sociales, que reconsideren las diversas situaciones, ante un crecimiento mundial pobre, que lo
Todos los cauces van al mar, pero el mar está desbordado de contextos mundanos en sus fondos marinos. Sólo hay que adentrarse en sus interiores para observarlo y vivirlo. Tantas veces olvidamos que el lecho marino es un medio viviente, no un basurero desértico, que demanda el esfuerzo de todos por garantizar la salud de los ecosistemas oceánicos durante las próximas décadas. Esta situación
El proceso de globalización de este mundo nuevo, nos llama al entendimiento, ofreciéndonos la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a escala planetaria, lo que requiere de todos nosotros una buena gestión, comenzando por un total desprendimiento de lo mundano. Por desgracia, la realidad suele llamarnos al orden, siendo testigos del incremento de la pobreza y la desigualdad, contagiando
No hay mejor desafío que trabajar por la concordia en un mundo cruel y competitivo, que todo lo confunde y lo tensiona, para infundirlo de abecedarios agresivos, que nos llevan a un estado salvaje, impidiéndonos vivir bien y que sean buenos los tiempos. En efecto, todo parte de nosotros, ya que el orbe es lo que somos cada cual consigo mismo y con los demás. Por ello, aunque vivimos momentos complicados,
Cada día soy más consciente de que debemos salir de este mundo de falsedades e injusticias, lo que nos demanda a practicar la clemencia a la luz de lo auténtico, percibiendo su significado de espíritu donante y acogedor, que genere comunicación y comunión, sin exclusión alguna. Por desgracia, nos hemos acostumbrado a engañarnos entre sí, incluso a nosotros mismos; a no respetarnos, por consiguiente,
En nuestro afán y desvelo por aquí abajo, buscamos siempre y rebuscamos sin cesar la estela luminosa, que nos imprime calor de hogar sin llegar a consumirse jamás, porque es la única luz que nos hará felices. Ciertamente, el auténtico amor todo lo resplandece, incluso en las noches oscuras de la vida. Al igual que la perenne providencia, que con su destello guió a los Magos a Belén, así también
Uno vive y debe desvivirse por vivir en comunión y en comunidad. Así, para un ser con corazón, todo lo que le circunda forma parte de sí y se vincula como genealogía, sustentado el nexo en la mutua lealtad y en el recíproco acatamiento. La humanidad debe concebirse como una estirpe adherida e inseparable, sustentada por la unidad colectiva, de la que no puede desligarse, ya que todos formamos
La felicidad no es un mercado de compraventa, viene precisamente de nosotros, es fruto de un tránsito sin angustia, con una atmósfera desprendida de amor y con la fidelidad a uno mismo, para que la buena salud no se nos empañe y nos acompañe en todos los andares. Al fin y al cabo, lo importante radica en no perder el dinamismo de la constante renovación humana, anímica, intelectual y comunitaria.
Alentados por la buena noticia, el deseo del reencuentro y el abrazo de la ilusión, donde se concentra la mirada clemente y el afán de hacer familia; mientras el niño que todos llevamos consigo, se pone a buscar y a rebuscar sus propios latidos íntimos, para restablecer la visión del poema en los labios; reconozco que el desvelo no puede ser más positivo, pues es nuestra propia existencia la
En una época marcada por la multitud de conflictos que nos circundan, sumado al aluvión de enfermedades mentales y a los diferentes estilos de vida, ponernos a ejercitar el ojo del alma será como tomar aliento y generar esperanza, para conocerse y reconocerse activo en el tajo de la savia. Realmente, somos un continuo vivir compartiendo en un mundo globalizado. Nada se atiende, ni tampoco nadie
Es tiempo de convocatorias, de llamadas a redescubrir el sentido y el gusto a reunirse, de hacer familia, que es donde podemos aprender el secreto del verdadero gozo, que tampoco consiste en tener muchas cosas, sino en sentirnos acompañados entre sí. Hoy más que nunca necesitamos abrir las puertas del corazón; máxime en una época sobrecargada de conflictos, catástrofes climáticas y presiones
Estamos llamados a reunirnos y a unirnos, a vislumbrar y a testimoniar esta presencia en un orbe frecuentemente distraído, hasta el extremo de dejarse corromper y no dejar que resplandezca en nuestra existencia la luz que iluminó la gruta de Belén. Con demasiada frecuencia, olvidamos que construir un mundo más celeste que terrícola, sólo es posible si la perversión no se interpone en nuestros
Es necesario elevarse con las alas del buen ánimo, máxime en un momento marcado por la polarización política y el aislamiento social; sin embargo, solemos proceder en nuestro diario vivencial, como si la ostentación y la riqueza fueran lo más importante en la vida, cuando lo único que precisamos para estar realmente satisfechos es algo por el cual entusiasmarnos, sabiendo que toda contribución
El alarmante aumento de las cadenas de la esclavitud moderna, continúan atándonos las manos, hasta el punto de dejarnos en un estado deplorable, lo que representa una serie de amenazas deshumanizantes, que impiden ser uno mismo, lo que demanda una cuestión de justicia internacional impostergable. Sólo hay que ver las últimas estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en
El futuro es algo que está por hacer, siempre lo ha estado; y así, en cada aurora, se nos presenta abierto a nuestros propósitos. En consecuencia, la obligación de cada ciudadano, no es profetizar el mal ante el aluvión de preocupaciones que se nos presentan en el camino a diario, sino más bien pelear por un mundo más humano y mejor. Esta es la verdadera valentía, el valor de la lucha, que
Prolifera por el planeta la inhumanidad, para desgracia colectiva, creyéndose con todo el poder del mundo, confiándolo al pedestal de la fuerza, con hechos violentos verdaderamente destructivos, incapaces de reconstruir nada, porque sus simientes son de venganza y odio. El testimonio lo tenemos en buena parte del orbe; donde las personas más débiles suelen liderar abecedarios de entendimiento,
En un cosmos donde podemos elegir cualquier cosa, elijamos tomar conciencia en nuestros quehaceres. En efecto, tan importante como alzar la voz es escucharse, guardar silencio para oírse y ver qué pulso nos interesa tomar como actitud de vida. Por eso, es trascendente hacer pausas, ya no sólo para tomar aliento y descansar de los tropiezos, también para interrogarse, corregirse y enmendarse, antes
Sé prudente y escoge la ocasión, con la protección debida y la perseverancia necesaria, para recuperar el bienestar de salud física y mental, que todos nos merecemos trazar libremente, en un mundo tan inapropiado a veces para conjugar el rehacerse con el amor. La erudición de realidades que nos esclavizan están ahí, el abuso y la explotación sexual infantil permanecen encubiertos y sufren estigmatización
En un mundo global como el presente, totalmente roto, las actitudes rígidas suscitan aún más incomprensión y sufrimiento, lo que nos requiere extender la mano y entrar en diálogo, al menos para acercar posturas y encontrar soluciones a conflictos absurdos y tensiones dañosas. Sin duda, será saludable para toda la humanidad, comenzar por fortalecer la protección de las sociedades contra el virus
Ningún saber, por mucho conocimiento que vierta, debe caminar solo y sentirse autosuficiente. No hay avance sin comunión con la pluralidad de los saberes; que es, en realidad, lo que contribuye al conocimiento de una naciente erudición universal. Sin duda, el edificio humano debe comenzar por reconstruirse humanamente, promoviendo la decencia y el desarrollo integral de todo ser humano. En efecto,
Necesitamos tomar conciencia de nuestro hábitat común y trabajar intensamente para tal fin. Se requiere, por consiguiente, un cambio de mentalidad en el modo de ver lo vivido y también sobre lo que nos resta por vivir. Ciertamente, nos hemos globalizado, pero nos falta talento y talante para comprender los abecedarios distintos, porque no hemos tenido en cuenta el lenguaje del corazón. La creación
La vida es un vivir desvivido por amar y una fuente inagotable de anhelos, lo que nos demanda espíritu pensativo profundo y conciliador, ya que todo renace de lo alto y se regenera en comunión de pulsos. Ojalá que la tradicional visita de estos días a las tumbas de nuestros difuntos sea un momento, además de algo preciso para la deliberación interna, también esté dotado de respuestas, por lo
La vida nos ha sido donada para vivirla como un deber, no para atormentarla; esto nos exige que trabajemos el reencuentro con nosotros mismos junto a los demás, para sanamente celebrar los místicos sueños, que nacen de tener una actitud humana hacia nuestros análogos, despojados de vicios y vacíos mundanos. Ojalá aprendamos a reprendernos con espíritu creativo, haciendo autocrítica y no con
Lo que importa, no es encandilarse con el pasado ni con el futuro, sino con el presente e intentar mantener firme la confianza de que, si se vence la injusticia, la concordia será terreno fértil para que nazca el espíritu conforme, sustentado en el bien colectivo y en la bondad como lenguaje. De este modo, se acabará con un contexto de dignificación humana, que suele vociferarse mucho, pero hacerse
Ponerse en camino es propio de quien busca la orientación debida y rebusca el sentido existencial. Los tiempos actuales nos instan a bucear por todos los rincones, a detenernos y a contemplar lo que nos circunda, para llenar los corazones de entusiasmo. Observar los latidos de la vida, beber de su armónica sintonía natural, estoy seguro que nos transforma las conciencias y nos motivan al bien. La
Todo ser humano requiere, tanto alimentarse como alentarse cada aurora, para comenzar su propio camino, que es lo que garantiza la digna existencia de la persona humana. Es verdad que cada época se nutre de sueños, que es lo que nos da subsistencia, pero también se necesita poner al alcance de la ciudadanía, la pluralidad de alimentos nutricionales como medio para lograr la seguridad alimentaria
Nuestra propia vida debe contar con el estimable propósito de ser, un permanente encuentro sorpresivo con aquello que nos acompaña, incluidos nuestros semejantes, y un reencuentro consigo mismo. Necesitamos hallarnos corazón a corazón, para la concurrencia de latidos en un mundo repleto de ofensivas, que ha de fraternizarse y no destruirse. Sin duda, tampoco es saludable para nadie mantenerse distante,
Vivir no es únicamente batallar, sino persistir e innovar con los sueños, estar fuerte en el sufrimiento y alegre al despertar; porque la vida nos ha sido ofrecida para desvivirse por ella y no abandonarse jamás, lo que requiere un cambio humanístico en la forma con la que valoramos y respetamos las emociones. Jamás olvidemos ese innato afán, de creer en lo invisible, tampoco dejemos que esa
Detesto este entorno que globalmente se funde y se confunde, que no respeta su propio latido natural y se encierra en sí mismo, que tampoco comparte nada y que todo lo aglutina para sí. Sean pueblos o ciudades, la pertenencia ha de ser inclusiva y el vocablo a utilizar, un abecedario de cariño entre sus moradores. Juntos es como nos rehacemos, ofreciendo lumbre de parentela y esperanza. Repruebo