Castilla y León
Municipio Vallisoletano de Tordesillas.

Un puente festivo de cuatro o cinco días es perfecto para disfrutar de la provincia de Valladolid, de su gastronomía, de su oferta cultural, enoturismo, arquitectura, recursos turísticos y sus gentes.

Para poder conocer la Provincia en pocos días, habrá que dedicar una jornada a cada zona de la provincia, zonas todas ellas de un potente poder de atacción turísitico.

Valladolid 

El mejor modo de conocer Valladolid es paseando por sus calles, descubriendo su riqueza monumental, sus palacios remozados, sus iglesias, la arquitectura civil, sus plazas, conocer personajes y acontecimientos que han conducido la vida de la ciudad.

La gastronomía vallisoletana aúna tradición y modernidad. Se aconseja, como estrella culinaria, el asado de lechazo, acompañado de "Pan de Valladolid, Marca de Garantía" y de alguno de los vinos de las cinco denominaciones de origen: Rueda, Ribera del Duero, Cigales, Toro y Vinos de la Tierra de León, además de los Vinos de la Tierra de Castilla y León.

Destacan otras elaboraciones tradicionales como las sopas de ajo y castellana, o los platos de caza propia de los campos de Castilla, el queso de oveja de Valladolid, las pastas confeccionadas según recetas ancestrales, como los mantecados de almendra, o chocolates artesanos que alcanzan aquí un nivel excepcional.

No podemos olvidar las "Tapas", cocina en miniatura que ha dado a la gastronomía española fama internacional y de la que Valladolid ostenta el título indiscutible de Capital de la Tapa. Cada otoño, los más destacados chefs de todo el país se dan cita aquí para competir en el "Concurso Nacional de Pinchos y Tapas Ciudad de Valladolid". El resto del año las barras de nuestros bares y restaurantes se llenan de estas deliciosas joyas como perfecto acompañamiento de los vinos más prestigiosos de España.

Duero-Esgueva

Entre dos ríos y dos valles se encuentra la zona Duero - Esgueva, en la que perderse caminando por sus senderos infinitos, visitando la historia que nace de sus tierras y saboreando un exquisito lechazo, o los espárragos de Tudela de Duero... Todo ello mientras degustas sus vinos, de fama internacional.

Las imponentes fortalezas que guarda la zona este de Valladolid invitan a la curiosidad de una historia escrita a través de batallas y leyendas. El castillo de Curiel de Duero, actualemnte convertido en complejo hotelero, destaca por ser el más antiguo de la provincia, aquí se encuentra uno de los más importantes y conocidos, el castillo de Peñafiel, declarado Monumento Histórico Nacional en 1917 que actualmente alberga el Museo Provincial del Vino, de visita obligada en esta zona de la Ribera del Duero.

La propuesta cultural e histórica de la zona Duero - Esgueva pasa por recordar la memoria de personajes como "El Empecinado", clave en la Guerra de la Independencia y natural de Castrillo de Duero, donde cada año se le rinde homenaje. Los interesados en las culturas antiguas tienen que hacer una parada en Padilla de Duero para encontrarse con "Pintia", uno de los yacimientos vacceos más importantes de Europa, y quienes deseen disfrutar en familia deben entrar en el "Valle de los 6 sentidos", un parque infantil para disfrutar y aprender.

Tierra de Campos

En la zona norte de la provincia de Valladolid descubrimos el brillo de sus dorados campos de cereal y un paisaje repleto de palomares, símbolo más notorio de esta meseta terracampina, y donde se criaba el pichón, uno de los productos más típicos de estas tierras.

Medina de Rioseco es la cabeza de comarca y ha sido declarada Conjunto Histórico Artístico, por lo que no es de extrañar que un paseo por sus calles se convierta en un agradable y bello regreso al pasado. Su riqueza patrimonial se ensalza aún más durante su Semana Santa, una de las más importantes de España y declarada de Interés Turístico Internacional.

Para descubrir y saborear la Tierra de Campos nada mejor que pasar por el Museo del Pan, en Mayorga, el Centro de la Interpretación de la Matanza, ubicado en Palazuelo de Vedija o el Museo del Queso que encontramos en Villalón de Campos.

Y para disfrutar de unas vistas envidiables será a bordo del barco "Antonio de Ulloa" por las aguas del Canal de Castilla, la majestuosa obra de ingeniería del siglo XVIII que invita a realizar un viaje en el que se despiertan todos los sentidos.

Montes Torozos

El valor cultural de la zona de los Montes Torozos y el Valle del Pisuerga es indudable, empezando por sus solemnes castillos que durante siglos han sido escenarios de cruentas batallas y cruzadas. Destacan las fortalezas de Simancas, Tiedra o Torrelobatón que todavía hoy en día reviven algunos de los sucesos históricos más importantes que tuvieron lugar en sus tierras.

La literatura también acompaña a esta zona de la provincia vallisoletana que tiene en Urueña su villa literaria. Se trata de la primera Villa del Libro de España y en ella los amantes de la literatura y los libros conocen su historia, descubren interesantes exposiciones, divertidos talleres e incluso varias librerías de libros antiguos o descatalogados. Un lugar para soñar.

El mejor regalo para el paladar es la sabrosa cocina de esta comarca, en la que el conejo, la perdiz o la liebre forman platos exquisitos, acompañados de los buenos vinos de Cigales o de la D.O. Toro. En el menú de los Montes Torozos no pueden faltar las pastas de Santa Clara elaboradas en Tordesillas, villa que cuenta con una gran tradición repostera además de destacar por la historia que emana de sus calles, plazas y monumentos en los que tantos años pasó la Reina Juana I de Castilla.

Tierra de Pinares

Los innumerables pinares que existen en el sur de la provincia han dado nombre a esta zona en la que el viajero también podrá recorrer el Camino de Santiago por el sureste, mientras disfruta de un paisaje cargado de color.

En la gastronomía de esta zona pinariega su producto estrella es, como cabría esperar, el piñón, que es el complemento ideal para platos y postres. Pedrajas de San Esteban destaca por ser la principal localidad que produce este manjar vallisoletano, si bien el ajo de Portillo o el garbanzo de Alaejos también disfrutan de importante reconocimiento, como los famosos postres de la zona: las "cocadas" de Medina del Campo y las "ciegas" de Íscar.

La tradición se apodera de la Tierra de Pinares y en ella descubrimos los oficios de siempre, algunos desaparecidos ya. Para ello el viajero debe visitar sus Museos etnográficos, como el de La Zarza, que muestran la vida que llevaban los habitantes de la zona durante los años 30 del pasado siglo; y el de Fresno El Viejo que, a través de su Museo de Antaño y Hogaño, presenta los aperos de labranza tradicionales.

Medina del Campo se erige como una de las localidades con más historia de la provincia, importante núcleo económico y social que mantiene un vasto patrimonio digno de admirar. La historia también revive en la Villa Romana de Almenara de Adaja y en el Parque Temático del Mudéjar de Castilla y León, ubicado en Olmedo, donde la literatura se cuela para mostrarnos el Palacio del Caballero de Olmedo, un viaje teatral al siglo de Oro.

Si después de terminar el periodo festivo, nos encontramos con la sensación de que hay muchas cosas que nos han faltado por ver en la provincia de Valladolid, lo tendremos tan fácil como comenzar a pensar en otro fin de semana u otro puente para disfrutar de Valladolid de nuevo.