Castilla y León
San Martín del Castañar Ruta del Vino Sierra de Francia

El Bosque de las Batuecas, los accidentes geográficos provocados por el río Alagón o la Peña de Francia y localidades como Sotoserrano, San Esteban de la Sierra, Miranda del Castañar o La Alberca son sólo algunos de los rincones que podemos descubrir si nos quedamos unos días por esta zona.

Hoy vamos a conocer 5 de ellos, aunque hay mucho más para disfrutar en la Sierra de Francia.

La Alberca

El Municipio que nos viene a la cabeza cuando hablamos de esta zona, se sin lugar a dudas La Alberca. Es el primero que apostó por mantener las edificaciones típicas serranas y el que de forma más nítida refleja el prototipo de pueblo serrano.

Gracias a eso se ha convertido en uno de los referentes turísticos en la zona. Son miles los viajeros que vienen a recorrer sus calles, realizar alguna de las rutas de senderismo que parten del pueblo como la del Camino de las Raíces o disfrutar de su gastronomía y fiestas.

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Mogarraz

Mogarraz se asienta en el corazón de la Sierra de Francia, dentro del Parque Natural de la Batuecas. Situada sobre un pequeño rellano de la falda de la montaña, que asciende hasta la Alberca, ofrece amplias panorámicas de la Sierra de Francia y del Valle del Alagón.

Su abundante vegetación refleja la doble influencia climática atlántica y mediterránea. Así, se van alternando los bosques de robles y castaños, con cultivos mediterráneos plantados en terrazas como olivos, viñedos o cerezos.

Aunque no se descartan antecedentes de asentamiento neolítico y romano, Mogarraz parece proceder del árabe mugris, que alude a plantación. Sabemos con certeza que fue repoblada en el siglo XII por grupos de franceses, al igual que otros municipios de la Sierra.

En el año 1656 obtuvo el rango de villa y fue en los siglos XVII y XVIII cuando alcanzó su mayor esplendor y cuando se construyeron gran parte de los edificios según el estilo serrano tradicional: piedra en las casas de familias pudientes y adobe y barro en las más humildes.

 

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Sotoserrano

Sotoserrano se asienta en una suave y amplia ladera soleada de gran potencial agrícola. Cerca de la unión de los ríos, Alagón y sus afluentes Cuerpo de Hombre y Francia.

De su antigüedad nos dan fe los restos del castro prerromano sobre el que se asienta. De la presencia romana existen testigos como el puente sobre el río Alagón. Y el cultivo del olivo y la vid.

El paisaje rural viene definido por la abundante vegetación de pinos, acebos, robles y madroños; y el aprovechamiento del terreno mediante bancales donde florecen frutales, olivos y viñedos.

Cuenta durante todo el año un clima mediterráneo templado con veranos secos y calurosos lo que propicia el cultivo de frutales como el naranjo, el cerezo y otros.

El Melero es un meandro del río Alagón que se encuentra tan cerrado que está a punto de convertirse en una isla.

El río Alagón hace de frontera natural entre las provincias de Salamanca y Cáceres, es por eso que aunque el Melero se encuentra en tierras salmantinas, una de las mejores formas de verlo es desde el otro lado, desde el mirador de la Antigua que se encuentra en la población de Riomalo de Abajo en la provincia de Cáceres.

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San Martin del Castañar

San Martín también es otro de los pueblos de la Sierra de Francia que conserva intacta su arquitectura serrana, muy parecido a La Alberca no es conocida por el turismo por lo que se puede pasear tranquilamente por sus calles. Tiene además dos monumentos que marcan su diferencia por un lado una plaza de toros en piedra (una de las más antiguas de España) y un castillo medieval (convertido en cementerio de la villa).

Miranda del Castañar

Pero si hablamos de castillos, Miranda es uno de los pueblos que dispone del castillo más impresionante. Aunque sigue en manos privadas sin que parezca que el dueño y el ayuntamiento lleguen a un acuerdo para restaurar uno de los símbolos de la población.

Aquí la arquitectura serrana pasa a segundo plano, ya que conserva parte de sus murallas, sus casas blasonadas en piedra y su plaza mayor que hace las funciones de plaza de toros durante las fiestas patronales. Justo desde esta plaza es el comienzo de otra de las rutas del arte de la Sierra de Francia, el Camino de los Prodigios.