Darwin fracasa en el país de la ciencia

(PD/Agencias).- Pongamos que usted se arrellana en su sofá para disfrutar de un buen debate electoral, si ello fuera posible, entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, y de pronto uno de los dos levanta la mano y dice: «Pues si hay votantes a quienes les gusta pensar que ellos y su familia vienen del mono, tienen todo mi respeto, pero ese no es mi caso. Yo no creo en Darwin».

Se pregunta Anna Grau en ABC si ¿no saltaría usted de su asiento, como poco? Pues en Estados Unidos, muchos ciudadanos lo encuentran lo más natural de este mundo.

No estamos hablando de gente que practique el vudú en Nueva Orleans. Hablamos de gente gringa, próspera, informada, con barbacoa en el jardín y, si se tercia, incluso con pretensiones de presidir los Estados Unidos. El mismo país, sí, donde está la NASA, y en el que florecen algunas de las instituciones científicas más importantes del planeta.

Diez aspirantes a la candidatura republicana a la Casa Blanca para los comicios de 2008 se juntaron para debatir el jueves pasado en California. De los diez, tres defendieron abiertamente (y los otros siete se limitaron a no decir nada en contra) las tesis creacionistas.

Es decir, la explicación del origen de la vida según la Biblia, y no conforme a la teoría de las especies de Charles Darwin.

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