Los Ignobel o anti Nobel de la ciencia

Los Ignobel o anti Nobel de la ciencia

(PD).- La ciencia no es siempre engorrosa y aburrida. A veces, investigadores de las más diversas disciplinas sorprenden al mundo con experimentos de lo más excéntrico y rebuscado, aunque pretendidamente serias y reales.

Cuenta Miguel Granada en El Imparcial que la más célebre recopilación de este tipo de estudios la realiza la revista “Annals of Improbable Research”, que entrega, todos los años, sus premios Ignobel o anti Nobel, en cuya última edición resultó ganadora una investigación española en la categoría de Lingüística.

Hagamos un repaso de algunos de los casos más enrevesados:

* Josep Trobalón y Nuria Sebastián, de la Universidad de Barcelona, probaron que las ratas no distinguen entre el japonés y el neerlandés cuando son habladas al revés, lo que demuestra que los bebés humanos pueden aprender cualquier idioma hasta los 4 años y medio de edad.

* El Laboratorio Patterson Wright del Ejército del Aire de EE UU, en Dayton (Ohio), trabajó en el desarrollo de una “bomba gay” desmoralizadora para provocar la homosexualidad en el enemigo y con ello “minar la disciplina de las tropas”. El proyecto llegó a recibir financiación por varios millones de dólares, pero no llegó a materializarse.

* Investigadores argentinos descubrieron que los roedores se recuperan mejor del jet lag o desfase horario del viajero aéreo si previamente ingieren una dosis del medicamento contra la impotencia Viagra.

* La Universidad Cornell estudió el apetito de las personas con un plato de sopa sin fondo que nunca se acaba. La de California explicaron por qué los pájaros carpinteros no sufren nunca dolor de cabeza.

* Una investigación de la Universidad de Auburn http://www.uta.edu/d…) comprobó que, a mayor nivel de emisión en radiofórmulas de música country en 49 zonas residenciales de EE UU, mayor era el ratio de suicidios entre adultos de raza blanca, independientemente del nivel de delincuencia, alcoholismo o proliferación de armas de fuego de cada área.

* Investigadores indios quisieron comprobar el umbral de toxicidad de LSD administrando a un elefante domesticado unas dosis 3.000 veces superior a la habitual en humanos para uso lúdico. El animal murió tras una hora, después de una extraña agonía.

* Cirujanos soviéticos implantaron la cabeza de un cachorro a un perro sano, que sobrevivió durante un mes con dos cabezas. El experimento ayudó a desarrollar la actual técnica utilizada en trasplantes de corazón.

* Un doctor se untó en heridas, puso gotas en sus ojos, respiró los vapores y bebió vómito de un paciente infectado de malaria para demostrar que la enfermedad no era contagiosa. No enfermó.
* Un psicólogo logró que el 40 por ciento de los jóvenes que se mordían las uñas dejaran de hacerlo enviándoles mensajes subliminales mientras dormían.

* Un veterinario logró resucitar a varios fox terrier muertos colocándoles en una especie de balancín e inyectándoles adrenalina y anticoagulantes. Muchos volvieron a la vida, aunque con daños cerebrales y ceguera. Un condenado a muerte se prestó como voluntario para una prueba en humanos, pero el Estado de California no dio la autorización.

* Otro experimento demostró que somos capaces de dormir a pesar de cualquier molestia o estímulo, siempre que sean repetitivos. Para ello, se colocaron luces de flash, altavoces con música de baile y electrodos con pequeñas descargas a los voluntarios, que conciliaron el sueño a los 12 minutos de promedio.

* Récord de objetos extraídos del recto en un hospital de Nueva York: dos bombillas, once piezas diferentes de fruta y verdura, dos linternas, una pinta de cerveza, una revista enrollada.

* Un estudio revela la mejor forma de liberar el prepucio de un niño de la cremallera de una bragueta, «una situación mucho más común de lo que se piensa y en la que a menudo el remedio es peor que la enfermedad», según las conclusiones de la investigación.

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