¡Sabe a ‘calciumy’!

¡Sabe a 'calciumy'!

(PD).- Un equipo de científicos estadounidenses ha anunciado en Philadelphia (Estados Unidos) el descubrimiento de un nuevo sabor conocido como calciumy. Con alto contenido en calcio, está presente en repollos, coles y melones amargos, entre otros vegetales.

Durante un simposio de la Sociedad Americana de Química, el director de la investigación, Michael G. Todorff, del Instituto Monell para la investigación multidisciplinar sobre el sabor y el olor de Philadelphia, ha señalado que las pruebas en ratones han puesto de manifiesto que estos animales pueden percibir el sabor de calcio.

Como estos roedores comparten muchos genes con los humanos, Todorff concluye que éstos también pueden reconocer el nuevo sabor que, además, tendría un «gran abanico» de aplicaciones prácticas.

El científico ha explicado que han utilizado métodos genéticos para localizar los dos receptores implicados en la percepción del sabor de calcio. Uno de ellos, es un sensor de calcio llamado CaSR que han encontrado en la glándula paratiroides. El otro receptor, conocido como T1R2, es un componente de la glándula que reconoce lo dulce, un hallazgo que los científicos han considerado «imprevisible».

Los investigadores han medido la preferencia de calcio en 40 tipos diferentes de ratones y han observado que sólo una especie lo consumía «vorazmente», mientras que el resto se mostraban reticentes.

Los alimentos con más calcio saben peor

Asimismo, Tordoff ha realizado un estudio de cómo la gente responde al calcio del agua que beben y ha señalado que el agua del grifo «tiene peor sabor» si su concentración de calcio es superior a lo normal. Esta circunstancia también afecta a las verduras como las coles, los melones amargos o los repollos que, por su alto contenido en calcio y la relación de este con el amargor, las personas los evitan.

En cambio, los productos lácteos, que contienen un nivel nutricional de calcio, no tienen peor sabor porque las grasas y las proteínas envuelven el calcio y lo neutralizan.

«No se consume el calcio que desearían los nutricionistas, y la única razón es que la comida con un alto nivel en calcio no gusta a la mayor parte de la población», añadió Todorff.

Por tanto, el investigador cree que modificar el sabor de calcio a través de la genética con fines alimenticios «podría ser indispensable». «No digo que no se puedan tomar barritas para aportar el calcio necesario para el organismo, pero comer alimentos naturales es un gran placer», ha concluido.

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