Un tercio de las tarántulas practica el canibalismo sexual

Un tercio de las tarántulas practica el canibalismo sexual


(PD).- Un tercio de las tarántulas mediterráneas (Lycosa tarantula) practica canibalismo sexual, en lugar de aparearse con el macho, según revela un trabajo elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Universidad de Ilinois (Chicago, Estados Unidos).

Así, según informa el CSIC en un comunicado, el trabajo, publicado en Public Library of Science (PLoS ONE), demuestra que es la primera evidencia «fiable» de que el canibalismo sexual ocurre de modo frecuente en la naturaleza, y además, constata que las hembras, al alimentarse del macho, aumentan su éxito reproductivo en la cantidad y calidad de su progenie.

En este sentido, los investigadores hallaron que la práctica es más frecuente cuanto mayor es el número de machos disponibles y por parte de hembras que ya tienen esperma almacenado de un encuentro anterior. Este hecho se produce porque en las arañas, el apareamiento y la fecundación no ocurren a la vez, sino que las hembras almacenan el esperma en su interior hasta que los huevos están listos para ser fecundados.

En un laboratorio

«Casi todos los datos procedían de experimentos de laboratorio, que no siempre relejan de manera fiable el comportamiento en libertad», explica Jordi Moya, de la Estación Experimental de Zonas Áridas del CSIC de Almería para reseñar que hasta el momento las evidencias de canibalismo sexual en animales eran escasas y difíciles de interpretar.

En esta ocasión, los investigadores han trabajado con animales en libertad dentro de parcelas controladas de las zonas semidesérticas de Almería, el hábitat natural de esta especie. «Se trata de la primera vez que se realizan estos experimentos en condiciones naturales. Es por tanto la primera evidencia fiable de que el canibalismo sexual ocurre con frecuencia en la naturaleza, al menos en una especie y que beneficia a las hembras», añadió.

Asimismo, los investigadores barajan la hipótesis de que la escasa disponibilidad de alimento en las zonas áridas donde habita esta especie es la que propicia este comportamiento. En este caso, se trataría de una estrategia de las hembras para paliar el hambre y tener nutrientes y recursos energéticos suficientes para engordar los huevos y asegurar la descendencia. En estos momentos se realizan nuevos estudios para comprobar si las hembras mejor nutridas son menos propensas a atacar a los machos.

Europa Press

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