El Camino de Santiago, asi en el cielo como en la tierra.

El Camino de Santiago, asi en el cielo como en la tierra.

(PD).- Polvo de estrellas que puede observarse en el cielo dibujando el Camino. La Vía Láctea, “camino de leche” que dispone en sentido este-oeste la ruta norte hacia Santiago. Inspiradora y romántica visión para el peregrino si no fuera … porque es imposible de ver. El reflejo celeste de las miríadas de estrellas que conforman «La Vía Láctea» no puede verse porque el Camino terrestre que lleva a Santiago, está demasiado iluminado.

Esa es la demanda que hacen los astrónomos; liberar el Camino de Santiago de contaminación lumínica y ese es el objetivo del Año Internacional de la Astronomía. Que el camino se vea así en cielo como en la tierra, sería precisamente la intención del proyecto.

Una de las iniciativas que se quiere lanzar este año es la conversión del Camino de Santiago en un tránsito libre de este fenómeno, según ha explicado Fernando Jáuregui, director del Planetario de Pamplona y astrónomo responsable del área de contaminación lumínica del AIA, quien apunta que la iniciativa, que se denomina ‘El Camino de las estrellas’, de momento se encuentra «en fase de proyecto», aunque pretende desarrollarse desde Puente La Reina (Navarra) hasta Santiago de Compostela, mediante la transformación del alumbrado a uno más eficiente energéticamente, a largo plazo.

Y es que mientras muchas de las poblaciones rurales pertenecientes a las comarcas que albergan rutas de peregrinos en el famoso Camino de Santiago, tienen que subsistir con unas infraestructuras de alumbrado casi tercermundistas, los núcleos o zonas referidas a explotación turística para la Ruta Santa, cuentan en algunas zonas, con más de una farola por habitante. Y esta sobredosis de iluminación impide que una de las visiones celestes más bellas y mas encontrada con la ruta del Apóstol, se puedan apreciar.

«De momento es una idea, que el Camino no sólo tenga su reflejo en la Tierra, sino que de alguna manera se proteja el del cielo, que es la Vía Láctea. Lo interesante es que ésta se visualiza en aquellos puntos del Camino en los que no hay contaminación. Es un testigo fiel del grado de pureza del cielo», manifiesta Jáuregui.

«El uno de abril entra en vigor una nueva reglamentación para reducir la contaminación lumínica que esperemos que sea capaz de ayudar en esta situación. Sin embargo, se necesitan importantes cantidades de dinero para la reforma, ya que las administraciones son propietarias del 95 por ciento del alumbrado nacional», concluyó.

Por su parte, el investigador del CSIC del Instituto de Astrofísica de Andalucía, José Luís Ortiz, apuntó que este fenómeno de alta contaminación se ha constatado «de manera más considerable» en algunas ciudades de la zona costera. Así, tiene una mayor presencia en las grandes urbes y poblaciones costeras del Mediterráneo, Cantábrico, y Atlántico. «El derroche energético en España es enorme. Iluminamos muchísimo más que nuestros colegas europeos, que saben administrar los medios», indicó.

Y se trata precisamente de eso, de saber administrar. Uno de los exponentes turísticos por excelencia del camino, son las provincias gallegas por donde se trazan las rutas en sus diferentes entradas; Verín desde «La Ruta de la Plata», O Cebreiro desde «El Camino Francés» o Ribadeo, como una de las alternativas de entrada del «Camino del Norte».

La explotación urbana y la estructura de servicios de alumbrado en los puntos de parada de los peregrinos y o en los núcleos de visita turística es totalmente desorbitada en todas las vías hasta llegar a Santiago, y es aún más paradójico cuando se compara esos puntos neurálgicos de las distintas provincias gallegas con el resto de las poblaciones de sus comarcas. Galicia es una de las provincias que más adolece de modernas infraestructuras a todos los niveles y la infraestructura eléctrica es un claro ejemplo de ello.

Y no es de esperar que el alumbrado que sea necesario restar a unas poblaciones vaya a ser restituido en otras por lo que resulta lamentable el desperdicio de fondos públicos y el derroche que supondrá ahora deshacer lo mal hecho. Es lícito solicitar una urbanización razonable de los puntos de referencia terrestre de «La Vía Láctea», y lícito también preguntarse si tirar el dinero mal gastado con anterioridad supondrá que las poblaciones menos atendidas tengan que seguir esperando durante años por unas infraestructuras adecuadas.

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