Fue uno de los primeros académicos que sentenció las respuestas desproporcionadas frente a una pandemia que carecía de datos precisos

Un prestigioso epidemiólogo y matemático de Stanford advierte que es tiempo de levantar las cuarentenas

John Ioannidis ha dado de qué hablar desde que inició la pandemia, pues asegura que se ha creado un “fiasco” a partir de datos incompletos. Afirma que el aislamiento de los países ya no es "una respuesta proporcionada" dado que el riesgo de morir por Covid-19 es bajo

Un prestigioso epidemiólogo y matemático de Stanford advierte que es tiempo de levantar las cuarentenas

Continúan las posiciones encontradas con relación a cómo combatir de la manera más efectiva la pandemia. El aislamiento social, ha sido la medida más extendida e implementada para controlar los contagios.

Sin embargo, otros difieren de esta solución. Tal es el caso de John P.A. Ioannidis, quien es una de las máximas referencias de la ciencia y el big data de la Universidad de Stanford, una de las más prestigiosas del mundo.

Su primera advertencia la realizó en un artículo publicado en Stat News del 17 de marzo. Hizo mención a la desproporcionada respuesta que los gobiernos estaban dando como solución a la pandemia del coronavirus Sars-CoV-2 que provoca la enfermedad de la Covid-19 y provocó la reacción de otros colegas que en su momento lo cuestionaron.

Actualmente, insiste en esos primeros cálculos y asegura que los números actuales le dieron la razón.

En una nueva columna publicada en The Sunday Times, el autor escribió -junto a Rohan Silva, ex asesor del gobierno inglés y empresario- sobre el mismo tema por el cual cobró notoriedad hace un mes y medio e insistió: “La ciencia se está volviendo clara: las cuarentenas ya no son la medicina correcta”. “Cuando surgieron informes de una epidemia en Wuhan, la capital de la provincia china de Hubei, los responsables políticos tuvieron que tomar decisiones de gran alcance basadas en información extremadamente limitada. Las estadísticas aterradoras llevaron a muchos líderes mundiales a cerrar sus economías y poner en cuarentena a poblaciones enteras”, comienza el texto el médico y matemático de Stanford.

Y continúa: “Está claro que Covid-19 es mucho más común de lo que se suponía. La gran mayoría de las personas infectadas tiene síntomas leves o no tienen síntomas. Los investigadores han realizado pruebas para detectar anticuerpos en poblaciones generales y llegaron a la misma conclusión: la cantidad de personas infectadas con Covid-19 es muchas veces mayor que la contada por las estadísticas oficiales”.

Prosigue diciendo : “Hace casi un mes, los estudios encontraron que las tasas de infección ya eran del 11% en Robbio, en el norte de Italia, y del 14% en Gangelt, en el oeste de Alemania. Más recientemente, en Nueva York, las pruebas de anticuerpos sugirieron que hasta el 25% de la población había sido infectada a fines de abril, en comparación con el recuento oficial del 1.7%”.

El científico expresa que la enfermedad de la Covid-19 «es letal a menudo cuando se trata de una infección hospitalaria, cuando las personas la contraen en el hospital”. Y agrega que “el virus también puede ser devastador para los residentes de hogares de ancianos: en varios países europeos, aproximadamente la mitad de las muertes reportadas son de centros de enfermería.

Respecto del fin de las medidas de confinamiento, el científico considera que “dado que el riesgo de morir por Covid-19 es bajo, los políticos pueden asegurar al público que nuestros peores temores han terminado”.

En esa línea, ha dicho que “un bloqueo o cuarentena ya no es una respuesta proporcionada particularmente dado su profundo impacto negativo: desempleo masivo y aumentos en la violencia doméstica, problemas de salud mental y abuso infantil, así como muertes causadas por el tratamiento médico retrasado o cancelado”.

Ioannidis señala además que una nueva etapa que ponga fin al aislamiento tampoco debe implicar “una vigilancia masiva” mediante pruebas de Covid-19: “Si los responsables de la formulación de políticas basan las decisiones en la evidencia más reciente, poner fin al bloqueo tampoco debe significar iniciar una era de vigilancia masiva, ya sea a través de pruebas, rastreo de contactos o pruebas de anticuerpos poco confiables para ‘certificados de inmunidad’”, opina el especialista en prevención de enfermedades.

¿Por qué asegura que la cuarentena es un fiasco?

Ioannidis indica que “la actual enfermedad coronavirus, Covid-19, se ha determinado como una pandemia que se da una vez en un siglo. Pero también puede ser considerada como un fiasco de una vez en un siglo”.

La hipótesis que plantea el matemático es simple: los datos que son de público conocimiento no son suficientes como para regirse como hasta el momento.

Advierte que se necesita mejor información para «guiar las decisiones y acciones de importancia monumental y para monitorear su impacto”, remarcó el autor.

Especificó que “se han adoptado contramedidas draconianas en muchos países. Si la pandemia se disipa, ya sea por sí sola o debido a estas medidas, el distanciamiento social extremo a corto plazo y los bloqueos pueden ser soportables. ¿Cuánto tiempo, sin embargo, deberían continuar las medidas como estas si la pandemia se agita en todo el mundo sin cesar? ¿Cómo pueden saber los políticos si están haciendo más bien que mal?”.

“Este fiasco en la evidencia crea una tremenda incertidumbre sobre el riesgo de morir por Covid-19. Las tasas de mortalidad de casos reportados, como la tasa oficial de 3,4% de la Organización Mundial de la Salud, causan horror, y no tienen sentido. Los pacientes que han sido evaluados por el SARS-CoV-2 son desproporcionadamente aquellos con síntomas severos y malos resultados. Como la mayoría de los sistemas de salud tienen una capacidad de prueba limitada, el sesgo de selección puede incluso empeorar en el futuro cercano”, señala Ioannidis.

Finalmente Ioannidis, asegura que la humanidad estaba a punto de lanzarse al vacío sin datos concretos y concluyentes. «Con bloqueos de meses, si no años, la vida se detiene, en gran medida, las consecuencias a corto y largo plazo son completamente desconocidas, y miles de millones, no solo millones, de vidas pueden estar en juego eventualmente. Si decidimos saltar del precipicio, necesitamos algunos datos para informarnos sobre la razón de tal acción y las posibilidades de aterrizar en un lugar seguro”, concluyó el científico en su columna.

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Autor

Yéssica Salazar

Licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo. Con Máster en Gerencia y Tecnologías de la Información. Con infinito amor por el periodismo y los medios audiovisuales que me han permitido conocer nuevos senderos, diferentes y desconocidos.

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