Los expertos apuntan a que el SARS-CoV-2 surgió de la mezcla y selección de genes virales de murciélago y pangolín

Esto es todo lo que los científicos han podido averiguar en seis meses de coronavirus

Desde la aparición del primer brote han pasado seis meses y, los científicos del mundo entero trabajan incansablemente para conocer más sobre la enfermedad y todo lo relacionado al virus para lograr encontrar una vacuna y evitar más contagios y muertes. Pero, ¿qué han descubierto los científicos hasta el momento?

Esto es todo lo que los científicos han podido averiguar en seis meses de coronavirus

El coronavirus es tan reciente que aún existe poca información científica sobre todo lo relativo a esta pandemia.

Una de la grandes preocupaciones de los expertos ha sido la forma de transmisión y expansión, sobre lo que han circulados infinidad de bulos y desinformación a lo largo de este tiempo, lo que ha contribuido a elevar esa preocupación en la sociedad.

A continuación te decimos lo que se sabe, a día de hoy, sobre el coronavirus y el covid-19 que produce.

Cómo inició la pandemia

La muerte del médico chino que intentó advertir sobre el brote de coronavirus provocó un nivel de indignación pública y dolor sin precedentes en China.

El doctor Li Wenliang fue obligado por la Policía china a publicar una carta en la que calificaba de ‘mentiras’ las alertas que había realizado a sus colegas médicos sobre el carácter letal del virus.

Poco más de un mes después, Wenliang murió precisamente tras resultar infectado. En ese momento, la epidemia ya sumaba 28.000 casos confirmados y casi 600 muertes.

Por esta razón, hay quien se pregunta por qué China ocultó información valiosa desde el principio.

Pero, esa es harina de otro costal pues, su muerte alimentó aún más un debate sobre interés del Gobierno chino de ocultar información desde un principio.

Según un reporte de investigadores médicos de Wuhan, publicado en enero en la revista especializada The Lancet, se descubrió que el primer caso humano de covid-19 ocurrió antes del brote en el mercado.

Se trató de un anciano de Wuhan, quien desarrolló síntomas a partir del 1 de diciembre de 2019 y que no tenía vínculos concluyentes con Huanan.

Apenas nueve días después que se reportara la primera muerte de un paciente con covid-19, el 11 de enero, ya se habían registrado casos en Japón, Corea del Sur y Tailandia.

En solo seis meses, el covid-19 se ha extendido a 188 países e infectado a más de 6,6 millones de personas.

Perfilando a un asesino
«Nuestra primera pregunta es siempre ¿qué es?», dice el profesor de inmunología Kristian Andersen

El laboratorio de Andersen se especializa en genética de enfermedades infecciosas. Investiga cómo los virus saltan de animales a humanos y causan brotes a gran escala.

El origen del coronavirus

Los expertos apuntan a que el SARS-CoV-2 surgió de la mezcla y selección de genes virales de murciélago y pangolín.

Recientemente, un nuevo estudio sugiere que la combinación de la mezcla genética y la selección evolutiva de secuencias genéticas casi idénticas entre coronavirus específicos de murciélago y pangolín puede haber llevado a la evolución del SARS-CoV-2 y a su introducción en los seres humanos.

Los resultados también desvelaron que el motivo de unión a receptores (RBM) del virus, un componente que desempeña un papel fundamental en la entrada del virus en las células huésped, se introdujo mediante la recombinación con los coronavirus de pangolín.

Aunque el origen exacto del SARS-CoV-2 continúa siendo un misterio, este estudio aclara “que reducir o eliminar el contacto humano directo con animales salvajes es fundamental para prevenir nuevas zoonosis por coronavirus en el futuro”.

Es así como la proximidad de diferentes especies en un entorno de mercado húmedo, por ejemplo, puede aumentar el potencial de infecciones cruzadas entre especies, al permitir la recombinación entre coronavirus más distantes y la aparición de mutaciones, dicen los autores.

En China, solo dos días después de compartir la primera secuencia genética del SARS-CoV-2 con el mundo, las autoridades locales cerraron el laboratorio del profesor Yong-Zhen Zhang y le revocaron su licencia de investigación.

El 10 de enero, científicos del Instituto de Virología de Wuhan, dirigidos por el profesor Zhang, publicaron la primera secuencia genómica del SARS-CoV-2, posiblemente la pieza más crucial del rompecabezas, después de analizar muestras nasales de pacientes infectados.

Según los medios chinos, nunca dieron una razón oficial, pero la contribución del equipo al mundo ya había echado raíces.

El rastreo y aislamiento

Mientras la pandemia avanzaba, los científicos comenzaron a rastrear el virus de dos formas.

En el terreno, los investigadores conocidos como ‘rastreadores de contactos’ comenzaron a rastrear y aislar a posibles infectados; mientras que de forma remota, otros expertos comenzaron a rastrear el código genético del virus, para comprender qué tan rápido se estaba extendiendo por el mundo.

En un comienzo, en naciones como Corea del Sur, con más de 51 millones de personas, se apoyaron en un pequeño ejército de rastreadores de contactos para trazar las conexiones entre un caso positivo de covid-19 y sus contactos más recientes.

Esta estrategia tuvo éxito en un principio, hasta que después de los movimientos de una sola persona: la súperpropagadora de Corea del Sur y ahora conocida infame paciente 31, perteneciente a la Iglesia Shincheonji de Jesús.

Esta paciente dio positivo por covid-19 el 17 de febrero. Gracias al trabajo de los rastreadores, todos sus contactos más recientes -que, sorprendentemente, resultaron ser más de 1.000 en 10 días- fueron instruidos para autoaislarse, evitando así un brote aún mayor.

La rigurosa investigación de todos los casos nuevos, combinada con pruebas exhaustivas, frenó rápidamente la propagación del virus y, a principios de abril, la ciudad que ocurrieron estos hechos -Daegu- reportó cero nuevos pacientes de covid-19.

No obstante, en otras partes del mundo, el virus continuó avanzando sin cesar. Para la comunidad científica, se volvió vital rastrear el virus en todos los continentes.

La respuesta a este problema radica en las pistas que quedan en el código genético del virus desde que comenzó a replicarse y propagarse.

Los supercontagiadores

A medida que los científicos estudian el SARS-CoV-2 y cómo se expandió por todo el planeta, se van encontrando episodios de la vida cotidiana que causaron una propagación a pasos gigantes.

Los supercontagiadores tienen ciertas características generales. Una tendencia, probablemente por una disposición genética, a pasar la Covid-19 de forma asintomática, lo que impide que sean conscientes de que están infectados y puedan tomar precauciones para evitar propagar la enfermedad.

Una mayor carga viral, lo que se traduce en que sus gotas de saliva, consideradas el principal factor de transmisión de la Covid-19, tienen mucha más capacidad de contagio que las del resto. Finalmente, su periodo de incubación de la enfermedad es más largo que el de la media de pacientes y es precisamente en esa fase en la que la enfermedad resulta más contagiosa.

Por otro lado, otro de los datos recientes es que expertos han sugerido que el resultado de las pruebas no equivalen a la capacidad de infectar que tengan las personas. Permanecen contagiosos entre siete y diez días después de comenzar a mostrar signos de la enfermedad, que incluyen tener temperatura alta y tos nueva y continua.

Otras investigaciones hablan de la ‘propagación silenciosa’ del virus: la proporción inesperadamente enorme de personas que dieron positivo, pero que tuvieron síntomas leves o ningún síntoma.

Los científicos han descubierto que el virus solo puede ingresar al cuerpo humano de una manera: enganchándose a unos receptores específicos que se encuentran en la superficie de las células, conocidos como ACE-2.

Sin embargo, el problema con los ACE-2 es que se encuentran en todo el cuerpo, dentro de la nariz, los pulmones, los intestinos, incluso el corazón, los riñones y el cerebro. Esta gran extensión de los ACE-2 es la razón por la que el covid-19 causa una gama tan amplia de síntomas.

Los avances para desarrollar la vacuna

Actualmente existen 124 grupos de científicos que se encuentran en la carrera para desarrollar una vacuna contra la covid-19.

El profesor Jorge Kalil, director médico de la Universidad de Sao Paulo, lidera uno de los pocos ensayos que tienen lugar en Brasil, un país paralizado por el coronavirus, pero cuyo presidente, Jair Bolsonaro, continúa asistiendo a manifestaciones contra la cuarentena, a pesar de que las autoridades regionales ordenan encierros en la mayoría de las principales ciudades del país.

Muchos debates se han abierto por el tema de las restricción para evitar los contagios por coronavirus. Incluso, Michael Levitt, un científico ganador del Premio Nobel de Química en 2013, criticó duramente las medidas de confinamiento y distanciamiento social adoptada por la mayoría de los países del mundo. Se refirió al daño social por el abuso doméstico, los divorcios, el alcoholismo y los que no fueron tratados por otras enfermedades.

Ciertos grupos afirman que podrían tener una vacuna lista en septiembre, y que la fabricación y distribución demoraría entre 12 y 18 meses más

Sin embargo, otros se mantienen escépticos.

Tal es el caso del profesor Kalil, quien dice que se trata de ser riguroso, no de apresurarse para ser el primero.

«El ganador será aquel con la mejor vacuna, la que funcione para la mayor cantidad de personas, idealmente el 90%, y que detenga tanto los síntomas como la transmisión», advierte.

Kalil cree que para poner fin a la pandemia, se necesita es una vacuna que funcione para las personas mayores y las personas con problemas de salud preexistentes, que son las que más lucharán para desarrollar anticuerpos en respuesta a una vacuna.

Entonces, a menos que una vacuna funcione para la mayoría de las personas, incluidas las más vulnerables, cree que el covid-19 continuará propagándose.

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Autor

Yéssica Salazar

Licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo. Con Máster en Gerencia y Tecnologías de la Información. Con infinito amor por el periodismo y los medios audiovisuales que me han permitido conocer nuevos senderos, diferentes y desconocidos.

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