LA RETAGUARDIA

¡Ábalos adoraba los polvos… de todo tipo!

La figura de José Luis Ábalos vuelve a estar en el centro de la polémica tras conocerse un nuevo escándalo que añade otro capítulo a la ya extensa lista de controversias protagonizadas por el exministro de Transportes.

Eurico Campano analiza este nuevo exceso con Carlos García, vicesecretario general del PP en el País Vasco, Milagros Marcos, portavoz del PP en la comisión mixta UE-Congreso y Luis María Pardo, presidente Iustitia Europa.

Según ha publicado The Objective, Ábalos habría dejado «destrozos» y «restos de cocaína» en la suite 210 del Parador de Sigüenza durante una fiesta celebrada en mayo de 2021, en plenas restricciones por la pandemia de COVID-19 y apenas semanas antes de su fulminante destitución del Gobierno.

Los hechos, confirmados por varios trabajadores del establecimiento, sitúan al exnúmero dos del PSOE y a su entonces asesor, Koldo García Izaguirre, en el centro de una juerga nocturna que ha generado indignación en la opinión pública, no solo por los excesos relatados, sino por producirse en un momento en que el Ejecutivo mantenía severas limitaciones a las reuniones sociales para el resto de ciudadanos.

La suite 210: escenario de una noche de excesos

El episodio tuvo lugar en la suite presidencial del histórico Parador de Sigüenza, ubicado en la provincia de Guadalajara. Según los testimonios recogidos, Ábalos llegó al establecimiento acompañado de Koldo García, tres escoltas, una joven identificada como su posterior pareja sentimental y otras dos mujeres cuya presencia fue interpretada por el personal como la de prostitutas.

El grupo ocupó cuatro habitaciones del Parador: la 208, 209, 210 y 211, siendo la 210 la suite presidencial reservada para Ábalos y su acompañante, mientras que Koldo García compartió espacio con dos mujeres en la habitación 211. La suite 210 es la única del recinto que cuenta con salón independiente, lo que habría facilitado prolongar la fiesta tras el cierre del comedor y la cafetería del hotel a las 23 horas, horario impuesto por las restricciones sanitarias vigentes.

Los empleados del Parador, entre ellos responsables de limpieza y mantenimiento, han relatado que tras la marcha del grupo encontraron la habitación en un estado lamentable, con evidentes daños en el mobiliario y restos de cocaína, lo que obligó a realizar un operativo de limpieza urgente para intentar borrar cualquier rastro de lo sucedido.

Encubrimiento y negación de los hechos

Uno de los aspectos más controvertidos de este nuevo escándalo es el aparente intento de encubrimiento por parte de la dirección del Parador. Según los trabajadores, una vez conocida la visita de periodistas al establecimiento para investigar lo ocurrido, los responsables intentaron minimizar los hechos e incluso negarlos.

El responsable de mantenimiento, Alejandro Medina, habría desmentido la versión de los empleados, aunque uno de sus subordinados le recordó que durante esas fechas estuvo de vacaciones y no presenció lo sucedido. Además, según estas fuentes, no se aplicó el protocolo habitual ante desperfectos en habitaciones: no se realizaron partes de incidencia oficiales y el episodio se convirtió en un tema tabú entre el personal.

Es significativo que en aquel momento el presidente de Paradores era Óscar López, actual ministro de Transformación Digital, quien también ocupaba este cargo durante otra juerga protagonizada por Ábalos en el Parador de Teruel, desvelada anteriormente por la prensa.

Un historial de escándalos que no cesa

Este nuevo episodio se suma a la ya larga lista de escándalos protagonizados por quien fuera mano derecha de Pedro Sánchez. Recordemos que Ábalos está siendo investigado por el Tribunal Supremo por los presuntos delitos de tráfico de influencias, malversación y cohecho en el contexto del denominado «Caso Koldo».

Además, el exministro ya protagonizó otro episodio similar en el Parador Nacional de Teruel en septiembre de 2020, también en plena pandemia, cuando según publicó OK Diario, llegó al establecimiento con un autobús lleno de prostitutas, organizando una fiesta que también acabó con destrozos en la habitación principal.

La contradicción entre estos comportamientos y el discurso público de Ábalos resulta especialmente llamativa si recordamos que fue precisamente él quien defendió la moción de censura contra Mariano Rajoy argumentando la necesidad de «defender la exigencia de ejemplaridad en la ética pública y recuperar la normalidad sacando la corrupción de la política».

La reacción política y mediática

El caso ha provocado una intensa reacción en el panorama político y mediático español. Las redes sociales se han inundado de comentarios indignados ante lo que muchos consideran un nuevo ejemplo de hipocresía política, mientras que diversos medios de comunicación han ampliado la información con nuevos detalles sobre el escándalo.

La polémica ha llegado incluso a generar tensiones entre profesionales de la información. Según recogen varios medios, se produjo una tensa bronca en directo entre las periodistas Sara Santaolalla y Teresa Gómez durante un debate sobre el caso, lo que evidencia el impacto mediático que está teniendo esta nueva revelación.

Por el momento, ni José Luis Ábalos ni el Gobierno han realizado declaraciones oficiales sobre esta nueva polémica, aunque se espera que en los próximos días el exministro pueda ofrecer su versión de los hechos.

Datos curiosos sobre el escenario del escándalo

El Parador de Sigüenza, escenario de este nuevo escándalo, es uno de los más emblemáticos de la red de Paradores Nacionales. Ubicado en un imponente castillo medieval del siglo XII, fue reconvertido en hotel de lujo en 1976 y es considerado uno de los más espectaculares de España.

La suite 210, donde supuestamente ocurrieron los hechos, es conocida como la «suite presidencial» y cuenta con un precio que puede superar los 300 euros por noche. Con vistas privilegiadas al valle del Henares y decoración de estilo medieval, esta habitación ha alojado a numerosas personalidades a lo largo de su historia, aunque probablemente ninguna visita haya generado tanta controversia como la de Ábalos en mayo de 2021.

Curiosamente, el Parador de Sigüenza se encuentra a apenas 130 kilómetros de Madrid, lo que plantea interrogantes sobre por qué el entonces ministro eligió este destino para su controvertida fiesta, pudiendo haber optado por un lugar más discreto o alejado de miradas indiscretas.

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