Joven golpeada en la escuela afirma que nadie habla porque todos tienen miedo.

PD.- La adolescente suplicó “que se acaben los hechos de violencia”. «No hay una parte de mi cuerpo que no me duela”. A una semana de haber sido agredida por cuatro jóvenes rompió el silencio y con esas palabras contaba un calvario que se inició mucho antes del hecho denunciado y que hoy la tiene postrada en la cama de una clínica argentina.

Los actos de violencia en los establecimientos escolares proliferan y pese a que dicen que hay acciones para frenarlas, lo cierto es que los adolescentes de la comunidad local llenan las páginas de la sección Policiales de los medios de comunicación.
El de Luján, de 17 años, no es el primero de los casos de una joven agredida que fue hospitalizada. En junio pasado, un grupo de pandilleras, primero golpeó a María, de 15 años, sólo por ser bonita, y por si fuera poco, al enterarse de que la joven las denunció le cortaron la cara con una trincheta, lo que la obligó a su hospitalización.

Los casos de violencia en las aulas son cada vez mas frecuentes, “lo que pasa es que no siempre se quiere denunciar los hechos, porque tanto los chicos, como los padres y los docentes prefieren callarse”, dijo un familiar.

“Que se acabe”
Postrada, enyesada y con un cuello ortopédico a la vista, la propia Luján comentó a La República que “de esa clase de alumnos –por los golpeadores– hay una gran cantidad. Roban los celulares, tiran botellazos e insultan a los profesores. Pero nadie habla porque todos tienen miedo”, señaló.
Al hablar sobre el hecho en concreto, la joven no dudó en contar que empezaron a golpearla dentro del establecimiento educativo y que en verdad lo que pasó fue que, para no tener problemas, “el, portero nos echó y nos dijo que si queríamos pelear que vayamos afuera”, dijo, y siguió: “Yo ya estaba muy golpeada porque me dieron por lo menos una decena de patadas” manifestó.
Los episodios de violencia escolar en Corrientes tomaron esa anunciada vertiginosidad a partir del hecho desgraciado ocurrido en Ituzaingó, donde un compañero de curso invitó a otro a la casa y mientras practicaban con la computadora lo degolló (Ver cuadro aparte).
La joven, sufre dolores y contracturas de columna cervical, tiene esguince con emulsión de líquido óseo en el codo izquierdo y también en la cadera izquierda. Rectificación y dislocación en columna cervical y manifiesta dolor en ambas rodillas y en áreas costales; por este motivo se han solicitado más placas para constatar otras posible dolencias.
En las denuncias dadas a conocer por la Policía, este medio contabilizó 13 casos, en un lapso de 6 meses. Entre ellos, adolescentes apuñalados, otros golpeados y hospitalizados y hasta una docente amenazada de muerte.
“Lo único que pido es que alguien tome cartas en el asunto, porque los chicos viven conflictos todos los días y los docentes no saben cómo actuar, porque ellos también tienen miedo”, señaló la angustiada joven, internada en una clínica de esta ciudad.

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