Pilatos y Educación para la Ciudadanía

(Saturnino Acosta).-Era de esperar, igual que Pilatos, el Tribunal Supremo se intenta lavar las manos y emular al prefecto de Judea: “No soy responsable de la sangre de este hombre”, en este caso de esta asignatura, así pues ha decidido, como no pudiera ser de otra manera, que una asignatura aprobada por Ley no es objetable, otra cosa son los contenidos.

Ninguna asignatura aprobada por una Ley en un Estado donde la Educación es obligatoria puede ser objetable, los contenidos de la misma sí lo son y es lo que debería preocupar y recordemos que cada comunidad tiene capacidad para adaptar dichos contenidos y cada centro a escoger la editorial que más se adapte a su proyecto educativo… quiere decir esto, que el Tribunal Supremo acaba de “cargarle el muerto al docente” para variar.

La creación en sí de la asignatura, que ya existía en todas las materias y en ninguna específica,es crear la herramienta perfecta para poder inculcar “valores propios” a extraños. Una escopeta de caza puede dar de comer o puede asesinar, depende de quién la empuñe y cuándo lo haga.

Si hubiesen dado la razón a los objetores a la ciudadanía habrían abierto la caja de Pandora. Cualquier ciudadano identificado con cualquier religión tendría el camino abierto para acudir o no a determinadas clases, el testigo de Jehová no acudiría a Historia o el islamista radical no dejaría a su hija acudir a educación física o a su hijo a clases impartidas por mujeres, pero este sería el mejor de los casos, en el peor habría familias que objetarían a determinadas clases porque el profesor “x” dice o ha dejado de decir “algo” que no comulga con sus creencias.

Sin embargo, un no rotundo sería, transmitiría pleitesía a los “creadores de la asignatura”, y aquí ocurre como con los chinos “tanta gente no puede estar equivocada” así que se lavan las manos y admiten que ciertas editoriales suplantan el papel de inculcar valores exclusivos del ámbito familiar, además de no pillarse los dedos pues Bruselas, en algunos países, ha permitido no sólo la objeción si no obligado a modificar la asignatura.

Ninguna asignatura aprobada por una Ley en un Estado donde la Educación es obligatoria puede ser objetable, los contenidos de la misma sí lo son y es lo que debería preocupar y recordemos que cada comunidad tiene capacidad para adaptar dichos contenidos y cada centro a escoger la editorial que más se adapte a su proyecto educativo. No es cuestión de pleitos particulares, ahora mismo son los departamentos en Secundaria y la Comisión de Coordinación Pedagógica a propuesta de los maestros del ciclo en Primaria, los que deciden las editoriales, con posterioridad se aprueba en Consejo Escolar a través de la PGA, qué quiere decir esto, que el Tribunal Supremo acaba de “cargarle el muerto al docente” para variar y ahora tendremos que lidiar con padres de un bando y padres de otro discutiendo de memorias históricas y mentes histéricas.

Sigo pensando que no era necesaria la asignatura tal y como se ha concebido en España, una asignatura que enseñe derechos, deberes, constitución, economía… adaptada a la edad correspondiente, como en Europa, hubiese sido lo ideal y no una asignatura que inculque valores que pueden cambiar según el signo político. La creación en sí de la asignatura, que ya existía en todas las materias y en ninguna específica, es crear la herramienta perfecta para poder inculcar “valores propios” a extraños.

Una escopeta de caza puede dar de comer o puede asesinar, depende de quién la empuñe y cuándo lo haga.

Saturnino Acosta García, Vicepresidente de ANPE Cáceres.

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