Annus Horribilis de la Educación en España

(Araceli Oñate).- La política lingüística de algunas Comunidades Autónomas, estudiantes expulsados de la Universidad, la vulneración de Derechos Fundamentales en el ámbito educativo y ahora el fraude de Ley, obligan al Supremo a dictar «sentencias» que judicializan la Educación.

Recientes sentencias del Alto Tribunal que recuerdan a la Generalitat su deber legal de tener en cuenta la lengua habitual de la familia, al Estado y administraciones educativas su deber de neutralidad sobre cuestiones morales y anulan el Real Decreto del Gobierno sobre el Bachillerato que «no ha respetado la Ley», vulnera la LOE y sólo busca maquillar los pésimos resultados del sistema educativo.

La Educación marca un año convulso, cargado de protestas y malos resultados. Voces relevantes del mundo académico se alzan contra el plan Bolonia, los estudiantes se echan a la calle y se encierran en las universidades, asociaciones de docentes y alumnos reclaman una reforma educativa en profundidad, la Educación para la Ciudadanía enfrenta a padres, alumnos y profesores contra el Ministerio y las Consejerías de Educación, y España resulta estar a la cola de Europa en fracaso escolar, absentismo y abandono temprano.

Como dice Sala i Martí «parece que se ven luces al final del túnel. Lamentablemente, se trata de los faros de un camión que viene de cara». La Educación en España necesita un debate público y profundo porque existen dos modelos alternativos y las “competencias básicas” representan ahora el ariete con el que el modelo de EpC pretende “reconstruir la escuela”, plato fuerte de un Gobierno irresponsable, que conocida la realidad de nuestras aulas, aún no ha profundizado en las causas del absentismo, la violencia ó el fracaso escolar.

Existen dos modelos de educación y los nuevos «trabajadores de la enseñanza» no necesitarán oposición, serán miembros de ONGs como Intermon Oxfam que ya han formado la red de educadores para una Ciudadanía Global.
En el nuevo modelo de Educación, que es ya una realidad en nuestras aulas, frente al conocimiento y el saber se postula la arqueología de los sentimientos; la evaluación de la Calidad, el esfuerzo y la exigencia, deja paso a la evaluación de las actitudes y del compromiso socio-afectivo y frente al profesor, modelo y referente del alumno, se avanza hacia una educación asamblearia sembrada de comités de ciudadanía.

Los datos y la violencia creciente en las aulas demuestran que el actual sistema ha fracasado. Nadie duda que la Educación es, hoy, una asignatura pendiente y que no solo la promoción social de nuestros jóvenes, sino también la Innovación y la Creatividad de nuestras empresas se encuentran seriamente comprometidas por un modelo que pretende reducir la Educación a los escombros de la asistencia a clase.
La Educación en España necesita un debate público y profundo porque existen dos modelos alternativos y no se puede seguir hurtando a la sociedad española la reflexión y cambio de rumbo que el futuro de la Educación merece.

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