"MIENTRAS SUEÑE AMERICA VIVIRÁ ESPAÑA"

Fechas que unen a las naciones

Fechas que unen a las naciones
La Conquista de América, los conquistadores españoles y los indígenas americanos. PD

Las conmemoraciones son la conciencia del tiempo. La historia no es sólo recuerdo, sino tradición, memoria hecha viva, continuidad que se confirma en la celebración de acontecimientos significativos.

De un pasado en silencio, entre sucesos inmóviles en el olvido, alzamos el acto fundacional, el episodio ejemplar, el instante en que el destino se convirtió en voluntad .Solo la posteridad puede contemplar aquel instante en que se inauguró una empresa común, cuando la idea que inspiró a una nación se puso en marcha.

Sólo desde el futuro ya realizado puede volverse la vista atrás, a aquel momento decisivo en que el paso rutinario de los días mereció llamarse Historia.

El filósofo Walter Benjamin distinguía entre el tiempo vacío e inerte, donde solo consta el paso inconsciente de sucesos en vano, y el verdadero tiempo de los hombres.

El tiempo en el que se veneran actos fundamentales, el tiempo en que se reconocen los hechos creativos, el tiempo que nos conmueve al reiterar, en una fecha que destaca entre todas, los motivos que construyeron nuestra cultura.

En el pasado, las naciones buscan los momentos en que el tiempo les da un significado. Una nación no es un grupo aleatorio de seres humanos, ni un puñado de lugares indiferentes, ni una serie de anécdotas triviales. Es la idea que se hace de sí misma, es el conjunto de valores sobre los que se construye, es el sello moral que graba en la conciencia de los hombres.

Una nación es la empresa resuelta a hacerse tarea creadora, es la voluntad de sustentar los principios que justificaron su nacimiento. Por ello, las naciones buscan siempre ese momento crucial en el que debieron afirmar su carácter, el hecho fundacional a través del que su voz se emplazó sobre la Historia.

La conmemoración da fe de lo que una nación piensa de sí misma, revela aquellos actos y aquellos principios que considera propios y universales. Lo que la enorgullece, lo que alienta su confianza en el futuro , lo que hace de su unidad no sólo el respeto a un texto legal de coyuntura, sino la conciencia de haber vivido una iniciativa común sin la que la civilización entera tendría otro sentido.

Las naciones seguras de sí mismas se afirman en esas fechas que adquieren la calidad de un acto originario. Los estadounidenses se saben herencia directa de una declaración que no expresó solo su voluntad de ser una nación, sino los principios sobre los que debía afirmarse la idea moderna del hombre, aquellas «verdades evidentes» que resuenan aún como base elemental de una sociedad formada por personas libres e iguales, y advertencia severa contra las numerosas ocasiones en que nuestra civilización las ha olvidado.

La República francesa ha conmemorado en dos centenarios solemnes los actos fundacionales de una nación liberal, la afirmación de la soberanía popular y los derechos asociados indisolublemente al hecho mismo de constituir una comunidad de ciudadanos.

En el final de un ciclo que se abrió con las revoluciones democráticas y se cerró con la caída del último bastión del totalitarismo europeo, Alemania grabó la fecha de su Día Nacional, cuando la división causada por la barbarie nazi y la locura comunista cedió el paso a la reunificación.

Ninguna de estas naciones conmemora un momento amargo. Celebran reconocerse en aquellos hombres y mujeres que combatieron por ideas tan difíciles como verdaderas. Desean reencontrarse en aquel impulso decente y vigoroso, anhelan regresar a aquel principio solemne y sencillo, emotivo y racional, en el que la nación fue la causa que defendía, y en el que su causa pasó a ser la de todos los pueblos civilizados.

España ha buscado en tres fechas esa localización de su lugar en el mundo y esa afirmación de su propia conciencia. En el Día de la Hispanidad, los españoles celebramos el momento en que abrimos una empresa universal, que fabricó una comunidad vinculada por los valores de la modernidad cristiana.

En el Dos de Mayo, rendimos homenaje a la sangre inicial por la independencia de una nación que deseaba construirse en la libertad que asomaba en Occidente y que en España podía encontrar tradiciones que la presagiaban. En el Día de la Constitución, conmemoramos el momento de lo que hemos creído reconciliación definitiva, afirmación de unidad, deseo de futuro común, cerrando un áspero ciclo de enfrentamientos civiles.

Como estas tres naciones que han liderado la formación de nuestra cultura, España no trata de expresar su carácter en el enfermizo culto de las derrotas o en la temeraria reliquia de una herida abierta.

Como ellas, intenta preservar lo que nos ha dado significado común, libertad colectiva, sentido histórico, valor de civilización. Lo que nos ha unido, a través de graves circunstancias, en torno a una realidad que, desde las más diversas posiciones políticas, definió el espacio compartido del patriotismo y la irrenunciable vinculación a la idea de España.

La que, incluso en el más duro enfrentamiento fratricida del pasado siglo, los poetas de uno y otro bando cantaron con voces diversas, enemigas, unidas sólo en el mismo fervor por la única nación por la que combatían.

Estados Unidos,

4 de julio de 1776

TIERRA DE LA LIBERTAD, HOGAR DE LOS VALIENTES

A Thomas Jefferson, representante de Virginia en el Segundo Congreso Continental, correspondió la redacción de la Declaración de Independencia aprobada el 4 de julio de 1776. La declaración afirmaba como causas de la rebelión contra el rey Jorge III las injusticias cometidas contra los habitantes de las trece colonias, pero los elementos más vigorosos del documento fueron aquellos principios de libertad e igualdad sobre los que habría de levantarse la sociedad democrática contemporánea. Los estadounidenses celebran lo que les dio identidad como nación y los que la hicieron ejemplar en la presentación de aquellos principios sobre los que se levantaba.

Francia,

14 de julio de 1789

EL DIA DE GLORIA HA LLEGADO

El asalto a la Bastilla permitió que la Asamblea Nacional francesa venciera las resistencias de la monarquía absoluta y se constituyera en representación exclusiva de la nación. Francia celebra así su Fiesta Nacional en el aniversario de aquella sublevación, pero también en la primera declaración europea de los derechos del hombre y del ciudadano, que sostenía que «todos los hombres nacen libres e iguales en derechos», al tiempo que declaraba la unidad inviolable de la República como garantía de la conservación de estos principios. En los años posteriores, la lucha por defenderlos se convirtió en la causa de todos los movimientos liberales europeos.

Alemania

3 de octubre de 1990

UNIDAD, JUSTICIA Y LIBERTAD PARA LA PATRIA ALEMANA

La caída del muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, mostraba la agonía generalizada del sistema socialista en la Europa del Este. La debilidad de la URSS permitió acelerar el proceso de reunificación alemana. Como en las revoluciones del siglo XVIII, la formación de la nación se acompañaba de la conquista de la libertad y del fortalecimiento de un sentimiento de destino común, de unión de todo el pueblo, convertido en la base de la convivencia en una Alemania madura y libre tras haber vivido las experiencias más duras del totalitarismo .

España

12 de Octubre de 1492

MIENTRAS SUEÑE AMERICA VIVIRÁ ESPAÑA

La empresa del descubrimiento de América puso las bases de una inmensa unidad cultural. Iniciada por Castilla, fue asumiéndose como empresa del conjunto de España a medida que ésta afirmaba los elementos institucionales de su unidad política. La Hispanidad se apartó del carácter imperialista de proyectos similares de su tiempo, para afirmar la constitución de un gran espacio espiritual, una comunidad de lengua y pensamiento, hermanada por el concepto del hombre libre que se había formulado en la reforma católica del siglo XVI y que España extendió al otro lado del Atlántico.

España

2 de mayo de 1808

LA NACION SE HIZO CARNE

El alzamiento del pueblo de Madrid contra la ocupación francesa fue considerado en toda España el momento de una inmensa toma de conciencia en la que la tradición y la modernidad se daban la mano. La lucha por la independencia fue lucha por la libertad. La lucha por el rey verdadero fue lucha por la soberanía nacional. La lucha contra las tropas napoleónicas fue lucha en defensa de la primera Constitución, la nueva patria de los españoles. Un fenómeno aparentemente local había empezado a dar sentido a la historia de España en la era del liberalismo.

España

6 de diciembre de 1978

PIEL NACIENTE DE LA LIBERTAD

El pueblo español mostraba al mundo entero su capacidad de superar las horas más amargas del siglo XX. Su aparente insolvencia para gobernarse, su tendencia al combate fratricida, su fama de intolerancia y de iniquidad, quedaban desmanteladas por la madurez con que se encauzaron los conflictos de la transición, con que se llegó a un acuerdo considerado ejemplar desde su aprobación, y por la ilusión con la que pusieron los fundamentos de una nación capaz de integrar a todos los españoles en un mismo proyecto. España se constituía en un Estado social y democrático de derecho.

 

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