Ciencia
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El Consejo Escolar del Estado plantea algunas objeciones al borrador de la orden ministerial que regula las características de la prueba

El Gobierno tiene listo el proyecto de orden ministerial que regula la evaluación final de 4º de la ESO y lo está sometiendo a consulta de los distintos miembros de la comunidad educativa.

El texto es prácticamente igual que el que se aprobó para el curso pasado y en el Consejo Escolar del Estado ha vuelto a suscitar las mismas dudas que entonces. El máximo órgano consultivo del Gobierno en materia educativa no tiene nada claro que las llamadas reválidas light vayan a servir para hacer un análisis general de cómo se encuentra el sistema educativo.

El borrador, al que ha tenido acceso Olga R. Sanmartin y cuyos elementos esenciales pública este 27 de noviembre de 2017 en 'El Mundo',  establece las características de estas pruebas que estudiantes de 15 y 16 años de toda España van a realizar durante el último trimestre de este curso.

 Después de perder sus efectos académicos -ya no cuentan para la nota ni los alumnos tienen que aprobarlas para seguir estudiando-, se ha diluido también su «finalidad diagnóstica».

Los sabios del Consejo -que está presidido por un ex alto cargo del Ministerio de Educación- advierten que la orden no da parámetros concretos que permitan establecer «comparaciones homogéneas» entre las distintas comunidades autónomas, tal y como apunta en un informe, al que ha tenido acceso este periódico, que será aprobado en su Comisión Permanente de este martes.

¿Por qué no se puede comparar? En primer lugar, apuntan, la orden dice que «la evaluación final de la ESO tendrá carácter muestral», pero no determina el alcance de la muestra. Simplemente señala que «la selección de alumnos y centros será suficiente para obtener datos representativos», sin concretar.

Incluso permite a los gobiernos regionales que así lo deseen hacer una evaluación «con carácter censal», por lo que podrá darse el caso, como ocurrió el curso pasado, de que unas regiones evalúen a todos los alumnos y que otras seleccionen sólo a unos pocos.

Todo tipo de preguntas

Tampoco especifica la orden cómo tienen que ser las preguntas. Concreta que entran cuatro asignaturas y que puede haber preguntas abiertas, semiabiertas o incluso tipo test, sin dar más indicaciones.

El Ministerio ofrece una relación de lo que debe entrar en el examen y el 80% de las preguntas tiene que realizarse sobre estos contenidos, pero el 20% restante lo pueden determinar las consejerías. Ésta es otra pega que aprecia el documento del Consejo Escolar del Estado, que opina que el Ministerio debería fijar todo el temario.

También critica que no se haga mención alguna al profesorado que llevará a cabo y corregirá las pruebas, lo que da carta blanca a que sean los de los propios institutos, cuando inicialmente se había previsto que fueran docentes externos para garantizar la imparcialidad del proceso.

Otra objeción que pone el Consejo Escolar del Estado es la forma de ofrecer los resultados, que también queda al albur de las comunidades autónomas, por lo que «resultará complejo lograr un diagnóstico preciso de la situación y su comparación en todo el ámbito del Estado».

Hay, en definitiva, tantas imprecisiones y ambigüedades que hacen a los expertos preguntarse para qué servirá movilizar en los próximos meses a centros, profesores y a alumnos en torno a este examen.

"Es difícil lograr la homogeneidad"

Las reválidas de la ESO y Bachillerato concebidas por José Ignacio Wert para igualar hacia arriba el nivel de todos los alumnos de España han ido sufriendo modificaciones hasta quedar reducidas a su mínima expresión.

En diciembre del año pasado, Íñigo Méndez de Vigo las despojó de sus efectos académicos en tanto los partidos estuvieran negociando el pacto del Estado. En la prueba de la ESO antes entraban siete asignaturas y ahora son cuatro; se ha reducido el temario, y ya no se celebrará el mismo día y de la misma forma en todos los colegios de todas las comunidades autónomas.

Los representantes educativos de los gobiernos regionales se reúnen este lunes con miembros del Ministerio de Educación para analizar el borrador del orden. Mayoritariamente respaldan el texto porque este sistema les produce menos complicaciones organizativas que el diseñado por Wert.

Las claves de la prueba

¿Qué entra?

Las asignaturas que entran son Lengua Castellana y Literatura (y, en su caso, Lengua Cooficial y Literatura), Primera Lengua Extranjera, Matemáticas y Geografía e Historia. Ya no hay que hacer prueba oral de Lengua Extranjera.

¿Cuánto dura?

Cada asignatura tendrá una prueba que durará 60 minutos. Habrá un descanso como mínimo de 15 minutos entre pruebas consecutivas y los alumnos tendrán un máximo de cuatro días para realizar todos los exámenes. En las autonomías con lengua cooficial podrán establecer una duración máxima de cinco días.

¿Qué cambia respecto al curso pasado?

Esta vez se establece que el examen se hará «en el último trimestre lectivo de 2017/2018», cuando el curso anterior se hablaba expresamente de mayo o junio. Se interpreta como un intento de ponérselo más fácil a Cataluña, que puso la prueba en febrero. En la orden también se ha suprimido todo lo que se decía sobre la evaluación final de 6º de Primaria.