Juan Manuel Giménez Barriocanal: "Ante el Padre Eterno no puedo ser más que un soldado español"

El emocionante encargo póstumo de un valiente Caballero Legionario a su hijo

"Preocúpate de que mis zapatos estén brillantes y mi aspecto sea el que corresponde. Pásame revista como ese buen sargento que eres"

Fallecía este martes 25 de julio de 2017 tras una larga batalla contra el cáncer, con el mismo carácter luchador con el que todos sus seres queridos le recuerdan, sin amilanase ante la adversidad y de cara, con su fe cristiana como bandera y su amor a España como divisa.

Es el capitán Juan Manuel Giménez Barriocanal, de la VI promoción de la Academia General Básica de Suboficiales, Caballero Legionario Paracaidista y sargento en la Bandera de Infantería Ligera Paracaidista «Roger de Lauria» II (BPAC-II), quien ha dejado a su hijo, sargento militar, un encargo que deja bien a las claras de qué pasta están hechos los hombres de honor, en una España donde el patriotismo ha pasado a ser para muchos algo de lo que avergonzarse.

(El vídeo que abre estas líneas se lo han dedicado los Veteranos Paracaidistas de la 9º Compañía).

La carta, a modo de encargo póstumo, y de la que se hace eco ‘La Gaceta’ dice así:

“Hola, David.

Te tengo que hacer uno de esos encargos un poco siniestros (de ahí el nombre de la carpeta), pero para ti, al estar en el gremio, será fácil de entender.

Me gustaría presentarme ante el Padre Eterno (ya sé que no es tu onda, pero ya me disculparás) como si de un nuevo destino se tratara.

Quiero iniciar ese viaje con uniforme de presentación, ya sabes, camisa blanca, corbata negra, guantes blancos.

No quiero llevar divisas, ante el Padre Eterno no puedo ser más que un soldado español que quiere servir a su país, qué más da la graduación.

No quiero llevar condecoraciones ni más curso que el paracaidista. Sólo el rokisqui, que me enseñó los valores de la milicia que tanto he amado y a la que tanto debo.

Preocúpate de que mis zapatos estén brillantes y mi aspecto sea el que corresponde. Pásame revista como ese buen sargento que eres y del que tanto me enorgullezco.

Puede que mi camino pase por un horno, pero ya sabes, pasaremos… como debe ser.

Te quiero con todas mis fuerzas, hijo”.

(Bajo estas líneas el homenaje de un amigo en Facebook):

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