Historia de la ciencia

El «cruel» invento con el que Thomas Edison se hizo millonario

Desde que fue reinstaurada la pena de muerte en 1976, hasta que el método fue ilegalizado hace ahora diez años, 154 reos fueron electrocutados en Estados Unidos

Hace ahora diez años, Estados Unidos desterró definitivamente la silla eléctrica como método de ejecución. Desde que fue reinstaurada la pena de muerte en 1976, y hasta febrero de 2008, fueron electrocutados 154 reos según las cifras del CIPM. Pero el Tribunal Supremo de Nebraska declaró entonces que el método era «anticonstitucional e infligía un dolor intenso y un sufrimiento agonizante. Es, por lo tanto, un castigo cruel».

Dicho tribunal defendía argumentaba, además, que «el sello característico de una sociedad civilizada es que castigamos la crueldad, pero sin apelar a ella». Mientras que organizaciones como Human Rights Watch (HRW) lo consideraron «un paso importante hacia la eliminación de las ejecuciones intrínsecamente inhumanas en Estados Unidos». La decisión benefició a Raymond Mata, que iba a ser llevado a la silla por el asesinato premeditado en 1999 de un niño de tres años.

En 2008, la pena de muerte regía en 36 de los 50 estados del país y Nebraska era el único que mantenía la silla eléctrica como método de ejecución, desde que el gobernador de Nueva York, David B. Hill, la estableciera en 1890 al considerarla, precisamente, un método más humano y eficaz que la horca. Pero no fue la la humanidad ni la misericordia lo que llevó a Thomas Alva Edison a impulsar, financiar y participar en su creación hace 130 años, sino el dinero. El objetivo del famoso inventor no fue otro que la simple disputa económica y comercial con el también inventor e ingeniero George Westinghouse, para hacerse con el monopolio de la implantación del suministro eléctrico en los hogares de las principales ciudades de Estados Unidos.

Fuente: Israel Viana, ABC/Leer más

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