Salud

La xenofobia podría ser tratada con educación y esta hormona

La xenofobia podría ser tratada con educación y esta hormona
El presidente de EEUU, Donald Trump. WH

La xenofobia es una de las formas más arcaicas y dañinas en cómo nos relacionamos con aquellas personas que son distintas a nosotros. En los últimos meses, parece que las experiencias del pasado no nos dejaron una huella clara de lo peligrosa que puede llegar a ser. Sin embargo, la ciencia podría darnos una mano a la hora de tratarla, según Victor Román, N+1.

De acuerdo a una investigación realizada por científicos europeos y estadounidenses, la inhalación de oxitocina, y la adhesión a las normas aceptadas en la sociedad pueden reducir la intolerancia hacia los extraños. Los resultados fueron publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Science.

La oxitocina, también conocida como la «hormona del amor», genera una sensación de confianza y generosidad. Ésta se libera naturalmente en la sangre y el cerebro de los humanos y otros mamíferos, durante las conductas sociales y sexuales.

Ahora, en este trabajo, los investigadores de la Universidad de Bonn en el oeste de Alemania estudiaron cómo la oxitocina puede ayudar a resolver la animadversión que está ocurriendo en los países desarrollados hacia los inmigrantes, especialmente los ilegales, y refugiados.  

Los investigadores llevaron a cabo una encuesta sobre la relación hacia los refugiados, y también un experimento en el cual pidieron a 76 europeos blancos donar una suma virtual, de hasta 50 euros (el participante podía donar toda la suma o una parte, quedándose con el resto del dinero), a una persona representada en la pantalla de la computadora (las personas fueron presentadas como refugiados de otros países, o como compatriotas de los participantes, alemanes). Los científicos hallaron que los participantes del experimento estaban dispuestos a dar hasta el 30% de los 50 euros. La donación a los refugiados fue en un 19% más alta.

Después los científicos repetieron el experimento con 107 hombres, a la mitad de los cuales les fue suministrada oxitocina en spray a través de la nariz, y a la otra mitad, un placebo. Los investigadores hallaron que la oxitocina influye en la decisión de los participantes en donar su dinero a los necesitados (las donaciones crecieron en 2 euros), aunque solo en las personas que habían hablado, en la encuesta, de una relación normal con los refugiados y que no les tenían miedo.

En el último experimento, sin embargo, los científicos estudiaron si las normas sociales aceptadas en la sociedad pueden influir en la decisión de dar dinero a los necesitados. Repitieron el experimento con la oxitocina, comunicando previamente a los participantes sobre qué suma es recomendable donar en su grupo.

Los científicos determinaron que las normas sociales (junto con la oxitocina) fueron más efectivas para aumentar la disposición de las personas a donar dinero. Las personas que desde un principio eran tolerantes con los refugiados, donaron 70% más dinero, y los que no eran tolerantes -55% más.

Los científicos demuestran que la “hormona de la confianza” puede disminuir el nivel de xenofobia en la sociedad, pero solo en los casos cuando la tolerancia y la voluntad de ayudar es la norma entre las personas de su entorno. «La mejora combinada de la oxitocina y la influencia de los compañeros podría disminuir los motivos egoístas», dijo el autor principal del estudio, el profesor Rene Hurlemann. «Dadas las circunstancias correctas, la oxitocina puede ayudar a promover la aceptación e integración de los inmigrantes en las culturas occidentales».

Aunque rociar con oxitocina a la gente es un método excesivamente invasivo, si podemos hacer que las personas en quienes confiamos puedan actuar como modelos de actitud positiva hacia los extranjeros. Especialmente si las autoridades llegan al extremo de instruir políticas que pongan a niños en jaulas.

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