Despiadados, dementes y delirantes

Los 10 dictadores más locos de la Historia

Sátrapas tan soberbios, engreídos y faltos de empatía, que permanecieron tanto tiempo en el poder que se volvieron medio locos o locos del todo.

Desde un tirano, que pensaba que estaba hecho de vidrio, a otro que decía que no defecaba.

Despiadados, dementes y delirantes.

Además de los que aparecen en el vídeo, te damos aquí una lista de 10 dictadores excéntricos, trastornados y crueles, pero todos muy actuales:

1. Adolf Hitler

Presidente y canciller de Alemania entre 1933-1945, él fue quien gestó y llevó a cabo la Segunda Guerra Mundial. El austriaco llevó al poder en Alemania al Partido Nazi y estuvo al frente del Tercer Reich. Su política expansionista desembocaría en la II Guerra Mundial, y sus fanatismos y xenofobias en el exterminio de 6 millones de judíos. Murió en 1945 en bunker de la Cancillería del Reich en Berlín Dos días después de contraer matrimonio con la que era su amante desde hace años, Eva Braun, el Führer toma la determinación de suicidarse. Ella, demostrando su amor y fidelidad fanática, decide inmolarse junto a él. Sus cuerpos fueron. incinerados

2. Joseph Stalin

Stalin se hizo con el poder en la Unión Soviética en el año 1924 tras la muerte de Lenin, y en ese cargo estuvo hasta 1953. Durante sus casi 30 años de poder murieron más de 20 millones de personas. Él inventó el juicio político, en el cual las condenas se fijaban antes de que comenzara el propio juicio. Stalin no inventó nada en cuanto a represión, simplemente continuó con la obra bolchevique allí donde la dejó Vladímir Lenin, cuyo exitoso golpe de Estado en 1917 fue seguido de la creación de la «Comisión extraordinaria de lucha contra el sabotaje y la contrarrevolución», comúnmente conocida como Checa. Inspirados por el ejemplo jacobino de la Revolución francesa, los bolcheviques anunciaron el «terror rojo» para oponerse al «terror blanco». El primer anuncio oficial de esta campaña represiva, publicado con el título de «Llamamiento a la clase obrera», el 3 de septiembre de 1918, pedía a los trabajadores. La represión contra los enemigos del régimen se desplegó en su máxima expresión a partir del verano de 1918, tras la insurrección de los socialrevolucionarios de izquierda de Moscú. Millares de presos y de sospechosos fueron masacrados a lo largo de toda Rusia, siendo el primer acto de una Guerra Civil entre los bolcheviques y el resto de fuerzas que se cobró alrededor de nueve millones de vidas, entre muertes directas y las provocadas por la ruina y la hambruna generalizada. A partir de 1930 se desencadenó la llamada Gran Purga o Gran terror de Stalin. Cientos de miles de miembros del Partido Comunista Soviético, socialistas, anarquistas y opositores fueron perseguidos, juzgados y, finalmente, desterrados, encarcelados o ejecutados en los campos de concentración gulags. Todo ello sirvió a Stalin para consolidar su poder y limpiar la disidencia trotskista y leninista de todos los órganos soviéticos. De los seis miembros del Politburó original (el máximo órgano de gobierno), únicamente Stalin sobrevivió a su ascenso, mientras cuatro fueron ejecutados y Trotsky, desterrado, sería asesinado en México en 1940. A su vez, de los 1.966 delegados del XVII Congreso del Partido Comunista celebrado en 1934, 1.108 fueron arrestados y encarcelados para ser ejecutados en la mayoría de casos. Esta política de gulags también afectó al Ejército Rojo. Tres de los cinco mariscales; 13 de los 15 comandantes de ejércitos; 8 de los 9 almirantes; 50 de los 57 generales de los cuerpos de ejército; 154 de los 186 generales de división; todos los comisarios del ejército y 25 de los 28 comisarios de los cuerpos de ejército, de la Unión Soviética fueron juzgados y condenados por razones políticas.

3. Hailé Mariam Mengistu

Conocido como Negus Rojo, este político y militar etíope estuvo en el poder entre 1977-1991. Se le considera responsable de entre 725.000 y 1.285.000 muertes, siendo además en el año 2006 declarado por la justicia etíope culpable de genocidio y crímenes contra la humanidad.

4. Hissène Habré

Presidente de Chad entre 1982-1990, cuando por fin fue derrocado. Cometió torturas, crímenes contra la humanidad y multitud de violaciones de los Derechos Humanos.

5. Enver Hoxha

Llegó al poder tras derrocar con su Consejo Antifascista de Liberación Nacional al rey Zog I y entre otras cosas más aburridas prohibió las televisiones en color y las máquinas de escribir en todo el país hasta bien entrados los ochenta ya que eran una distracción para el auténtico estilo de vida albanés. También prohibió las barbas, ya que también le debían parecer incompatibles con el comunismo. Como otros dictadores, Hoxha usaba dobles para prevenir atentados. Pero pedir voluntarios no era su estilo. Una vez ordenó secuestrar a un dentista que se parecía a él y le obligó a hacerse cirugía estética para que el parecido fuera aún mayor. Tras la caída del régimen, el pobre hombre desapareció del mapa pero al menos escribieron un libro sobre él. Aunque incluso más que a los asesinatos, Hoxha temía a una invasión soviética. Su ingeniosa solución para evitarla fue construir hasta 750.000 búnkeres por todo el país. Un país de solo 3 millones de habitantes. Aunque, todo sea dicho, eran solo para una persona. ¿Cómo terminó? Manteniéndose en el poder hasta el día de su muerte por diabetes, escribiendo libros sobre lo mucho que molaba y dejando a su país como el más pobre de Europa.

6. Idi Amin Dada

Militar y presidente de Uganda, llegó al poder en 1971 tras un Golpe de Estado, y estuvo en el cargo hasta 1979. Su gobierno se destacó por la represión política, el abuso y violación de los Derechos Humanos, la persecución étnica y los asesinatos extrajudiciales. El número de víctimas de su régimen se calcula entre las 100.000-500.000 personas.

7. Sadam Hussein

Político iraquí que llegó al poder en 1979 y ahí estuvo hasta 2003. Durante su mandato cometió crímenes contra la humanidad, arrestos masivos y torturas. Además, participó en la Primera y Segunda Guerras del Golfo y fue responsable del Genocidio Kurdo en la guerra Irán-Irak. Fue ejecutado en la horca por orden del Alto Tribunal Penal Iraquí el 30 de diciembre de 2006.

8. Pol Pot

Este dictador camboyano era el líder de los Jemeres Rojos y estuvo en el poder entre 1976-1979. Fue el principal responsable del Genocidio Camboyano, durante el cual asesinó, torturó y exterminó a un tercio de la población de Camboya.

9. François Duvalier

También conocido como Papa Doc, el «presidente vitalicio» de Haití decía ser la encarnación del Barón Samedi, el espíritu vudú de la muerte. Eso daría bastante más que hablar en nuestro congreso que unas cuantas tesis. En 1959 sufrió un ataque que le dejó en coma durante nueve horas. Al despertar, ordenó que su sucesor temporal, Clement Barbot, fuera arrestado. Al no encontrarle, sus hombres contaron a Papa Doc que creían que se había transformado en un perro negro. Obviamente, en plan Herodes tropical, mandó matar a todos los perros negros del país. Al poco tiempo Barbot fue capturado y ejecutado pero monsieur Duvalier se quedó su cabeza… para sus cosillas de vudú, suponemos. Su régimen fue brutal y represivo, gracias a su milicia: los Tontons-Macoutes. En 1961 convocó elecciones, algo que sorprendió bastante, hasta que se comprobó que obtuvo el 100% de los votos. Ejem. Unas elecciones limpias y fiables. Es interesante recordar también que se atribuía la muerte de JFK gracias a una maldición que le había lanzado él mismo.  Murió en 1971 de causas naturales. Al ser derrocado su hijo en 1986, tras 15 años de presidencia, el cuerpo de François Duvalier fue desenterrado y apaleado ritualmente.

10. Francisco Macías Nguema

Guinea Ecuatorial. Aunque supuestamente fue el primer presidente elegido «democráticamente» en el pequeño país africano, Francisco demostró pronto que iba a hacer lo que a él le viniera en gana. Empezando por cambiar el lema del país a «No hay otro Dios que Macías Nguema», prohibir la palabra «intelectual», cerrar escuelas y hospitales e incluso prohibir el uso de lubricantes en una planta eléctrica diciendo que podía mantener la maquinaria funcionando con sus poderes mágicos (era hijo de un hechicero). Obviamente aquello fue un desastre y la capital del país terminó sin electricidad. Le gustaba cenar con amigos imaginarios y ejecutar enemigos también imaginarios. Además asesinó al gobernador del banco central y escondió todo el dinero en su refugio de la jungla.  Su propio sobrino le derrocó en un golpe de estado y ordenó que fuera fusilado. Sus «poderes mágicos» tampoco pudieron hacer gran cosa contra las balas.

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