LAS COSAS DE LOS ZARRAPASTROSOS DE PODEMOS

Beatriz Gimeno, la nueva directora del Instituto de la Mujer, aboga por la penetración anal de los hombres para lograr la igualdad

Beatriz Gimeno, la nueva directora del Instituto de la Mujer, aboga por la penetración anal de los hombres para lograr la igualdad
Beatriz Gimeno (PODEMOS). PD

Se llama Beatriz Gimeno, tiene ya 57 años, estudió Filología semítica aunque no consta que terminase los estudios, fue presidenta de la Federación de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, y desde 2015 era diputada autonómica de Podemos en Madrid.

Ahora, a la sombra de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias e Irene Montero es la nueva directora del Instituto de la Mujer.

Sustituye en el cargo a Rocío Rodríguez Prieto y su nombramiento ha provocado muchas risas y que los troles se activen, rescatando en redes sociales algunas de las perlas más excelsas de esta buena mujer.

Gimeno tiene mucha hemeroteca, porque ha hablado mucho del patriarcado, la prisión permanente o el machismo gay, pero hay que leerla en sus propias palabras para hacerse una idea cabal de la catadura intelectual del personaje.

Ademas de tachar sistemáticamente a todos los hombres de “opresores, violentos y promiscuos”, sostiene la nueva directora del Instituto de la Mujer que la igualdad pasa por “la penetración anal por parte de mujeres”:

«El ano es una de las principales zonas erógenas para hombres y mujeres. Especialmente para hombres. Para que se produzca un verdadero cambio cultural tienen que cambiar también las prácticas sexuales hegemónicas y hetero normativas y que sin ese cambio, que afecta a lo simbólico y a la construcción de las subjetividades, no se producirá un verdadero cambio social que iguale a hombres y mujeres”.

Gimeno sostiene que “la heterosexualidad no es la manera natural de vivir la sexualidad, sino que es una herramienta política y social con una función muy concreta que las feministas denunciaron hace décadas: subordinar las mujeres a los hombres”

Y añade:

«Olvidar que en la mayor parte de los periodos históricos las mujeres, si hubieran podido elegir, hubieran escogido no mantener relaciones sexuales con los hombres, no vivir con ellos, no relacionarse con ellos, es olvidar algo fundamental en la historia de las mujeres (y de los hombres)”.

El pasado mes de diciembre  de 2019 y tras conocer la condena a prisión permanente revisable de “El Chicle”, asesino confeso de Diana Quer, la podemita Beatriz Gimeno subió a Twitter un post posicionándose contra esa sentencia.

Las redes van a estas horas cargaditas y para alimentar la polémicas, hacemos aquí un breve resumen del ‘pensamiento’ de nueva directora del instituto de la mujer:

  • “Es la heterosexualidad la que, verdaderamente, se clava en las vidas y en los cuerpos de las mujeres. Situarse en el espacio físico del lesbianismo puede resultar liberador en tanto que se asume una posición de outsider respecto de la heterosexualidad, en tanto que el cuerpo se siente más libre y respira».
  • “El feminismo lucha con denuedo para limitar los daños que la heterosexualidad provoca en las mujeres”.
  • “A la reina le han dado un premio por su conocido compromiso en la lucha contra la violencia de género. Conocido en su casa a la hora de comer”.
  • “Son muchas las lesbianas que afirman haber escogido serlo o bien por razones políticas o, si bien no conciencian esa elección, dicen haber llegado a la conclusión de que como lesbianas son más felices, ya que encuentran que las relaciones entre mujeres están dotadas de cualidades que no encuentran en los hombre”.
  • La violencia machista sólo la ejercen los hombres contra las mujeres porque los hombres son los únicos que en esta sociedad se pueden encontrar en la posición masculina. Cuando un hombre mata a una mujer por machismo, es un asesinato por odio a las mujeres, que es lo que es el machismo simplificando mucho».
  • “Me gustaría contribuir a problematizar la siguiente cuestión: dado el profundo simbolismo asociado al poder y a la masculinidad que tiene en la cultura patriarcal la penetración (a las mujeres), ¿qué podría cambiar, que importancia cultural tendría una redistribución igualitaria de todas las prácticas, de todos los placeres, de todos los roles sexuales, incluida la penetración anal de mujeres a hombres?”

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